En el lago de Neuchâtel (Suiza), arqueólogos subacuáticos han recuperado un cargamento de más de 1.000 objetos de cerámica y espadas muy bien conservados que datan de los años 20 a 50 d.C. Para evitar saqueos, el espectacular hallazgo se mantuvo inicialmente en secreto.
El momento del descubrimiento fue especialmente impresionante para los arqueólogos subacuáticos. Buceando en el lago de Neuchâtel, Fabien Langenegger y Julien Pfyffer hicieron un espectacular descubrimiento del Imperio Romano.
"Al principio, los dos nos acercamos con cautela a este montón de círculos, que podría haber sido un depósito de minas abandonado de la Segunda Guerra Mundial. Pero cuando encendí la luz de mi cámara, apareció el color característico de la terracota. Observando algunos platos rotos, nos dimos cuenta de que este hallazgo era extraordinario".
Así describe Julien Pfyffer en una entrevista a 'Euronews' el descubrimiento de un cargamento especialmente bien conservado procedente de un barco que probablemente se hundió entre los años 20 y 50 d.C. Ahora se están analizando incluso los restos de comida encontrados en los recipientes de cerámica.
"Nos quedamos clavados en el sitio por encima de la carga"
"Permanecimos clavados al sitio sobre esta carga durante varios minutos. En ese momento, mientras observaba a Fabien, me di cuenta de que estábamos en una situación muy especial". Fue a finales de noviembre de 2024, pero se mantuvo en secreto durante mucho tiempo para evitar saqueos.
Las imágenes de un dron que mostraban una mancha oscura en el agua del lago de Neuchâtel, más clara desde hacía varios años, habían iniciado la inmersión: se buscaban restos de un naufragio. Durante las campañas de excavación -que duraron dos semanas en 2025 y casi un mes en 2026-, los arqueólogos subacuáticos de la Fundación Octopus desenterraron más de 1.000 objetos.
Adivinanzas sobre utensilios de cocina y legionarios
Se supone que se trataba de la carga de un carguero que debía llevar utensilios de cocina fabricados en Suiza a un campamento romano. Un cajón fue datado en el año 17 d.C.
Los restos del carguero aún no se han encontrado en el lago de Neuchatel. En las últimas décadas se han excavado barcos romanos tanto en el Rin, en Alemania, como en el Ródano, en Francia.
Sin embargo, se han encontrado objetos pertenecientes al equipamiento de los legionarios: dos espadas de gladiador, un puñal, una hebilla de cinturón y un peroné. Según el equipo de arqueólogos, estos objetos sugieren que los legionarios escoltaban el barco. Dada la cantidad de artefactos encontrados, el cargamento podría haber estado destinado a una legión de unos 6.000 hombres.
También se descubrió una cesta de mimbre que, según los arqueólogos, "se ha conservado milagrosamente en la creta del lago y contiene un grupo de seis objetos de cerámica que difieren en su fabricación del resto de la carga". El equipo de investigación supone que se trata de la vajilla y la comida menos elaborada de la marinería, es decir, de los marineros del barco.
"Hemos recuperado del agua todos los objetos -algo más de 1.000- que corrían el riesgo de ser dañados por anclas o redes o robados por saqueadores. Estos objetos se encuentran ahora en fase de limpieza y están siendo procesados por el equipo de restauración en tierra. Una vez concluida esta fase, los restauradores podrán discutir con los arqueólogos lo que han observado y lo que pasamos completamente por alto durante la fase de excavación, ya que muy a menudo nos encontramos en medio de una nube de sedimentos", explica Julien Pfyffer.
"Los restauradores podrán reconocer detalles (como sellos de fabricación, restos de comida, elementos de protección como paja entre los platos) que nos resultan muy difíciles de ver en el agua", comentó Pfyffer.
El equipo de la Fundación Octopus está preparando un libro y un documental que se publicarán en 2027. Una exposición de los espectaculares hallazgos tendrá lugar en el Laténium, el mayor museo arqueológico de Suiza, en Neuchâtel. Aún no se ha fijado una fecha. Y aún queda mucho por descubrir: según el equipo Octopus, hay más objetos históricos en los océanos que en todos los museos del mundo.