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¿Puede el conflicto con Irán empujar a Europa hacia la estanflación?

Una gasolinera en París, el 9 de marzo de 2026
Una gasolinera en París, el 9 de marzo de 2026 Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
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Por Piero Cingari
Publicado Ultima actualización
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El conflicto con Irán empuja a Europa hacia su escenario económico más adverso en años: la estanflación. Con los costes disparados, la actividad estancada y la confianza en mínimos, la ventana de estabilidad del BCE empieza a cerrarse.

La guerra en Oriente Medio, y el encarecimiento del petróleo que ha desencadenado, ya están causando daños cuantificables en la actividad empresarial de la zona euro, en las cadenas de suministro y en la confianza de las empresas. El resultado es la señal de alarma por estanflación más intensa que arrojan los indicadores de confianza europeos en años.

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Según los índices PMI adelantados (Purchasing Managers’ Index) de S&P Global publicados el martes, la actividad empresarial de la zona euro perdió impulso en marzo, ya que el aumento de los precios de la energía llevó los costes de los insumos a su nivel más alto en más de tres años.

La combinación de una desaceleración del crecimiento y una aceleración de los precios, la mezcla clásica de estanflación, es el escenario económico que más temen los responsables de política económica.

La estanflación enciende las alarmas en la zona euro

El índice PMI compuesto general de la zona euro se situó en 50,5 en marzo, frente a 51,9 en febrero y por debajo del consenso de 51, la lectura más débil en diez meses, apenas por encima del umbral que separa expansión de estancamiento. Pero lo más inquietante no es la falta de crecimiento, sino el repunte simultáneo de la inflación.

La inflación de los costes de los insumos en el conjunto de la zona euro se aceleró al ritmo más rápido desde febrero de 2023, impulsada por el fuerte encarecimiento de la energía y los carburantes y por las disrupciones en el transporte marítimo directamente vinculadas al conflicto en Oriente Medio y a la mayor amenaza para la navegación en el estrecho de Ormuz.

Los plazos de entrega de los proveedores se alargaron hasta su peor nivel desde agosto de 2022, mientras los productores de bienes se apresuran a asegurarse insumos en unas cadenas de suministro asfixiadas.

"El PMI adelantado de la zona euro hace sonar las alarmas de estanflación, ya que la guerra en Oriente Medio impulsa con fuerza los precios al alza al tiempo que ahoga el crecimiento", señaló Chris Williamson, economista jefe de empresas en S&P Global Market Intelligence. "La caída de las expectativas sobre la producción futura fue la mayor registrada desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022", añadió.

Según los economistas de S&P Global, los datos de la encuesta son coherentes con una desaceleración del crecimiento del PIB de la zona euro hasta una tasa trimestral de algo por debajo del 0,1% en el primer trimestre, peligrosamente cerca del estancamiento.

Al mismo tiempo, el indicador de precios sugiere que la inflación de consumo podría acelerarse hacia el 3%, lo que complica los cálculos de política del Banco Central Europeo en el peor momento posible.

Los servicios de la zona euro se frenan

La desaceleración del crecimiento se debió sobre todo al sector servicios, donde la actividad rozó el estancamiento. Los nuevos pedidos descendieron por primera vez en ocho meses, reflejo de una demanda más débil y de una mayor incertidumbre.

En cambio, la producción manufacturera mostró una resistencia moderada, apoyada en parte en un aumento temporal de los pedidos, ya que las empresas trataron de adelantar compras para evitar posibles interrupciones de suministro.

El impacto de la guerra también se deja sentir en la logística. Las empresas informaron de amplios retrasos en las entregas de proveedores, a menudo vinculados a disrupciones en el transporte marítimo y al aumento de los costes de envío.

Los inventarios siguieron reduciéndose a medida que las empresas tenían dificultades para asegurarse suministros, mientras que la actividad de compras repuntó ligeramente al intentar crear colchones frente a nuevas perturbaciones.

Alemania: el auge industrial oculta una realidad frágil

Alemania se mantuvo en terreno de expansión, con su PMI compuesto en 51,9, aunque supuso el nivel más bajo en tres meses. La industria manufacturera fue el principal punto positivo, con una producción que creció al ritmo más rápido en más de cuatro años.

El PMI manufacturero de Alemania repuntó hasta 51,7, máximo de 45 meses, muy por encima del consenso, situado en 49,5. La explicación, sin embargo, no es tranquilizadora, ya que los fabricantes alemanes hablan de un repunte de la demanda impulsado por el miedo.

Las empresas están adelantando compras y acumulando existencias precisamente para cubrirse frente a las interrupciones de suministro que prevén a raíz del conflicto en Oriente Medio.

Phil Smith, director asociado de Economía en S&P Global Market Intelligence, señaló que la aceleración de la industria manufacturera "probablemente será breve" y que las presiones que se están acumulando ahora en las cadenas de suministro, con los plazos medios de entrega de insumos alargándose en la mayor medida en tres años y medio, ya se están trasladando directamente al mayor repunte de los costes de insumos industriales desde finales de 2022.

La actividad del sector servicios en Alemania se debilitó de forma notable, reflejo de la caída de los nuevos encargos y del aumento de las presiones de costes. Las empresas de servicios informaron de clientes que recortan el gasto en un contexto de mayor incertidumbre y fuerte aumento de los costes, una presión sobre la confianza de consumidores y empresas que amenaza con intensificarse en los próximos meses.

Francia: sin colchón de recuperación para absorber el impacto

La situación en Francia es considerablemente más preocupante. El PMI compuesto adelantado de Francia cayó a 48,3 en marzo, mínimo de cinco meses, por debajo del consenso, situado en 49,3, y claramente de nuevo en zona de contracción.

Tanto la producción manufacturera (48,5) como la actividad de servicios (48,3) se contrajeron, y el sector servicios registró su descenso más rápido desde octubre de 2025. A diferencia de Alemania, Francia ha afrontado este choque externo sin el colchón de una sólida recuperación industrial.

Los nuevos pedidos se redujeron al ritmo más intenso desde julio de 2025, y las empresas señalaron como vientos en contra convergentes la guerra en Oriente Medio, la incertidumbre geopolítica generalizada y la cautela de los clientes ante las elecciones locales. La demanda internacional de bienes y servicios franceses cayó al mayor ritmo en 15 meses.

"La incipiente recuperación de Francia parece haberse quedado en suspenso", afirmó Joe Hayes, economista jefe en S&P Global Market Intelligence. "Una fuerte caída de la confianza empresarial respalda esta valoración, con la amenaza de una mayor inflación, unas perturbaciones de la oferta más prolongadas y una mayor incertidumbre a corto plazo llevando a una reevaluación de las perspectivas", añadió.

La dinámica de la inflación en Francia tiene un rasgo particular: los costes de los insumos se dispararon hasta su nivel más alto desde noviembre de 2023, con los precios de los insumos industriales cerca de un máximo de tres años y medio, impulsados por el petróleo, los productos derivados del petróleo, el cobre, el acero inoxidable y el aluminio.

Sin embargo, los precios de venta apenas subieron, ya que el débil nivel de demanda previo a la guerra dejó a las empresas con escaso margen para trasladar los mayores costes. Esta compresión de márgenes podría convertirse en un punto de tensión crítico para los beneficios empresariales franceses en los próximos trimestres.

Se agrava el dilema de política del BCE

Los datos de PMI de marzo sitúan al Banco Central Europeo en una posición cada vez más incómoda. Con el crecimiento acercándose al estancamiento en toda la zona euro y una inflación que vuelve a acelerarse, impulsada no por la demanda sino por un shock de oferta de origen geopolítico, las herramientas habituales de la política monetaria no ofrecen respuestas claras.

"El BCE ya no está en una buena posición", advirtió Williamson, alertando de que el riesgo de estanflación aumenta si los precios de la energía se mantienen elevados y persisten las disrupciones de suministro. La duración y la intensidad del conflicto y su impacto duradero en los mercados energéticos y en las cadenas de suministro globales serán la variable decisiva.

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