El banco central de Japón elevó este viernes el tipo de interés de referencia hasta el 1,25% desde el 1%, su nivel más alto en 31 años.
El Banco de Japón lleva intentando normalizar su política monetaria tras décadas de mantener los tipos de interés cerca o por debajo de cero, con el objetivo de fomentar el crédito y el gasto, combatir la deflación y sacar a la economía japonesa de su prolongado estancamiento.
Las presiones inflacionistas van en aumento por la guerra en Irán, que en los últimos meses ha disparado el precio del petróleo. Es un factor muy negativo para Japón, un país con escasos recursos que prácticamente importa todo el petróleo que consume.
Esta subida de tipos, anunciada al término de la reunión de dos días del consejo de política monetaria, estaba descontada y ya se había incorporado en buena medida a la evolución reciente de los mercados internacionales.
La decisión llega después de que la Reserva Federal de Estados Unidos también elevara esta semana su tipo de referencia. El miércoles incrementó por primera vez desde 2023 su tipo oficial en un intento de contener una inflación que sigue siendo elevada.
Estados Unidos también ha estado presionando a Japón para que suba los tipos ante la preocupación por el debilitamiento del yen. Algunos analistas consideran que el Banco de Japón podría volver a subir los tipos de interés a finales de este año o, posiblemente, a comienzos del próximo.
Ambos países intervinieron recientemente de forma coordinada para apuntalar el yen. El dólar se cambia en torno a 155 yenes, tras haber superado el nivel de 160 yenes a comienzos de este año.
El Banco de Japón se ha fijado un objetivo de inflación de alrededor del 2%. La inflación se sitúa ahora en ese entorno en Japón, aunque algunos consumidores se quejan de que el reciente encarecimiento de los precios es excesivo, sobre todo en los carburantes y los productos relacionados con el petróleo.
El principal índice de la Bolsa de Tokio, el Nikkei 225, subió después de que se anunciara la decisión del Banco de Japón.