Por segunda vez en su carrera, el futbolista danés Christian Eriksen se desplomó sobre el césped. Así funciona su desfibrilador automático implantable.
El futbolista danés Christian Eriksen se desplomó sobre el césped durante un partido contra Ucrania el domingo.
No era la primera vez que el futbolista, de 34 años, sufría un susto médico en pleno partido. En 2021 sufrió una parada cardíaca durante la Eurocopa, tras la cual a Eriksen se le implantó un desfibrilador cardioversor implantable (ICD, por sus siglas en inglés).
Desde el incidente del domingo, Eriksen ha asegurado en las redes sociales que se encuentra bien y se recupera en casa junto a su familia.
Agradeció al personal sanitario que le atendió en el estadio y a los médicos que le siguen desde 2021.
"Gracias a su experiencia, mi ICD hizo exactamente para lo que fue diseñado, es decir, protegerme cuando lo necesito", escribió Eriksen.
¿Qué es un ICD y cómo funciona?
Un desfibrilador cardioversor implantable (ICD) es un pequeño dispositivo con batería que se coloca bajo la piel en el pecho.
Mediante cables que lo conectan al corazón, el dispositivo controla de forma continua el ritmo cardíaco para detectar y detener latidos irregulares, las llamadas arritmias.
Si el ICD detecta alguna irregularidad, emite descargas eléctricas para restablecer un ritmo normal.
Estos dispositivos se utilizan en pacientes con alto riesgo de sufrir arritmias potencialmente mortales, ritmos cardíacos anómalos que pueden hacer que el corazón deje de bombear de forma eficaz.
Se prescriben a personas que han sobrevivido a un infarto o a una parada cardíaca, o que padecen arritmias ventriculares, en las que peligrosas descargas eléctricas se originan en las cavidades inferiores del corazón.
¿Cómo es la vida con un ICD?
Una vez implantado un marcapasos, suele durar más de diez años y, en la mayoría de los casos, los pacientes pueden llevar una vida normal con el dispositivo, según Johns Hopkins Medicine.
Esto incluye volver al trabajo, conducir y practicar deporte si así lo autoriza el personal sanitario.
Durante muchos años se aconsejó a los pacientes con un ICD que no participaran en deportes de alta intensidad. Sin embargo, las recomendaciones más recientes son más matizadas y apuestan por evaluar cada caso de forma individual.
El "ICD Sports Registry", el mayor estudio sobre este tema, siguió a 440 deportistas durante hasta cuatro años y no detectó ninguna muerte, lesión ni parada cardíaca relacionada con la práctica deportiva en atletas que habían vuelto a competir con un ICD.
El estudio también concluyó que en los deportistas los ICD pueden programarse con un umbral de descarga más alto sin aumentar los efectos adversos.
¿Hay otros deportistas con ICD?
Aunque no es algo habitual, Christian Eriksen no es el único deportista que compite actualmente con un ICD.
A la pertiguista profesional alemana Katharina Bauer se le implantó en 2018 un desfibrilador subcutáneo implantable (S-ICD). De niña le diagnosticaron una enfermedad que aceleraba su ritmo cardíaco, lo que la llevó a someterse a dos operaciones de corazón.
Tras detectarle un médico un latido anómalo, le implantaron el ICD y siguió compitiendo en salto con pértiga.
A Daley Blind también le implantaron un ICD después de que le diagnosticaran una miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco. El futbolista neerlandés juega ahora en el Girona, en la primera división española.