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La inflación alcanza el 3,2%, su nivel más alto desde 2023: ¿Volverá el BCE a subir los tipos?

Los precios de los carburantes se muestran en una gasolinera de Fráncfort, Alemania, el martes 14 de abril de 2026.
Los precios de los combustibles se muestran en una gasolinera de Fráncfort, Alemania, el martes 14 de abril de 2026. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Por Piero Cingari
Publicado última actualización
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La inflación de la eurozona subió al 3,2% en mayo, su nivel más alto desde 2023, impulsada por la energía y los servicios. Los mercados dan por hecha una subida de tipos del BCE la próxima semana.

Las presiones sobre los precios en el conjunto de la zona del euro volvieron a acelerarse en mayo, mientras las perturbaciones derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz seguían propagándose por los mercados energéticos, lo que llevó la inflación a su nivel más alto en casi tres años y consolidó las expectativas de una inminente subida de tipos por parte del Banco Central Europeo.

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La inflación interanual de la zona del euro subió al 3,2 % en mayo, desde el 3,0 % de abril, según la estimación preliminar de Eurostat publicada el martes. La cifra se ajustó a las previsiones de los economistas y supone la tasa de inflación más alta desde septiembre de 2023.

¿Qué hay detrás del repunte de la inflación en mayo?

La energía siguió siendo el principal motor de la subida, con unos precios un 10,9 % superiores a los de un año antes, prácticamente sin cambios frente al 10,8 % registrado en abril.

Resultó más preocupante para los responsables de política monetaria el comportamiento de la inflación de los servicios, el indicador que el Consejo de Gobierno vigila más de cerca en busca de señales de presiones internas sobre los precios.

Se aceleró hasta el 3,5 %, desde el 3,0 %, un salto que inquietará mucho más en Fráncfort que la tasa general, ya que sugiere que el choque energético empieza a filtrarse al conjunto de la economía.

La inflación subyacente, que excluye la energía, aumentó al 2,4 % desde el 2,2 %.

La situación fue desigual entre los Estados miembros. España registró el ritmo más rápido entre las grandes economías, con un 3,6 %, seguida de Italia, con un 3,3 %, donde la inflación se ha acelerado con fuerza desde el 2,8 % de un mes antes.

Francia se situó en el 2,8 % y Alemania, la mayor economía del bloque, en el 2,7 %.

Portugal fue uno de los pocos países donde se registró una moderación, al bajar al 3,1 % desde el 3,3 % de abril.

Los consumidores prevén ahora una inflación más elevada durante más tiempo

Los datos llegaron acompañados de nuevas evidencias de que los hogares se preparan para que los precios sigan subiendo.

Según la Encuesta de Expectativas de los Consumidores del BCE correspondiente a abril, publicada el lunes, la mediana de las expectativas de inflación para los próximos 12 meses se mantuvo en el 4,0 %, el doble del objetivo del banco central, mientras que la tasa de inflación percibida para el año anterior subió al 4,0 % desde el 3,5 %.

Las expectativas a más largo plazo se mantuvieron algo mejor ancladas.

Las expectativas de inflación a tres años vista descendieron ligeramente hasta el 2,9 %, mientras que las de cinco años se mantuvieron estables en el 2,4 %. Sin embargo, el BCE señaló que la incertidumbre en torno a dichas expectativas seguía siendo elevada.

La encuesta también puso de relieve un deterioro de las perspectivas económicas.

Los consumidores se mostraron más pesimistas sobre las posibilidades de crecimiento en el próximo año, mientras que aumentaron sus expectativas de crecimiento del gasto, lo que sugiere que los hogares prevén nuevas presiones sobre el coste de la vida.

Los mercados dan casi por descontada una subida de tipos en junio

Los mercados financieros consideran cada vez más que el BCE tiene poco margen y se ve obligado a endurecer aún más su política.

El mercado de predicción Polymarket otorga actualmente una probabilidad del 97 % a una subida de 25 puntos básicos en la tasa de depósito del BCE en la reunión del Consejo de Gobierno de la próxima semana.

Varios economistas comparten ese diagnóstico.

Bill Diviney, economista sénior de ABN AMRO, prevé además subidas consecutivas en las dos próximas reuniones.

"Para una institución que se ha alejado de la orientación prospectiva, esto es lo más parecido a una señal de una próxima subida de tipos que vamos a tener", afirmó, en referencia a los recientes comentarios de la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Carsten Brzeski, responsable de macroeconomía global de ING, sostiene que la reunión de junio se parece cada vez más a una subida de tipos preventiva diseñada para evitar que las expectativas de inflación se desanclen.

"Aunque la guerra en Oriente Medio terminara mañana, el daño sobre la inflación ya está hecho", señaló Brzeski. "La inflación ha empezado a golpear la economía de la zona del euro y continuará haciéndolo".

El BCE afronta un difícil ejercicio de equilibrio

Joe Nellis, asesor económico de la firma de auditoría y consultoría MHA, considera que el BCE se enfrenta ahora a un dilema cada vez más complejo.

"Con este repunte de la inflación, es cada vez más probable que el BCE suba los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales la próxima semana", afirmó Nellis.

Sin embargo, unos costes de financiación más elevados podrían lastrar aún más la inversión empresarial, el gasto de los hogares y a los gobiernos muy endeudados.

"El BCE se enfrenta a un difícil ejercicio de equilibrio. Unos tipos de interés más altos añadirán todavía más presión a las empresas, que ya frenan la inversión, y a los hogares, que afrontan cuotas hipotecarias al alza y presupuestos muy ajustados", añadió.

Ruben Segura-Cayuela, economista de Bank of America, sigue previendo dos subidas de un cuarto de punto en junio y julio, lo que situaría la tasa de depósito en el 2,5 %, aunque admite que unos datos económicos más débiles podrían retrasar el segundo movimiento hasta septiembre.

En los mercados de divisas, Enrique Díaz-Alvarez, economista jefe de la firma de servicios financieros Ebury, señaló que los responsables del BCE han anticipado con suficiente claridad un movimiento en junio como para que pocas cosas puedan descarrilarlo ahora, y ve poco margen para nuevos endurecimientos una vez que bajen los precios de la energía y mientras Estados Unidos e Irán se aproximan a un acuerdo para reabrir Ormuz.

El euro no se ha apreciado tanto como cabría esperar por la caída de los precios de la energía, añadió, lastrado por la debilidad de la confianza empresarial que reflejan los PMI.

El rumbo más allá de junio

El debate de fondo es si el choque energético se desvanecerá como un episodio transitorio o si las perturbaciones en las cadenas de suministro generarán los efectos de segunda ronda que más teme el BCE.

Para el BCE, la decisión de la próxima semana parece ya tomada. La cuestión más difícil es cuánto tiempo durará el endurecimiento una vez que empiece a remitir el choque de oferta que lo desencadenó.

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