Aníbal dirigió la Segunda Guerra Púnica contra Roma en 218-201 a.C. Se hizo famoso por su travesía de los Alpes y la campaña de 16 años contra Italia, que llevó a Roma al borde del colapso. Y ahora se ha encontrado un hueso de elefante en el sur de España.
Un hueso de 2.200 años de antigüedad desenterrado en España podría pertenecer a uno de los elefantes de guerra de Aníbal utilizados durante la Segunda Guerra Púnica, según un nuevo estudio.
La reliquia, del tamaño de una pelota de béisbol, hallada cerca de la ciudad de Córdoba, en el sur de España, podría ser la única prueba directa de los elefantes de guerra del general cartaginés. El estudio se publica en el número de febrero de la revista 'Journal of Archaeological Science: Reports'.
Cruzar los Alpes con elefantes
Según el relato histórico, 37 paquidermos marcharon con Aníbal y su Ejército a través de toda la Península Ibérica, sobre los Pirineos hasta el sur de la Galia, atravesando los Alpes y llegando finalmente a Italia para atacar Roma.
Hasta ahora no existían pruebas concretas de su marcha, sólo presuntos restos de tierra removida y pequeñas huellas dejadas por los enormes animales al cruzar un paso alpino en lo que hoy es la frontera entre Francia e Italia.
Rafael Martínez Sánchez, arqueólogo de la Universidad de Córdoba y autor principal del estudio, explica a la revista 'Live Science' que "el hueso puede ser revolucionario". "Hasta ahora no había ninguna evidencia arqueológica directa del uso de estos animales".
El enigmático hueso fue desenterrado allá por 2019 e inicialmente dio quebraderos de cabeza a los científicos porque no se podía asignar a un animal autóctono. No fue hasta años más tarde cuando se reconoció como el hueso carpiano derecho de un elefante, la articulación del corvejón de la pata delantera.
Los romanos utilizaban antiguos asentamientos celtas
El hueso se descubrió durante unas excavaciones arqueológicas en un pueblo del sur de España, en una capa de tierra que se dató hace unos 2.250 años mediante el método del radiocarbono, es decir, en una época anterior al control romano de la región, alrededor del año 150 a.C. Los romanos llamaban oppida a este tipo de asentamientos fortificados, utilizados anteriormente por los celtas y construidos a menudo sobre colinas. Este poblado, sin embargo, estaba situado en un recodo del río.
Cartago, una antigua ciudad-estado en la costa de lo que hoy es Túnez, surgió como colonia fenicia y era especialmente temida por su poderosa flota. Los ejércitos de Cartago también eran fuertes: en las dos primeras guerras púnicas contra la República romana, se utilizaron elefantes de guerra específicamente para asegurar el control de regiones de importancia estratégica en el Mediterráneo occidental.
Martínez Sánchez explicó que actualmente es imposible determinar si el animal era un elefante asiático, la especie que el rey griego Pirro de Epiro, conocido por su epónima 'victoria pírrica', utilizó contra los romanos hacia el 280 a.C., diez años antes de la Primera Guerra Púnica, cuando apoyaba al sur de Italia. Pirro procedía del Epiro, un antiguo reino griego situado al noroeste de la actual Grecia/Albania. (Una victoria pírrica es un éxito en el que el coste casi anula la ganancia. Pirro dijo: "Otra victoria como ésta y estamos condenados").
También podría tratarse de una especie de elefante africano, hoy extinta, que los cartagineses utilizaban como animal de guerra y trajeron a España con este fin. Una cosa es cierta: el hueso es una rara reliquia de las guerras púnicas y un testimonio vívido de los poderosos elefantes de guerra que una vez vagaron por la Península Ibérica.