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Una Europa, un mercado: así quiere Bruselas reforzar su competitividad

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Derechos de autor  AP
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Por Leticia Batista Cabanas & Elisabeth Heinz
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La UE se prepara para reducir su brecha en esta materia con una nueva hoja de ruta que aspira a lograr un mercado único plenamente integrado para finales de 2027.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó la estrategia 'Una Europa, un mercado' de la Comisión en la cumbre de líderes de la UE del 12 de febrero. Con el objetivo de pasar en dos años de un mercado único incompleto a "un solo mercado para una sola Europa", la Comisión pretende cerrar la brecha de competitividad con Estados Unidos y China.

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El Fondo Monetario Internacional prevé que en 2030 la UE representará solo el 12,91% del PIB mundial, frente al 20,36% de Chinay el 13,86% de Estados Unidos. 'Una Europa, un mercado' aspira a cambiar esta tendencia y convertirse en el billete de vuelta de Europa a la competitividad global.

"Tenemos la segunda economía del mundo, pero la conducimos con el freno de mano echado", dijo Von der Leyen a los jefes de Estado y de Gobierno. "Las barreras entre Estados de nuestra Unión son tres veces superiores a las existentes entre Estados en Estados Unidos". La Comisión centrará su actuación en cinco pilares clave para volver a situar a Europa en primera línea de la competencia mundial, la simplificación normativa, el mercado unificado, el comercio, lo digital y la energía.

En su anuncio, Von der Leyen pidió una "profunda limpieza de fondo del acervo comunitario" como primer gran paso, ya que "menos directivas y más reglamentos" evitarían que una UE fragmentada siga funcionando con 27 realidades regulatorias distintas.

Según Fredrik Ericsson, director del Centro Europeo de Economía Política Internacional en Bruselas, "si miramos a los mercados de capitales, tenemos que encontrar la manera de que una mayor parte del ahorro europeo se invierta en los propios mercados europeos". Y añadió: "Si logran algo en materia de servicios, sería fantástico, porque el mercado único de servicios existe solo sobre el papel".

¿Por qué ahora?

Los dirigentes europeos están cada vez más preocupados porque las empresas siguen encontrándose con un mercado de 27 en lugar de uno unificado, lo que frena el crecimiento y favorece a las economías competidoras. En su informe de 2024, Enrico Letta sostuvo que Europa necesita una integración más profunda y abogó por un cambio "de 27 a 1". Señaló las "complejidades normativas" y el "mosaico de regulaciones nacionales" como obstáculos cruciales y advirtió de que el actual sistema de aplicación de la legislación es demasiado lento y complejo.

La fragmentación eleva los costes empresariales y reduce el bienestar de los consumidores. El Fondo Monetario Internacional calcula que las barreras no arancelarias entre Estados miembros rondan el 44% para los bienes y el 110% para los servicios. Cada año se pierden unos 150.000 millones de euros en los mercados de capitales debido a las distintas normativas y sistemas fiscales nacionales, y se dejan de generar en torno a 228.000 millones en bienes y 279.000 millones en servicios.

Las cifras son aproximadas e ilustrativas.

Los precios de la electricidad para la industria en Europa son de dos a tres veces superiores a los de Estados Unidos y China. Como han diagnosticado los informes de Letta y Mario Draghi, esto hace financieramente insostenibles las industrias electrointensivas como el acero, la química o el vidrio.

Los líderes han advertido además de que el bloque se ha convertido en un laberinto regulatorio que asfixia la innovación. Las empresas de la UE dedican una vez y media más personal directivo al cumplimiento normativo que las firmas de Estados Unidos. Esta maraña burocrática desincentiva la inversión, un problema aún más acuciante en sectores tan dinámicos como la inteligencia artificial y la biotecnología.

El último asunto en el radar de la Comisión es la excesiva dependencia de Europa de proveedores externos para materiales y tecnologías críticos. Por ello, los líderes reclaman con urgencia una autonomía estratégica que permita a Europa actuar por sí misma en ámbitos clave como la defensa, la energía o la tecnología.

Para hacer frente a estos desafíos, la Comisión se ha comprometido a elaborar una hoja de ruta y un plan de acción detallados con plazos definidos. La iniciativa se apoya en los trabajos previos sobre competitividad realizados entre 2024 y 2025.

Está previsto que la hoja de ruta se presente formalmente en el Consejo Europeo de marzo de 2026, donde los líderes esperan aprobar acciones y calendarios concretos. Un hito temprano será culminarla primera fase de la Unión del Ahorro y la Inversión antes de junio de 2026.

Simplificar la carga administrativa

Hoy la UE es un ecosistema árido y poco acogedor para las empresas emergentes y las compañías en general. Para abrir camino entre la maraña normativa, la Comisión está presentando una serie de paquetes ómnibus, es decir, propuestas legislativas que agrupan distintas leyes.

Estos paquetes están concebidos para recortar de una vez las cargas administrativas en múltiples normas de la UE mediante una reducción de su ámbito de aplicación, la consolidación de datos y protecciones en la cadena de valor para las pymes. También elevarán los umbrales de información, unificarán los puntos de entrada de datos y limitarán la información que las grandes empresas pueden exigir a sus socios pymes. Se espera que todo ello reduzca en unos 15.000 millones de euros al año los costes burocráticos para las empresas.

Según Von der Leyen, ya hay diez paquetes de este tipo en marcha, con tres finalizados y siete aún en trámite legislativo. En febrero, los líderes de la UE instaron al Parlamento Europeo y al Consejo a acelerar las negociaciones para que estas medidas puedan adoptarse con rapidez.

Más allá de estas revisiones concretas, la Comisión prevé también una limpieza a fondo más amplia del acervo comunitario: una revisión de la legislación vigente para detectar normas obsoletas, solapadas o excesivamente complejas.

Uno de los focos principales será atajar el llamado 'gold‑plating', la práctica por la que los Estados miembros añaden requisitos nacionales adicionales a las leyes europeas, lo que genera 27 realidades regulatorias distintas. Para limitarlo, los líderes contemplan un giro hacia más reglamentos y menos directivas, dado que los reglamentos se aplican de forma uniforme en todos los Estados miembros. La Comisión introducirá además cláusulas de caducidad para que determinadas normas expiren automáticamente si no se renuevan.

Un solo mercado

El segundo pilar de la estrategia responde a una cuestión clave, cómo piensa la UE construir un mercado único para sus empresas. El primer paso será crear el llamado vigésimo octavo régimen, también conocido como UE Inc. Se trata de un marco societario único, opcional y válido en toda la UE que permitirá a las empresas constituirse y operar en todo el bloque con un solo conjunto de normas.

Según la propuesta esbozada por Von der Leyen en el Foro Económico Mundial de 2026, las empresas podrían registrar digitalmente una sociedad en unas 48 horas y operarla con las mismas condiciones jurídicas en todos los Estados miembros. La Comisión quiere presentar esta propuesta antes del Consejo Europeo de marzo de 2026 y los líderes aspiran a avances rápidos en el periodo 2026‑2027.

Más allá de ello, los líderes quieren impulsar la Unión del Ahorro y la Inversión, un gran marco estratégico lanzado en marzo de 2025. Su objetivo es crear mercados de capitales integrados y mejorar el acceso a la financiación de las empresas europeas. Se pretende movilizar unos 10 billones de euros del ahorro de los hogares europeos que hoy permanece en depósitos bancarios de baja rentabilidad y canalizarlos hacia inversiones productivas. La primera fase, centrada en la integración de mercados, la supervisión y la titulización, debería completarse antes de junio de 2026.

Paralelamente, Bruselas está revisando sus directrices sobre concentraciones para facilitar que las grandes empresas europeas, especialmente en sectores como las telecomunicaciones, ganen escala y formen campeones europeos. También prevé presentar una Ley de Aceleración Industrial para impulsar la inversión en sectores estratégicos. Se espera que incluya medidas específicas de preferencia europea diseñadas a partir de análisis económicos.

Las cifras son aproximadas e ilustrativas

Hacia la independencia energética

La guerra en Ucrania supuso una llamada de atención sobre la dependencia de Europa de las importaciones de energía. En los últimos años, la Comisión ha propuesto un conjunto de medidas (la más reciente REPowerEU) destinadas a pasar de una dependencia excesiva de la energía procedente de fuera de la UE a una mayor soberanía energética.

En su apuesta por una unión de la energía, 'Una Europa, un mercado' se centra en dos grandes aspectos: la planificación y ejecución de la infraestructura energética de la UE y el diseño del mercado energético europeo.

El denominado Paquete de Redes es el nuevo enfoque europeo de la infraestructura energética y pretende modernizar y ampliar la red del bloque eliminando las barreras transfronterizas. Al aumentar la interconexión entre Estados miembros, la Comisión quiere abaratar la energía, reforzar la seguridad de suministro y avanzar hacia la independencia.

Como parte de este paquete, ocho autopistas energéticas abordarán los principales cuellos de botella eléctricos transfronterizos de Europa para lograr flujos de energía más eficientes entre Estados miembros, una mayor integración de las renovables y precios más bajos. El segundo eje es el diseño del mercado. La Comisión evaluará si y cómo puede modificar el actual sistema de fijación de precios por orden de mérito. Este sistema determina el precio de la electricidad en función del coste marginal de las centrales de generación.

Con el orden de mérito vigente en la UE, el gas es el recurso más caro, en torno a 100€ por megavatio hora, frente a los 34€ de las renovables, y es el que marca el precio de mercado. Aumentar la inversión en renovables es imprescindible para abaratar la energía a empresas y hogares. Aunque aún no hay un acuerdo interinstitucional, la presidenta Von der Leyen se ha comprometido a presentar opciones para posibles cambios en el diseño del mercado en el próximo Consejo de la UE.

Impulsar el sector digital

En el ámbito tecnológico, la idea es que el sector digital se convierta en la columna vertebral de la integración del mercado, utilizando la política digital para que las empresas puedan operar sin fricciones a través de las fronteras.

La futura Ley de Redes Digitales será una pieza central y pretende acelerar la inversión en telecomunicaciones y permitir una mayor consolidación para que los operadores europeos alcancen la escala necesaria para competir a nivel global. Se espera que el calendario para su adopción figure en la hoja de ruta de marzo de 2026.

Los líderes acordaron también impulsar una Cartera Empresarial Europea, un sistema único de identidad digital que permitirá a las empresas relacionarse con las autoridades de todos los Estados miembros a través de un solo canal. La Comisión prepara además un paquete más amplio de soberanía tecnológica que incluirá una futura Ley de Chips 2.0 y una Ley de Desarrollo de la Nube y la Inteligencia Artificial.

Otra prioridad es ampliar la infraestructura de computación. Las actuales fábricas de inteligencia artificial se transformarán en ecosistemas de IA a gran escala, a menudo denominados gigafábricas de IA, con primeros pasos previstos hacia mediados de 2026. Estas iniciativas buscan mejorar el acceso de empresas e investigadores a capacidades de computación de alto rendimiento y ayudar a las compañías europeas a desarrollar y desplegar tecnologías avanzadas con mayor rapidez.

Un nuevo sentido para la política comercial

El modelo comercial de la UE está fuertemente orientado por criterios económicos. Desde 2004, la Unión ha ampliado su red global de intercambios hasta incluir más de 40 acuerdos de libre comercio y en torno a 80 socios. En 2023, su grado medio de apertura comercial alcanzó el 141% del PIB.

En los dos últimos años, el comercio de bienes y servicios con el resto del mundo ha representado aproximadamente entre el 20% y el 25% del PIB de la UE. El comercio total entre la UE y Estados Unidos superó los 1,68 billones de euros, mientras que el intercambio con China rebasó los 845.000 millones de euros.

Pero el comercio no solo tiene que ver con el crecimiento económico, también con la seguridad y la resiliencia. La pandemia y las crisis energéticas tras la guerra en Ucrania han demostrado que una dependencia excesiva del comercio exterior hace a los países más vulnerables a las perturbaciones y a las tensiones geopolíticas.

Para seguir abierta al comercio internacional y reducir su exposición económica, la Comisión quiere replantearse la ingenuidad comercial de Europa y pasar de un relato centrado en la liberalización pura a otro basado en la independencia estratégica. En palabras del presidente del Consejo Europeo, António Costa, una "política comercial ambiciosa y pragmática [...] está en nuestro interés colectivo".

Europa quiere ampliar el acceso a mercados para sus empresas acelerando la ratificación y aplicación de los acuerdos comerciales ya cerrados y avanzando más deprisa en los futuros. Al reducir riesgos y diversificar cadenas de suministro y mercados de exportación, la Comisión busca disminuir la dependencia de proveedores únicos, en especial en los sectores de materias primas, energía y tecnologías estratégicas. Todo ello reforzará el mercado único.

"Las restricciones (...) dentro del mercado único han aumentado mucho por distintos factores, pero uno de ellos es una regulación mucho más intensa procedente de los Estados miembros", señala Ericsson. Al simplificar las normas internas, la Comisión quiere corregir distorsiones, facilitar el comercio dentro de la UE y eliminar las medidas defensivas que fragmentan el mercado único o favorecen de forma desproporcionada a los gigantes industriales.

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