Desde antiguos Coranes hasta registros de archivo, los manuscritos raros están encontrando una nueva vida en laboratorios de restauración, protegidos para las futuras generaciones.
Preservados en bibliotecas y archivos de todo Kazajistán, los libros y manuscritos raros llevan la memoria escrita del pasado nómada del país. Desgastados por el tiempo, estas frágiles páginas, hechas de pergamino, cuero y papel, requieren una protección cuidadosa para sobrevivir.
Desde antiguos Coranes escritos a mano hasta registros de archivo de la era soviética, los especialistas trabajan pacientemente para restaurar documentos dañados por la edad, la humedad y el moho. Cada libro pasa por un proceso meticuloso, desde la desinfección y limpieza hasta la eliminación de reparaciones anteriores y el refuerzo de páginas debilitadas.
En los laboratorios de restauración de Almaty y Astaná, los conservadores combinan la artesanía tradicional con técnicas modernas, utilizando papel japonés y equipos especializados para reconstruir lo que el tiempo ha erosionado. Restaurar algunas páginas puede llevar un día entero.
Hoy en día, estos esfuerzos dan nueva vida a manuscritos raros y registros históricos, asegurando que la herencia escrita de Kazajistán permanezca accesible y protegida para las futuras generaciones.