Heridas de guerra y odiseas migratorias en el Festival de Cine sobre Derechos Humanos de Ginebra

Heridas de guerra y odiseas migratorias en el Festival de Cine sobre Derechos Humanos de Ginebra
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Por Frédéric Ponsard

Como cada año, Ginebra acoge el Festival de Cine y Foro Internacional sobre los Derechos Humanos (FIFDH), en paralelo a la sesión principal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La soprano Barbara Hendricks, madrina del festival, inauguraba esta edición celebrando el 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948.

Este año, el festival cuenta con 36 películas, y siete estrenos mundiales; 21 debates, diez de ellos retransmitidos en directo; y cerca de 220 invitados internacionales.

Con una pauta donde lo artístico y en particular las películas se entrecruzan con la política y el activismo.

"Hay tres ejes este año para el festival, son realmente los problemas de la migración, el nacionalismo también, los problemas de los conflictos y las guerras, los problemas del calentamiento global. Realmente estamos en medio de una sociedad cambiante, desde todos los puntos de vista: gepolítico, social, individual", explica Irène Challand, directora de la FIFDH.

En la categoría de ficción, 'The Land Within' trata los temas de la guerra y la migración.

La historia de un migrante kosovar en Suiza, que deberá regresar a su país para desenterrar los fantasmas del pasado e identificar a los familiares encontrados en una fosa común.

Sin nombrar a su país, compartido por serbios y albaneses, el director suizo, de origen kosovar, muestra en su película la complejidad de estas situaciones.

"Este tipo de historias, es decir cuerpos que son enterrados y salen de una fosa común, es algo que ha pasado en muchos lugares, no solo en Europa, sino también en los demás continentes. Si el secreto se mantiene bajo tierra y no sale, creo que no solo se frena el proceso de paz, sino el proceso de estar uno mismo en paz con la tierra donde vivimos. Esta tierra necesariamente tiene un símbolo muy, muy fuerte, un alcance muy amplio, cuando vemos que la geopolítica en Europa aún no está resuelta, y nunca lo estará", señala Fisnik Maxville, director de cine.

'We will not Fade Away' es una poderosa cinta ucraniana que sigue los sueños y los miedos de cinco adolescentes en el Donbás, antes de la ya perceptible invasión rusa.

Para ilustrar la película, un debate sobre la legitimidad y eficacia de un tribunal internacional para castigar el crimen de agresión, particularmente en lo que respecta a Ucrania.

Una pregunta compleja para el abogado y escritor Pierre Hazan que moderó el debate:

"La pregunta es qué hacemos con quien percibimos como el diablo. ¿Podemos negociar con él, debemos ponerlo entre rejas? ¿Es posible ponerlo entre rejas? O hay que tratar con él, aunque sea con la mayor precaución. Por un lado, parte de la opinión pública dice que no podemos hablar con Putin, porque es responsable de una agresión, y estas tropas están cometiendo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y hay otros, como el presidente francés, que dice que hay que hablar con él pese a todo, porque algún día deberemos llegar a algún tipo de solución política".

El festival también organiza acciones de mediación, incluido el proyecto Kids Guernica, un fresco creado por migrantes, algunos de los cuales no tienen papeles.

"Trabajamos juntos, creamos un vínculo... Cuando trabajan en una superficie así de repente se dicen 'ah sí, es un trabajo'. Y entonces, hay que ser perseverante, constante, se dan cuenta de que para que funcione, tiene que haber una tensión en la imagen, hay muchas cosas que hacen que empiecen a disfrutarlo", cuenta François Burland, artista y mediador cultural.

"El objetivo es este: no solo hacer una obra, es a partir de este vínculo, qué podemos construir juntos y qué les podría ayudar a entrar en este mundo que no conocen", añade.

Entre los actos especiales del festival, la proyección a orillas del lago de Ginebra, en una yurta, de la última película de la periodista y directora Manon Loizeau, sobre una joven migrante afgana, Elaha, que conoció en Grecia.

"Hemos pasado más de un año filmándola, y ella filmando su viaje, así que es su mirada de niña... y eso cuenta, creo, la resiliencia de todos esos niños, y cuenta cómo crecen en el camino", dice Manon Loizeau, directora de cine.

'La Vie devant elle' muestra el coraje y las dudas, las penas y las alegrías de una joven luminosa e inspiradora. Más de un tercio de las imágenes fueron grabadas por Elaha y luego incorporadas a la película.

"Es realmente una película colectiva y un mensaje de esperanza. Creo que esta joven, Elaha Iqbali, es el símbolo de todos esos niños y que tienen un coraje increíble y que persiguen sus sueños sin importar lo que suceda alrededor", explica Manon Loizeau, directora de cine.

El Festival y Foro Internacional sobre Derechos Humanos (FIFDH) se celebra en Ginebra hasta el domingo 19 de marzo.