Llegó a leer hasta 10 libros al día cuando una doble fractura le obligó a permanecer en casa durante semanas. Hoy, con 13 años, Francisco Borges visita colegios para contagiar su pasión por la lectura a otros jóvenes.
Cuando no está en el colegio, jugando al fútbol, nadando o practicando kickboxing, Francisco Borges, de 13 años, se dedica a los libros. La pasión de este adolescente por la lectura ya ha sido noticia e incluso se hizo viral cuando, mientras se recuperaba de una lesión en casa, llegó a leer hasta diez libros al día.
"Tenía la pierna rota, dos huesos rotos. No podía dormir y mi madre tenía que llevarme la comida a la cama porque no podía levantarme. Como no tengo teléfono móvil, lo único que podía hacer era leer", declaró a 'Euronews'.
Muchos se burlaron entonces de él, diciendo que era humanamente imposible leer diez libros al día. Por supuesto, no se trataba de obras como 'Guerra y paz', sino de libros para su edad y fáciles de leer, como los de 'Geronimo Stilton', que le encantan.
Leer en el autobús, al ir y volver del colegio, y por la noche antes de acostarse forma parte de su rutina diaria. El primer libro que recuerda fue un libro ilustrado sobre anémonas que se llevó a la playa. Hoy ya ha leído incluso obras de autores galardonados con el Premio Nobel.
En una época normal, la media es de cinco libros a la semana. Sobre todo libros para su edad, pero también novelas policíacas. Está descubriendo a Agatha Christie y le ha gustado mucho 'Los crímenes del ABC', uno de los casos de Hércules Poirot, e incluso clásicos como 'Oliver Twist', de Charles Dickens, o 'El señor de las moscas', de William Golding, que está leyendo como lectura escolar obligatoria. De esta obra, publicada por primera vez en 1954, le gusta especialmente que los protagonistas sean chicos de su edad.
Su afición a la lectura y su facilidad de comunicación han convertido a Francisco en una estrella en las redes sociales. A menudo es invitado por colegios para hablar a alumnos de su edad y hacerles ver que leer no es necesariamente una actividad aburrida. Si no le gusta el primer libro que lee, puede que le guste el siguiente.
"Hace falta la inspiración adecuada para que la gente empiece a leer. Hay gente que lee un libro que no es adecuado para ellos y luego acaban olvidándolo por completo. Dicen que no les gusta leer libros porque son aburridos, y si les preguntas cuántos libros han leído, dicen que sólo uno".
El día de nuestro reportaje, Francisco fue a hablar a un grupo de decenas de adolescentes de su edad en la Escuela Primaria Pedro Santarém, en el barrio lisboeta de Benfica. El objetivo era mostrar a sus compañeros que leer es divertido: "No es el profesor el que dice que leer es guay, es un compañero de la misma edad el que dice que leer es guay", afirma Maria João Covas, profesora de portugués y directora del colegio.
La influencia de jóvenes como Francisco puede ayudar a mejorar los hábitos de lectura, que no son tan malos como muchos temen, según un estudio reciente. Es cierto que existe la percepción de que a los jóvenes de hoy no les gusta leer y dedican su tiempo a las redes sociales, pero la realidad no es exactamente así. Según una encuesta realizada el año pasado, citada por el diario 'Público', más de tres de cada cuatro portugueses de entre 15 y 24 años leerán al menos un libro en 2024.