Las medidas sobre países más ricos pueden ser engañosas, un nuevo índice de prosperidad que analiza renta, PIB y calidad de vida deja a Estados Unidos, Alemania y Francia fuera de los diez primeros puestos.
Europa domina las clasificaciones de riqueza mundial, pero qué significa realmente ser un "país rico" depende en gran medida de cómo se mide la prosperidad y de quién se beneficia de ella.
"Ser el país más rico del mundo no consiste solo en producir mucho", señala el análisis de la plataforma de comparación de servicios financieros HelloSafe. "Se mide por cómo esa riqueza se traduce de forma concreta en la vida cotidiana del ciudadano medio. En 2026, la respuesta es Noruega".
El grupo sostiene que el PIB per cápita por sí solo puede distorsionar las comparaciones, ya que supone que la producción nacional se reparte de forma uniforme entre toda la población.
Irlanda ilustra el problema. Su PIB per cápita ronda los 150.000 dólares (128.000 euros) en términos de poder adquisitivo, pero buena parte de esa cifra obedece a la presencia de multinacionales como Apple, Google y Pfizer. Se calcula que la brecha entre la producción y la renta de los hogares es de unos 70.000 dólares (59.700 euros) por persona.
Para corregir estas limitaciones, el 'Índice de Prosperidad' de HelloSafe clasifica a más de 50 países con una puntuación combinada sobre 100. Se apoya en datos del FMI, el Banco Mundial, el PNUD, Eurostat y la OCDE, y reúne en una sola medida de prosperidad los ingresos, la desigualdad y otros indicadores sociales más amplios. Sobre esta base, Europa domina la parte alta de la clasificación, con los cinco países más ricos situados en la región.
Los países pequeños ganan posiciones
Noruega encabeza la tabla, respaldada por la RNB más alta del mundo (renta nacional bruta, es decir, el conjunto de ingresos que obtienen las personas y las empresas de un país, incluidos los generados en el extranjero) y por un modelo social muy equilibrado.
Irlanda se sitúa en segundo lugar, con rentas reales elevadas pese a un PIB inflado. Luxemburgo es tercero y cede el primer puesto por primera vez desde que se elabora el índice.
Según el informe, estos países combinan un sólido desempeño económico con algunos de los mejores indicadores sociales del mundo. Entre los demás países mejor situados figura Islandia, que ocupa el quinto lugar gracias a unos sólidos indicadores de desarrollo humano y a unos niveles reducidos de pobreza relativa.
Singapur, en cambio, obtiene una puntuación muy alta en ingresos, pero queda lastrado por una mayor desigualdad. Fuera de Europa, Estados Unidos se sitúa en el puesto 17, lo que refleja una gran fortaleza económica, pero también una elevada desigualdad y niveles significativos de pobreza relativa.
Francia aparece en el puesto 20, justo por detrás de la República Checa, que se beneficia de una de las distribuciones de renta más igualitarias de Europa y de una baja tasa de pobreza relativa.
En la parte baja de la tabla europea, países como Italia, España y Estonia obtienen resultados más modestos, en línea con unos niveles de renta inferiores y, en el caso de España, una mayor pobreza relativa.
Más allá de Europa, las Seychelles encabezan la clasificación en África, impulsadas por el mayor PIB per cápita del continente, buenas puntuaciones en desarrollo humano y una desigualdad relativamente contenida. Les siguen Mauricio y Argelia.
En América Latina, Uruguay lidera la clasificación por primera vez, con la RNB más alta de la región, la menor pobreza y la distribución de la renta más igualitaria. A continuación se sitúan Chile y Panamá. En Asia, Singapur ocupa el primer lugar, seguido de Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Los resultados apuntan a que, aunque Europa sigue dominando las mediciones de la prosperidad mundial, la imagen cambia de forma notable cuando se tienen en cuenta la desigualdad y los resultados sociales. Lo que significa ser "rico", sugieren los datos, ya no viene definido solo por la producción, sino por hasta qué punto se comparte esa riqueza.