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La supervivencia de los corales ante la amenaza del cambio climático

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La supervivencia de los corales ante la amenaza del cambio climático
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Por Euronews

Bonaire, una isla holandesa del mar Caribe, es famosa por su extraordinaria riqueza en arrecifes de coral. Los corales son un verdadero tesoro del océano. Solamente cubren una pequeña extensión del fondo marino, pero albergan una cuarta parte de todas las especies marinas conocidas.

Los arrecifes de coral proporcionan ingresos y alimentos a cientos de miles de personas, capturan el dióxido de carbono y protegen las costas tropicales de los daños causados por las olas de las tormentas.

Bonaire designó todas sus aguas costeras como Parque Marino Nacional en 1979. Todas las actividades marinas están estrictamente reguladas. Los guardas patrullan la zona para hacer cumplir las normas.

"Todo, desde la línea de pleamar hasta los 60 metros de profundidad, es parte del Parque Nacional Marino de Bonaire. Tenemos uno de los arrecifes mejor protegidos del Caribe. En cualquier zona se puede contemplar una biodiversidad asombrosa", declara Roxanne-Liana Francisca, bióloga marina y de fauna salvaje de STINAPA Bonaire.

Los guardas comprueban los sensores de temperatura a varias profundidades. El calentamiento puede provocar el blanqueamiento, que genera la pérdida de color de los corales y, a veces, los mata. Los corales pueden sufrir a causa de las aguas residuales o las sustancias químicas de los protectores solares.

La sobrepesca puede provocar la propagación de algas y gusanos dañinos. Por ello, los biólogos vigilan los arrecifes para detectar cualquier signo de problemas de salud.

"La gente ha estado observando nuestros arrecifes, de una manera u otra, durante los últimos 40 años. Aunque nuestros arrecifes están todavía en muy buenas condiciones, hemos perdido ya casi la mitad de ellos, si nos fijamos en profundidades, de entre 5 y 10 metros. El año pasado padecimos un blanqueamiento realmente grande en el que, más de la mitad de nuestros arrecifes, sufrieron algún grado de blanqueamiento. Por suerte, la mayoría de los corales se recuperó", afirma Roxanne-Liana Francisca.

La salud del arrecife está profundamente ligada a los ecosistemas terrestres de Bonaire, con sus ricos humedales, manglares y notables hábitats de aves.

En la última década, la población de Bonaire se ha duplicado y han aumentado los residuos. Con la deforestación, más contaminación terrestre acaba en el océano. Amenazas similares afectan a los corales a escala mundial.

"Investigaciones recientes muestran que, en la última década, nuestro planeta ha perdido el 14 % de sus arrecifes de coral. Si este declive continúa, los corales pueden enfrentarse a la extinción, con consecuencias desastrosas, tanto para la vida marina como para las economías costeras", señala el periodista de Euronews, Denis Loctier.

Cada año, los arrecifes del Caribe generan cientos de millones de euros de ingresos para el sector turístico. Bonaire, que se autodenomina ‘el paraíso de los buceadores’, acoge a submarinistas y buceadores de cualquier nivel, durante todo el año.

Varios centros de buceo locales ofrecen asistencia a "Reef Renewal Bonaire", una pequeña organización sin ánimo de lucro dirigida por la investigadora marina y medioambiental Francesca Virdis. Hace diez años, la italiana puso en marcha esta fundación con el objetivo de salvar los arrecifes que están desapareciendo.

Una zona poco profunda, cubierta de restos de corales muertos, era un próspero arrecife, hace apenas unas décadas.

"Por desgracia, los arrecifes de coral desaparecen en todo el mundo. Y, aunque en Bonaire todavía podemos decir que tenemos algunos de los mejores arrecifes del Caribe, su estado ya no es tan prístino como antes", explica Francesca Virdis, coordinadora de 'Reef Renewal Bonaire'.

La forma de ofrecer una oportunidad a los corales es la ‘jardinería de corales’. Unos 15 000 corales, de varias especies, se cultivan en viveros submarinos locales. Se reproducen cortándolos por la mitad, una técnica conocida como fragmentación.

"Los corales, en realidad, son colonias de miles de pequeños pólipos, y pueden dividirse y formar nuevos pólipos. Digamos que yo soy un coral y me corto un trozo de brazo. Esa parte podrá producir otra Francesca, y la Francesca original podrá hacer que crezca el trozo cortado. Así que, ¡tendremos dos Francescas!", añade Francesca Virdis.

‘Reef Renewal Bonaire’, que cuenta con pocos miembros, recibe la ayuda de múltiples voluntarios. Esta organización sin ánimo de lucro depende, principalmente, de las donaciones privadas. Pero, algunos de sus proyectos también reciben financiación pública; incluso de la Unión Europea.

"Este año estamos colocando más de 7 500 piezas de coral en los diez lugares que pretendemos recuperar. En cada árbol, en cada uno de los viveros que tenemos aquí, todos los corales son del mismo genotipo. Así, cuando los coloquemos cerca unos de otros, o se toquen, crecerán juntos y se fusionarán", declara Ernst Noyons, técnico de recuperación de arrecifes de la organización 'Reef Renewal Bonaire'.

Pero, la igualdad genética también puede hacer que todo el arrecife sea vulnerable a la misma amenaza.

Una novedosa técnica de recuperación de arrecifes puede eliminar esa desventaja al utilizar las células reproductoras de los corales en lugar de fragmentarlos.

"Utilizamos la reproducción sexual de los corales para producir nuevos individuos genéticamente únicos. Es muy importante porque, cuanto mayor es la diversidad genética en el arrecife, más resistente es el propio arrecife", explica la coordinadora de 'Reef Renewal Bonaire'.

Los corales liberan sus células reproductoras en el agua durante lo que se conoce como ‘actos de desove masivo’. Los investigadores recogen estos gametos y los fecundan en el laboratorio, produciendo larvas de coral que luego se asientan en placas de cerámica con forma de estrella, en piscinas flotantes en el mar.

"Nos aseguramos de que muchas larvas se asienten en estas estrellas. Luego traemos las estrellas, por miles, y las plantamos en el arrecife. Después, controlamos el crecimiento del pequeño asentamiento en el lugar", afirma Francesca Virdis.

Klein Bonaire es un islote protegido en la costa oeste de Bonaire. Realizamos una inmersión para visitar el vasto arrecife de coral cuerno de ciervo, de dos mil metros cuadrados; una de las muchas ‘plantaciones’ de 'Reef Renewal'.

Los miembros del equipo afirman que todo el mundo puede contribuir a salvar los arrecifes: desde utilizar protectores solares ‘seguros’ hasta hacer una donación o convertirse en voluntario de la recuperación de corales. Los buceadores locales y extranjeros pueden realizar cursos de formación de dos días para aprender los principios del mantenimiento de un vivero de coral.

"En total, desde la fundación, más de 2 500 buceadores han obtenido el certificado de formación. Ahora, casi el 80 % de las tiendas de buceo de Bonaire forma parte del programa, y la gente está muy, muy entusiasmada", señala Guillermo Alcorta, instructor de buceo para la recuperación de arrecifes.

Así ocurre con dos jóvenes biólogas marinas procedentes de Bélgica e Inglaterra.

"Creo que los proyectos que se ocupan de la conservación de los arrecifes son muy importantes. Suponen algo sobre lo que realmente quería aprender para, así, poder tomar parte en ellos", declara la bióloga marina, Géraldine Mertens.

"A veces parece que están muy lejos. Al estar bajo el agua piensas: ¿cómo se puede ayudar? Esto da a la gente la oportunidad de marcar las diferencias", afirma la también bióloga marina, Rebecca Turner.

El trabajo de algunos entusiastas puede salvar la vida de varios de los arrecifes locales. Pero, la supervivencia a largo plazo, de los corales de nuestro planeta, seguirá dependiendo de nuestra capacidad para revertir el calentamiento global y eliminar otras de las amenazas, que planean sobre la vida marina, en las próximas décadas.