Con el cambio climático aumentando el riesgo de inundaciones cada vez más intensas, los jardines de lluvia se perfilan como una solución natural para absorber el exceso de agua y ayudar a proteger las viviendas.
Las fuertes lluvias y las inundaciones han azotado la semana pasada la región de Cataluña, en España. Se han cobrado al menos dos vidas y han dejado viviendas y carreteras anegadas.
Por desgracia, no es la primera vez. Y no será la última: los científicos prevén un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo, alimentado en parte por el cambio climático provocado por la actividad humana.
Cuando el diluvio remite, los vecinos tienen que afrontar la devastación, retirando el barro de las calles y achicando el agua acumulada en sus salones.
Los jardines quizá sean lo último que se repara, pero ¿podrían convertirse en una defensa frente a futuras catástrofes?
A medida que aumenta la amenaza de inundaciones y sequías, también gana fuerza la idea de plantar un "jardín de lluvia".
¿Qué es exactamente un jardín de lluvia?
En pocas palabras, un jardín de lluvia es un parterre en ligera depresión, plantado con vivaces y arbustos autóctonos seleccionados por su alta tolerancia al agua.
Se sitúa estratégicamente en un lugar donde el agua, procedente de bajantes, entradas de vehículos, suelos compactados y otras fuentes de escorrentía, fluye hacia él.
Esa escorrentía riega las plantas y filtra los contaminantes mientras el suelo la absorbe. Además, hace que el exceso de agua, junto con los sedimentos de la carretera, los residuos, los patógenos procedentes de los excrementos de mascotas, los fertilizantes y los productos químicos que recoge por el camino, se mantenga fuera de los desagües pluviales, las cuencas hidrográficas y las zonas húmedas.
Los jardines de lluvia también pueden impedir que el agua entre en el sótano o afecte a los cimientos de la vivienda.
En regiones secas y afectadas por la sequía, muchos jardineros recurren también a los jardines de lluvia y a otros métodos de recogida del agua de lluvia.
Cómo crear un jardín de lluvia
Puedes hacer un jardín de lluvia tan grande o pequeño como quieras, pero mantenlo al menos a tres metros de tu casa, del garaje o de otras estructuras. No lo plantes encima de un tanque séptico o de instalaciones subterráneas, ni cerca de un pozo que proporcione agua potable. Y evita las zonas inclinadas y aquellas que ya estén encharcadas de partida.
Excava el parterre con el tamaño y la forma que prefieras (riñón, creciente, redonda o de lágrima son opciones habituales). Puedes ir dando pendiente al suelo hacia el centro hasta que quede 15 centímetros más bajo que el perímetro, o bien excavar todo salvo el perímetro a 15 centímetros de profundidad, de modo que un caballón de esa altura rodee el lecho hundido.
Dirige el agua hacia el parterre instalando una extensión de la canaleta, creando una pendiente descendente, excavando una zanja o conectando un tubo de PVC a una canaleta alejada y llevándolo bajo tierra hasta el jardín de lluvia. Reduce la velocidad del flujo cubriendo la zanja o la pendiente con rocas o piedras pequeñas.
Algunos jardineros prefieren dejar el centro libre de plantas y cubrir allí el suelo con piedras.
Las mejores plantas para un jardín de lluvia
Elige plantas autóctonas especialmente adaptadas a condiciones de mucha agua o, si vas a plantar en el centro, incluso encharcadas. Las especies autóctonas están naturalmente adaptadas al entorno de tu región, por lo que serán más fáciles de cultivar, requerirán menos mantenimiento y además ofrecerán un hábitat para abejas, aves, mariposas y otras especies silvestres.
Plantéate combinar vivaces floridas con cárices y gramíneas, e incorporar arbustos y arbolitos si el espacio lo permite. Incluir algunas plantas de hoja perenne ayudará aún más a evitar la erosión.
FloraVeg.EU es un buen recurso que permite buscar vegetación autóctona por región geográfica y otros parámetros.
Sitúa las plantas con mayores necesidades de agua en el centro y alrededor de él, donde el agua se acumulará y permanecerá un tiempo antes de filtrarse en el suelo. Coloca las que tengan necesidades moderadas de agua a lo largo del perímetro elevado del parterre, que estará algo más seco.
Cómo cuidar un jardín de lluvia
Si no llueve, riega las plantas según sea necesario durante todo el primer año, mientras sus raíces crecen y se anclan en el suelo. Mantén también a raya las malas hierbas hasta que las plantas crezcan y ocupen los espacios desnudos entre ellas.
Una vez que hayas diseñado, modelado y plantado tu jardín de lluvia, no tendrás mucho más que hacer, salvo sentarte y disfrutar de ese llamativo paisaje natural y de su función ecológica oculta.