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El BCE mantiene tipos en 2,25%, la guerra en Irán deja abierta otra subida

Archivo. La presidenta del BCE Christine Lagarde y el vicepresidente Boris Vujcic en rueda de prensa tras una reunión en Fráncfort, 11 de junio de 2026
ARCHIVO, Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Boris Vujcic asisten a una rueda de prensa tras una reunión en Fráncfort, Alemania, 11 de junio de 2026 Derechos de autor  AP Photo/Michael Probst
Derechos de autor AP Photo/Michael Probst
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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El Banco Central Europeo mantuvo el jueves los tipos sin cambios tras la subida de junio, gana tiempo por la menor inflación pero deja otra subida abierta en otoño pese al encarecimiento energético por los combates en Oriente Medio.

El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios este jueves los tipos de interés, optando por la cautela mientras espera comprobar en qué medida el persistente shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio se traslada a la inflación de la zona euro.

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El Consejo de Gobierno del BCE mantuvo el tipo de la facilidad de depósito en el 2,25%, mientras que el tipo de las operaciones principales de financiación se quedó en el 2,4% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%.

La política monetaria de la zona euro se articula a través de estos tres tipos de interés clave, siendo el tipo de la facilidad de depósito el principal referente.

"La perspectiva de los precios de la energía, aunque muy volátil, se sitúa actualmente cerca del escenario base de las proyecciones del personal del Eurosistema de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en Oriente Medio", señala el comunicado del banco central.

"La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista completo del shock energético aún no se ha manifestado. El Consejo de Gobierno está por tanto siguiendo muy de cerca la intensidad y la duración del shock, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda", añade.

La decisión llega después de que la semana pasada se confirmara que la inflación de la zona euro se moderó hasta el 2,8% en junio desde el 3,2% de mayo, el primer descenso del año, mientras que el crecimiento de los precios subyacentes se frenó al 2,4%.

Esta pausa se produce apenas seis semanas después de que el BCE subiera los tipos por primera vez en casi tres años, en respuesta a un shock energético provocado por la guerra que había llevado la inflación a su nivel más alto desde septiembre de 2023.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha esforzado por mantener todas las opciones abiertas.

En el foro de Sintra del banco central, Lagarde insistió en que la decisión de junio no fue una "subida preventiva" sino una respuesta a un problema real de inflación, dado que las proyecciones solo apuntan a un regreso al objetivo del 2% a finales de 2027 y únicamente si la política monetaria se endurece aún más.

Lagarde también rechazó comprometerse de antemano con una senda concreta, al afirmar que "la orientación prospectiva no está actualmente sobre la mesa".

Julio no es un mes de revisión de previsiones y los economistas de ING, por ejemplo, defendían que el banco preferiría esperar a las nuevas proyecciones de septiembre, cuando consideran más realista una segunda subida.

El problema es que el shock que motivó la subida de junio ha regresado.

El precio del petróleo llegó a rozar los 120 dólares por barril en marzo antes de caer hasta unos 72 dólares tras un acuerdo de paz provisional a finales de junio, pero la tregua se ha deteriorado gravemente este mes y los nuevos intercambios de ataques entre Estados Unidos e Irán, las agresiones contra petroleros y el restablecimiento de sanciones han impulsado de nuevo el Brent por encima de los 90 dólares por barril.

Un repunte prolongado de los precios de la energía acabaría trasladándose a las facturas de los hogares y a la inflación general en la segunda mitad del año, precisamente esos efectos de segunda ronda que los bancos centrales temen ahora.

El BCE y sus homólogos

Como muestra el gráfico, Fráncfort ha endurecido su política tras haber estado previamente muy por debajo de sus homólogos.

El rango objetivo de la Reserva Federal se sitúa entre el 3,50% y el 3,75% y el tipo del Banco de Inglaterra en el 3,75%, mientras que el Banco Nacional Suizo mantiene los tipos en el 0%.

Ambos grandes homólogos del BCE volverán a decidir la próxima semana.

La Reserva Federal anunciará su decisión el próximo miércoles y los mercados de futuros asignan aproximadamente un 89% de probabilidad a una pausa, según la herramienta FedWatch de CME, después de la decisión unánime de junio y de unas proyecciones que no apuntan a recortes este año.

El Banco de Inglaterra tomará el relevo al día siguiente, el 30 de julio, acompañado de nuevas previsiones, y la inmensa mayoría de los economistas espera una pausa en el 3,75%, aunque una encuesta de Reuters reveló que casi el 40% prevé al menos una subida antes de final de año, después de que dos responsables de política monetaria votaran en junio a favor de elevar el tipo al 4%.

Por ahora, el BCE es el único gran banco central occidental que ha llegado a subir los tipos en este ciclo.

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