La mayoría de las unidades de cuidados intensivos en Alemania ya cuentan con aire acondicionado, pero ahí se acaba el avance.
Las autoridades advirtieron de que Alemania no está suficientemente preparada para episodios de calor extremo, pocas semanas antes de que una abrasadora ola de calor paralizara carreteras y transporte.
Ayer domingo 28 de junio Alemania batió de nuevo sus récords de temperatura por tercer día consecutivo, mientras el patrón de altas presiones que atrapa el aire caliente sobre Europa empezaba a desplazarse hacia el este.
El Servicio Meteorológico Alemán (DWD) midió provisionalmente temperaturas de hasta 41,7ºC en una pequeña localidad rural de Brandeburgo. Noches tropicales, en las que el termómetro no baja de 20ºC en un periodo de 24 horas, se extendieron también por todo el país, ofreciendo poco alivio frente al intenso calor.
En toda Europa se han registrado desde el 21 de junio más de 1.300 muertes en exceso vinculadas a la ola de calor, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La ola de calor en Alemania provoca caos en todo el país
Aunque las temperaturas están bajando en Alemania, sustituidas por una sucesión de tormentas y aguaceros, el país sigue recuperándose de un fin de semana de máximas abrasadoras.
Esta mañana amplios tramos de la autopista en Brandeburgo y Sajonia Anhalt seguían cerrados por los daños que el calor ha causado en la calzada, mientras que se pide a los conductores que eviten la normalmente concurrida A2. En Leipzig, el asfalto se ha derretido justo sobre las vías del tranvía, lo que ha obligado a cortar rutas muy utilizadas.
La presidenta de Cáritas, Eva Maria Welskop-Deffaa, pidió que más iglesias permanezcan abiertas durante el fin de semana para quienes necesiten refrescarse.
Los refugios climáticos ganan terreno rápidamente en Europa. En España, edificios públicos como bibliotecas y museos ofrecen a la ciudadanía agua y espacios frescos de forma gratuita, un recurso vital para las comunidades más vulnerables.
Los hospitales alemanes sufren el impacto del calor
Solo dos semanas antes de que los termómetros superaran los 40ºC, la Asociación Médica Alemana instó al país a tomar medidas urgentes para garantizar que hospitales, residencias y consultas médicas sigan operativas durante episodios de calor extremo.
Estos centros suelen soportar una presión añadida durante las olas de calor por el riesgo de estrés térmico entre personas mayores, bebés y pacientes enfermos.
En Francia, los servicios de urgencias han registrado un incremento de cuatro veces en las atenciones relacionadas con el calor, mientras que las paradas cardíacas se han disparado tras temperaturas similares a las de Alemania.
La Asociación Médica Alemana sostiene que la protección frente al calor debe convertirse ahora en una parte obligatoria de la preparación ante crisis y reclama que los profesionales sanitarios participen en la aplicación de las nuevas estrategias.
Expertos han pedido en varias ocasiones más financiación para medidas de protección frente al calor en hospitales y residencias de mayores debido a la falta de sistemas de refrigeración.
"La mayoría de las unidades de cuidados intensivos en Alemania cuentan ya con aire acondicionado, pero ahí es donde termina prácticamente todo", declaró a los medios locales Susanne Johna, presidenta de la Asociación de Marburgo, el sindicato de médicos alemán.
"Solo un tercio de los hospitales tiene habitaciones de pacientes climatizadas".
El cambio climático es "directamente responsable" del calor
Los científicos señalan que estas temperaturas sofocantes son cada vez más frecuentes y severas, a medida que los gases que atrapan el calor siguen recalentando el planeta.
Un análisis de World Weather Attribution (WWA) concluye que tanto las máximas diurnas como las temperaturas nocturnas registradas durante esta ola de calor habrían sido "prácticamente imposibles en esta época del año" tan recientemente como en 1976, hace solo 50 años.
"Las continuas emisiones de combustibles fósiles son directamente responsables de las perturbaciones que la población está sufriendo esta semana en sus hogares, escuelas y lugares de trabajo", afirma el investigador de fenómenos meteorológicos extremos Theodore Keeping.
"La velocidad del cambio es desconcertante. Cada pocos años vemos cómo se baten récords de calor en Europa. Este año ha ocurrido en meses consecutivos".