Los agricultores, ganaderos y pequeños negocios familiares se expanden con préstamos, subvenciones y apoyo local. Según el Ministerio de Empleo y Reducción de la Pobreza, en Uzbekistán millones han salido de la pobreza en la última década.
En un pequeño invernadero de la región uzbeka de Ferganá, filas de tomates, pepinos y hierbas frescas crecen bajo plásticos que cubren una modesta parcela. Para el agricultor y apicultor O‘lmasjon Jumayev, el invernadero se ha convertido en una fuente estable de ingresos, que ha ido ampliando poco a poco durante más de una década.
"Empezamos con un pequeño invernadero construido gracias a un préstamo en condiciones preferentes de cinco millones de soums (370€)", explica Jumayev. "Al principio solo tenía 70 metros cuadrados. Luego fuimos ampliando paso a paso".
Comenzó a cultivar en invernadero en 2013. Con el tiempo, la familia amplió su actividad a la producción de hortalizas y a la apicultura. Lo que empezó con unas pocas colmenas se ha convertido ahora en casi 1.000 colonias de abejas.
"Nunca nos quedamos sin trabajo", añade. "Nos creamos nuestro propio empleo y con ello mantenemos a la familia".
El pequeño emprendimiento se ha convertido en una pieza central de los esfuerzos de Uzbekistán para reducir la pobreza, al combinar programas de apoyo social con la creación de empleo y el desarrollo de negocios familiares, según el Ministerio de Empleo y Reducción de la Pobreza.
Según las cifras oficiales, 8 millones de personas han salido de la pobreza en los últimos nueve años, lo que ha reducido la tasa nacional del 35 % al 6,8 %. Las autoridades aseguran que los préstamos preferentes, las subvenciones y los programas de formación profesional han respaldado a cientos de miles de pequeñas empresas en todo el país.
En el centro de este enfoque se sitúa el programa "De la pobreza a la prosperidad", que se centra en ayudar a las familias a generar ingresos sostenibles mediante el autoempleo, la formación y el acceso a la financiación. El programa combina préstamos preferentes, subvenciones, educación profesional y sistemas de apoyo a nivel de mahalla diseñados para ayudar a los hogares con bajos ingresos a desarrollar microempresas estables.
Se refuerzan los ingresos a nivel familiar
Gulnoza Alimova, jefa del servicio de prensa del ministerio, señaló que solo en 2025 más de 760.000 familias recibieron planes de desarrollo individual, adaptados a las condiciones económicas locales y a las capacidades de cada hogar. Más de 523.000 hogares con bajos ingresos recibieron apoyo, desde ayuda para la inserción laboral hasta programas de emprendimiento y formación profesional.
Las autoridades asignaron más de 2,2 billones de soums (más de 162 millones de euros) en préstamos y 265.000 millones de soums (19,6 millones de euros) en subvenciones para apoyar a pequeñas empresas y microproyectos. Los responsables señalan que más de 700.000 emprendedores han logrado consolidar sus negocios en los últimos ocho años, impulsados por reformas destinadas a mejorar el acceso a la financiación y simplificar la normativa.
"Los propios emprendedores ayudan a generar empleo e ingresos para quienes lo necesitan", afirma Gulnoza Alimova.
La cocina tradicional genera empleo en Samarcanda
En la región de Samarcanda, el emprendimiento también crece de la mano del turismo y de la cocina tradicional.
La empresaria Fazilat Jo‘rayeva puso en marcha un concepto de comedor de estilo yurta en el distrito de Pastdarg‘om, donde sirve platos uzbekos tradicionales a los viajeros que pasan por la zona.
"Queríamos crear algo diferente", cuenta. "La gente se detiene aquí, come comida tradicional y conoce la cultura local".
El negocio da empleo hoy a unas 35 personas, en su mayoría mujeres, que preparan platos como somsa, pan patir y comidas de temporada. Según Jo‘rayeva, unas 100 familias se benefician indirectamente a través de los proveedores y de servicios asociados.
"La gente termina su jornada por la tarde y vuelve a casa con un ingreso estable", señala.
La ganadería se extiende por las zonas rurales
En la región de Surjandaríá, la ganadería se ha convertido en otra fuente de ingresos rurales y de actividad para pequeños negocios.
El emprendedor Akmal Nazarov empezó a criar ganado vacuno en 2022 tras recibir un préstamo avalado por el Estado.
"Liquidamos el préstamo en dos años", explica. "Ahora trabajamos con beneficios".
La familia suministra carne a los mercados locales y sigue ampliando la producción ganadera mientras gestiona varios pequeños puntos de venta.
"Trabajamos en este negocio todo el año", afirma Nazarov.
Según las autoridades, los programas de ganadería y agricultura familiar se utilizan cada vez más en las zonas rurales para apoyar el autoempleo y el emprendimiento a pequeña escala.
El papel de las mahallas
Gran parte del sistema de reducción de la pobreza en Uzbekistán opera a través de la estructura de las mahallas, donde los asistentes de hokim conectan a los residentes con programas de formación, apoyo financiero y oportunidades de negocio.
En el distrito de Pastdarg‘om, el asistente de hokim Jahongir Normo‘minov explica que las autoridades locales se centran en sectores vinculados a la demanda regional y al potencial exportador.
"Nuestra principal especialización es la producción de cerezas orientada a la exportación", indica. "También hemos desarrollado la metalurgia como otra fuente de empleo".
Según dice, el número de pequeñas empresas en la mahalla pasó de 18 a 61 en un año. Las autoridades añaden que también han crecido los servicios a pie de carretera y las actividades de agricultura familiar.
"Antes de poner en marcha cualquier proyecto, lo primero que hacemos es estudiar el mercado", explica Normo‘minov. "Solo después ofrecemos apoyo a los residentes".
Añade que muchas familias han incrementado la producción agrícola en sus pequeñas parcelas familiares tras recibir apoyo a través de los programas locales.
"Hace dos años, la pobreza en esta mahalla rondaba el 19 %", recuerda. "Hoy es del 2,9 %".
En Surjandaríá, el asistente del gobernador Farrukh Shoqambarov señala que los programas agrícolas y de ganadería están ayudando a las personas desempleadas a adquirir competencias y fuentes de ingresos.
"La mahalla tiene más de 5.500 residentes y se centra sobre todo en la ganadería y la agricultura", apunta. "La gente viene aquí para formarse y poner en marcha sus propios negocios".
Infraestructuras y sistemas digitales
Alimova explica que el crecimiento del emprendimiento también se apoya en inversiones en sistemas de riego, redes eléctricas e infraestructuras de suministro de agua en las mahallas con bajos ingresos. Las autoridades señalan que estas mejoras han facilitado a los hogares la ampliación de sus actividades agrícolas, la producción en invernaderos y la ganadería.
Uzbekistán también está ampliando los sistemas de seguimiento digital a través de la plataforma "Online Mahalla", que permite controlar en tiempo real los ingresos de los hogares, los programas de apoyo locales y los microproyectos. Según los responsables, la plataforma está diseñada para mejorar la coordinación entre las autoridades locales y los sistemas de apoyo social.
Uzbekistán ha declarado 2026 Año del Desarrollo de las Mahallas y del Apoyo a la Comunidad, mientras el Gobierno sigue ampliando los programas vinculados al empleo, el emprendimiento y el desarrollo económico local.
Para emprendedores como Jumayev, sin embargo, la atención está menos en las políticas y más en el trabajo diario. En su invernadero de Ferganá, la próxima temporada de siembra ya está en marcha.