La Reserva Federal abre este miércoles una nueva etapa con Kevin Warsh en su primera reunión. Aunque se espera que los tipos se mantengan, los inversores buscarán pistas sobre sus planes al frente del banco central.
La era de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal arranca de verdad este miércoles, cuando el elegido por el presidente estadounidense Donald Trump para dirigir la Fed presida su primera decisión sobre tipos de interés y comparezca ante las cámaras en su primera rueda de prensa en el cargo.
Son pocos los economistas que esperan decisiones drásticas en esta primera jornada, pero la reunión tiene un peso inusual por lo que pueda anticipar sobre los próximos meses.
Se espera que los responsables de política monetaria mantengan el tipo de referencia en una banda objetivo de entre el 3,50% y el 3,75%, lo que supondría la cuarta reunión consecutiva sin cambios. El comité recortó los tipos en 25 puntos básicos en diciembre de 2025.
La gran incógnita es el mensaje, ya que los responsables podrían revisar su comunicado posterior a la reunión para eliminar cualquier insinuación de que el próximo paso será una bajada, y dar a entender en cambio que los tipos podrían mantenerse elevados durante algún tiempo, o incluso subir si la inflación se resiste a ceder.
Warsh hereda un panorama mucho menos acomodaticio que el que tenía delante cuando el año pasado muchos le veían en plena campaña para hacerse con el puesto.
Entonces defendía con vehemencia tipos más bajos, en línea con las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump, y señalaba a la inteligencia artificial como una fuerza capaz de ampliar la capacidad productiva de la economía y contener los precios con el tiempo.
Muchos economistas cuestionaban ya entonces esa tesis, y subrayaban que el auge de la inversión en semiconductores y equipos informáticos estaba añadiendo presión inflacionista en lugar de aliviarla.
Un nuevo escenario económico
La inflación se ha acelerado de hecho desde el estallido de la guerra con Irán a finales de febrero, y ha alcanzado un máximo de tres años del 4,2%, impulsada sobre todo por el encarecimiento de la gasolina.
El presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado un marco para un acuerdo de paz que podría poner fin al conflicto, pero no está claro que la tregua se mantenga, y los precios de los combustibles, los alimentos y los billetes de avión podrían tardar meses en moderarse incluso si el petróleo de Oriente Medio vuelve a fluir con normalidad.
Según el indicador preferido por la Fed, la inflación se sitúa por encima de su objetivo del 2% desde hace más de cinco años. La creación de empleo, por su parte, se ha mantenido sólida.
En mayo se crearon 172.000 nuevos puestos de trabajo, tercer mes consecutivo de sólidos incrementos, lo que ha eliminado buena parte de la justificación para los dos recortes de tipos que la Fed había esbozado en sus previsiones de enero.
Dado que el nivel de los tipos parece decidido, la atención se dirige al nuevo Resumen de Proyecciones Económicas de la Fed y a su muy seguido 'dot plot', la proyección trimestral de los tipos de interés futuros.
Según el economista de Bank of America, Aditya Bhave, el nuevo 'dot plot' podría mostrar a la Fed manteniendo los tipos sin cambios durante el resto de 2026, con al menos tres de los 12 miembros con derecho a voto del comité apuntando incluso a subidas de tipos este año.
La comunicación es la otra gran incógnita. Warsh ha defendido que el banco central debería pronunciarse con menos frecuencia y mantener un perfil más bajo, con la idea de que las posiciones expresadas en público pueden atrapar a los responsables de política monetaria y obligarles a defenderlas mucho más allá de su utilidad.
Una opción sería aligerar el calendario de ruedas de prensa y volver al ritmo de una comparecencia cada dos reuniones que prefería Ben Bernanke, quien presidió la Fed entre 2006 y 2014, cuando se introdujo este formato. Una orientación más escueta, sin embargo, corre el riesgo de inquietar a unos mercados acostumbrados desde hace años a indicaciones claras.
Para añadir más intriga, su predecesor Jerome Powell sigue en el consejo como gobernador, un puesto que puede conservar hasta enero de 2028, y se espera que participe en la votación de la decisión del miércoles, lo que priva al Gobierno de Trump de una vacante adicional que cubrir.