Funcionarios de menor rango siguen manteniendo en Suiza conversaciones técnicas tras la marcha de Vance, Ghalibaf y Araghchi, mientras Estados Unidos e Irán intentan acercarse a un acuerdo concreto para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que sus largas conversaciones con altos cargos iraníes en Suiza han creado "una buena base para un acuerdo final satisfactorio", mientras ambas partes buscan poner fin de forma permanente a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron a finales de febrero.
Vance y otros responsables estadounidenses aseguraron que hay avances en varios frentes, entre ellos la creación de "mecanismos" para garantizar que el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte mundial de energía, permanezca abierto y para abordar los combates entre Israel y los milicianos de Hezbolá apoyados por Irán en el sur del Líbano, donde el alto el fuego parecía mantenerse.
El acuerdo provisional para poner fin a los combates en Irán, firmado la semana pasada por los presidentes de Estados Unidos e Irán, Donald Trump y Masoud Pezeshkian, establece un periodo de 60 días de negociaciones sobre cuestiones clave, entre ellas el futuro del programa nuclear de Teherán, en medio de las sospechas de que Irán pretende darle un uso militar, algo que el régimen niega.
Vance abandonó Suiza mientras los equipos técnicos seguían negociando y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ensalzaba los esfuerzos para mantener abierto el estrecho y lograr "un auténtico chorro de petróleo", al subrayar que la clave para resolver la guerra es el "respeto" por parte de Irán.
"Mientras nos respeten, no quiero utilizar la palabra miedo porque no es adecuada, pero mientras nos respeten no vamos a tener ningún problema", declaró Trump al referirse desde el Despacho Oval a las negociaciones en curso.
Irán cerró de facto el estrecho después de que Estados Unidos e Israel iniciaran sus ataques el 28 de febrero, lo que provocó que los precios de los combustibles se dispararan mucho más allá de la región.
El acuerdo provisional para poner fin a la guerra debía reabrir este estratégico paso, por el que durante el fin de semana transitaron decenas de barcos, aunque la ruta principal sigue minada y cerrada. El jefe negociador iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, insistió el lunes en que el estrecho de Ormuz será gestionado por Teherán, pero de acuerdo con el Derecho internacional.
"Esperamos poder volver a poner en funcionamiento el estrecho, en términos de paso, y devolver la prosperidad a la economía regional y mundial", declaró Ghalibaf a los medios estatales iraníes en el avión de regreso de Suiza. Ghalibaf y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi llegaron la noche del lunes a Omán, donde se reunieron con el ministro de Exteriores del país, Badr al Busaidi, para tratar los esfuerzos de paz y garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz.
El Departamento del Tesoro estadounidense emitió el lunes una licencia de 60 días que suspende las sanciones sobre el petróleo iraní como parte del acuerdo provisional. Un cambio relevante es que la licencia permite importar crudo iraní a Estados Unidos, que no recibe cantidades importantes de petróleo de Irán desde la década de 1990.
El tráfico de petroleros siguió repuntando en el estrecho de Ormuz. Según la empresa de datos y análisis Kpler, durante el fin de semana se registraron 71 tránsitos confirmados, con un máximo de 35 cruces el sábado. Antes de la guerra, entre 100 y 130 buques atravesaban diariamente el estrecho.
En los mercados, el crudo Brent cayó un 3,2% hasta 77,52 dólares (67,85€) por barril, acercándose a los aproximadamente 70 dólares (61,27€) que marcaba antes de la guerra. El crudo de referencia en Estados Unidos bajó un 2,6% hasta 73,86 dólares (64,65€) por barril. Es un desplome notable respecto a los precios que, en el punto álgido del conflicto, superaron los 120 dólares (105€) por barril.