La rentabilidad a 30 años alcanza niveles de 2007 debido al repunte de la inflación, que se sitúa en el 3,8%. El nuevo presidente de la Fed asume el cargo con una deuda pública cercana a los 34,1 billones de euros y la presión de los precios energéticos por la guerra en Irán.
Los costes de endeudamiento a largo plazo de Estados Unidos han subido a niveles no vistos desde antes de la crisis financiera global después de que el Tesoro subastara el miércoles 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) en bonos a 30 años con una elevada rentabilidad del 5,058%, según los propios datos del departamento.
La operación se produjo apenas unas horas después de que el Senado de Estados Unidos votara a favor de confirmar al exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh como próximo presidente de la institución, en sustitución de Jerome Powell.
El resultado de la subasta complicó de inmediato el entorno con el que se encontrará Warsh a su llegada al banco central y subrayó la presión a la que se enfrentan los responsables de política monetaria en un contexto de repunte de la inflación.
En el momento de redactar esta información, este jueves, los bonos estadounidenses a 30 años se negociaban en el 5,02% y las obligaciones a 10 años ofrecían una rentabilidad del 4,44%.
Los últimos datos de inflación de Estados Unidos, publicados a comienzos de esta semana, mostraron que los precios al consumo aumentaron un 3,8% interanual en abril de 2025, mientras las diez semanas de guerra en Irán encarecían la energía y alejaban la inflación del objetivo del 2% de la Reserva Federal.
Las cifras de precios a la producción también apuntaron a presiones de costes subyacentes persistentes en toda la economía, lo que refuerza las expectativas de que al banco central le cueste relajar con rapidez la política monetaria.
El aumento de las rentabilidades de la deuda del Tesoro tiene amplias implicaciones para la economía, ya que influye en los costes de financiación de las hipotecas, la deuda corporativa y otras formas de crédito.
Unos intereses a largo plazo más elevados también pueden encarecer la financiación del propio Gobierno de Estados Unidos, en un momento en que la deuda pública se aproxima a 40 billones de dólares (34,1 billones de euros).
Los inversores muestran cada vez más preocupación por que una combinación de crecimiento económico resistente, precios de la energía elevados y un endeudamiento público sostenido mantenga vivas las presiones inflacionistas pese a dos años de política monetaria restrictiva.
Que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense de referencia a 30 años supere el 5% en una subasta marca un umbral simbólico que no se alcanzaba desde 2007, antes del inicio de la crisis financiera global.
Aunque las condiciones de mercado actuales difieren sustancialmente de las de entonces, el movimiento subraya el fuerte ajuste de precios que se ha producido en los mercados globales de bonos en los últimos dos años.
Kevin Warsh asume la Reserva Federal en un entorno de política monetaria complejo
Kevin Warsh toma las riendas de la Reserva Federal en un momento delicado para la economía de Estados Unidos.
El antiguo banquero de Morgan Stanley y exgobernador de la Fed ha defendido en el pasado la necesidad de preservar la credibilidad del banco central frente a la inflación, al tiempo que ha mostrado su apoyo a reformas de la estrategia de comunicación de la institución y de la gestión de su balance.
La ratificación de Warsh llega en un momento en que los mercados financieros siguen divididos sobre hasta qué punto debe reaccionar con firmeza la Reserva Federal ante unas presiones inflacionistas persistentes.
Algunos inversores consideran que los tipos de interés deberán mantenerse altos durante un periodo prolongado, mientras que otros advierten de que prolongar en exceso unas condiciones monetarias estrictas podría lastrar el crecimiento económico y el empleo.
El principal motor del repunte de la inflación es la actual alteración de los mercados energéticos mundiales provocada por la guerra en Irán, que además deja al banco central a merced de la geopolítica e incapaz de controlar eficazmente la situación.
Los analistas señalaron que la subasta del Tesoro del miércoles ilustró el desafío inmediato al que se enfrenta el nuevo presidente de la Fed.
Unas rentabilidades de los bonos elevadas pueden contribuir a endurecer las condiciones financieras sin nuevas subidas de tipos por parte del banco central, pero también pueden amplificar los riesgos para los hogares, las empresas muy endeudadas y el propio Gobierno federal.
Para Warsh, la reacción del mercado ha sido un recordatorio temprano de que recuperar la confianza en el control de la inflación puede resultar más complicado que simplemente mantener los tipos de interés en niveles restrictivos.