El 2 de marzo, Líbano se vio arrastrado a la guerra contra Irán en toda la región después de que Hezbolá atacara Israel, según dijo, en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
El embajador israelí ante Estados Unidos, Yechiel Leiter, elogió el martes el "maravilloso intercambio" mantenido durante las conversaciones directas de paz con Líbano en Washington y afirmó que ambos países estaban "del mismo lado".
"Disfrutamos juntos. Tuvimos un maravilloso intercambio de más de dos horas", dijo Leiter a los periodistas tras las conversaciones. "Hoy hemos descubierto que estamos en el mismo bando (...) Ambos estamos unidos para liberar al Líbano de una fuerza de ocupación dominada por Irán, llamado Hezbolá".
No hubo reacción inmediata por parte libanesa. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, mediador en las conversaciones, había instado antes a los dos países a aprovechar una "oportunidad histórica" para la paz.
"Entendemos que estamos trabajando contra décadas de historia y las complejidades que nos han llevado a este momento único y la oportunidad aquí presente", dijo Rubio en el Departamento de Estado al dar la bienvenida a los embajadores de los dos países. "La esperanza hoy es que podamos esbozar un marco sobre el que pueda desarrollarse una paz actual y duradera", añadió.
Pero las perspectivas de un acuerdo fácil parecen escasas, sobre todo porque el grupo militante Hezbolá, respaldado por Irán y que lucha contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano, se opuso a las conversaciones y pidió que se abandonaran antes incluso de que comenzaran.
Hezbolá declaró que había lanzado "salvas de proyectiles simultáneas" contra 13 ciudades del norte de Israel poco después del inicio de las conversaciones, tras la advertencia israelí de un aumento de los ataques durante las conversaciones.
Líbano se vio arrastrado al conflicto contra Irán, que afecta a toda la región, el 2 de marzo, después de que Hezbolá atacara Israel, según dijo, en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
Desde entonces, los ataques israelíes, incluido un durísimo ataque contra Beirut el 8 de abril, han matado a más de 2.000 personas y desplazado a más de un millón, a pesar de los llamamientos internacionales al alto el fuego.
Ese mismo día, tanto el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmaron que el alto el fuego entre Teherán y Washington no abarcaba Líbano, aunque el mediador Pakistán aseguró que sí que estaba incluido. "Esa es una escaramuza aparte", dijo Trump a la cadena 'PBS' la semana pasada.
Netanyahu dijo el sábado que su Gobierno quiere "el desmantelamiento de las armas de Hezbolá, y un verdadero acuerdo de paz que dure generaciones." Por la parte libanesa, el presidente Joseph Aoun dijo el lunes que esperaba que las conversaciones de Washington produjeran "un acuerdo sobre un alto el fuego en Líbano, con el objetivo de iniciar negociaciones directas entre Líbano e Israel."
La Administración Trump insiste en el desarme de Hezbolá, pero también en el respeto a la integridad territorial y la soberanía de Líbano, al tiempo que defiende los derechos de Israel, posturas que parecen difíciles de conciliar.
Un antiguo funcionario del ministerio de Defensa israelí dijo a los periodistas bajo condición de anonimato el lunes que se necesitaría "mucha imaginación y optimismo para pensar" que las cuitas entre Israel y Líbano se pueden resolver en Washington el martes, y agregó que "las expectativas son bajas."