La ONU advierte de que los conflictos y los fenómenos climáticos extremos seguirán agravando la crisis alimentaria, con perspectivas "sombrías" para 2026.
Dos tercios de las personas que sufrieron crisis alimentarias el año pasado vivían en solo 10 países; un tercio de ellas, en Sudán, Nigeria y la República Democrática del Congo, según un informe anual respaldado por la ONU.
El Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias, basado en datos de Naciones Unidas, la Unión Europea y diversas agencias humanitarias, señala que los conflictos siguieron siendo la principal causa de inseguridad alimentaria aguda. Por primera vez en sus diez ediciones, el informe confirma la existencia de hambruna en dos contextos distintos, en Gaza y en partes de Sudán, durante el mismo año.
Alrededor de 266 millones de personas en 47 países o territorios experimentaron altos niveles de inseguridad alimentaria aguda el año pasado, casi el doble que en 2016. "Este año observamos, en primer lugar, un fuerte aumento del número de personas que se encuentran en situaciones catastróficas en términos de inseguridad alimentaria", explicó David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
"Es decir, personas que se encuentran en situaciones de hambruna o casi hambruna. Esta cifra se ha multiplicado por nueve y alcanza ya los 1,4 millones de personas", añadió. "Actualmente hay dos territorios con hambruna declarada, en la gobernación de Gaza y en Sudán, y en total seis países donde hay personas en una situación cercana a la hambruna, es decir, en riesgo inminente de morir sin ayuda alimentaria".
El informe advierte de que los conflictos y los fenómenos climáticos extremos "probablemente mantendrán o empeorarán las condiciones en muchos países", por lo que las perspectivas para 2026 son "sombrías".
La inseguridad alimentaria aguda sigue estando muy concentrada en 10 países: Afganistán, Bangladesh, la República Democrática del Congo, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen.
Las mejoras registradas en algunos países, como Bangladesh y Siria, se vieron "casi totalmente contrarrestadas por notables deterioros" en Afganistán, la República Democrática del Congo, Myanmar y Zimbabue.
La guerra en Oriente Medio agrava la crisis
El informe advierte de que la brusca disminución de la ayuda internacional y la guerra en Oriente Medio corren el riesgo de agravar las crisis existentes, al aumentar el número de desplazados en una región que ya acoge a millones de refugiados y elevar los costes de los fertilizantes.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro de petróleo, ha disparado los precios de los fertilizantes, que dependen de materias primas derivadas del crudo. "Ahora estamos en temporada de siembra", señaló a la AFP Álvaro Lario, director del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
"Sin duda, esta crisis, tanto por la subida de los precios de la energía como de los fertilizantes, va a tener un enorme impacto en la producción", añadió. Lario pidió más apoyo para los pequeños agricultores, por ejemplo mediante inversiones en cultivos resistentes a la escasez de agua y al clima extremo.
Las crisis podrían aliviarse si los agricultores produjeran fertilizantes localmente y mejoraran la salud del suelo, de modo que se necesitara una menor cantidad.