Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la exposición prolongada a la contaminación atmosférica y ambiental puede aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud mental como depresión y ansiedad. Pasar más tiempo en la naturaleza puede ayudar a reducir estos efectos, afirma la agencia.
Desde hace tiempo se sabe que la contaminación atmosférica está estrechamente relacionada con las enfermedades respiratorias. La introducción de residuos industriales en el agua no sólo reduce su calidad, sino que la contamina con las llamadas "sustancias químicas perennes", que han demostrado tener efectos adversos sobre los órganos y el aparato reproductor.
Pero los contaminantes pueden tener otro efecto menos conocido. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) advierte de los "vínculos" entre la contaminación y los problemas de salud mental, y recomienda a los habitantes de las ciudades que pasen más tiempo en el campo para contrarrestar los posibles efectos de la polución.
Aunque la agencia subraya que se necesitan más investigaciones para confirmar una "clara relación causal", señala que existe una "asociación significativa" entre la exposición a la contaminación y los problemas de salud mental.
Según la AEMA, las causas psicológicas o relacionadas con el estilo de vida de una mala salud mental "aún no se comprenden del todo". Por ello, se considera que la contaminación es uno de los posibles factores que explican el "aumento significativo" de la incidencia de los trastornos mentales y de los nuevos casos en Europa.
La exposición prolongada a la mala calidad del aire está relacionada con una mayor incidencia de la depresión o la aparición de nuevos casos de depresión, afirma la agencia.
También señala que la exposición precoz al plomo, al humo ajeno, a los disruptores endocrinos y a otras sustancias químicas también constituye un riesgo.
Un estudio publicado a principios de 2024 por la Asociación Médica Estadounidense también descubrió que la exposición prenatal y en los primeros años de vida a la contaminación atmosférica y acústica está relacionada con "experiencias psicóticas, depresión y ansiedad" entre adolescentes y adultos jóvenes.
La AEMA subrayó que los "efectos positivos de las soluciones basadas en la naturaleza sobre el bienestar mental" deberían ser más ampliamente reconocidos como contrapeso a los efectos de la contaminación.
El informe de la Agencia sigue a una investigación publicada por la Universidad McGill de Canadá que demuestra que pasar tiempo en la naturaleza tiene un efecto "regenerador".
Según el estudio, pasar tiempo en la naturaleza puede producir cambios en el cerebro que ayudan a reducir el estrés, recuperar la atención y calmar la agitación mental.