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Entra en vigor el "histórico" Tratado de alta mar, ¿bastará para salvar los océanos?

Dos ballenas francas del Atlántico Norte interactúan en la superficie de la bahía de Cape Cod, el lunes 27 de marzo de 2023, en Massachusetts.
Un par de ballenas francas glaciares del Atlántico Norte interactúan en la superficie de la bahía de Cape Cod, el lunes 27 de marzo de 2023, en Massachusetts. Derechos de autor  Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved.
Por Liam Gilliver
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El Tratado de alta mar marca una nueva era de gobernanza global de los océanos, pero los expertos advierten que no frenará los daños irreversibles.

El esperado Tratado de Alta Mar ha entrado en vigor hoy, un "hito histórico" para la conservación global de los océanos.

La alta mar, que cubre casi la mitad de la superficie del planeta, se extiende más allá de las fronteras nacionales y forma parte de los bienes comunes globales. Hasta ahora no existía un marco jurídico dedicado a proteger la biodiversidad en estas aguas internacionales y a garantizar que los beneficios de sus recursos se compartieran de forma justa entre países.

Tras décadas de negociaciones, el texto del Tratado se cerró en marzo de 2023 con obligaciones claras para asegurar un uso sostenible de los recursos oceánicos. Para entrar en vigor se requerían 60 ratificaciones de países (aprobación final y consentimiento para quedar jurídicamente vinculados por un tratado), un hito alcanzado el 19 de septiembre del año pasado.

Aunque expertos han calificado el acuerdo de "punto de inflexión" para la cooperación multilateral y la gobernanza oceánica, persisten las dudas sobre posibles resquicios.

¿Qué es la alta mar y por qué es tan importante?

El término alta mar suele emplearse para describir todas las zonas más allá de la jurisdicción nacional, incluido el fondo marino y la columna de agua (la sección vertical de agua desde la superficie hasta el fondo). Esto equivale a aguas internacionales que cubren más de dos tercios de nuestro océano, casi el 50 por ciento de la superficie del planeta.

Antes considerada estéril y desolada, la alta mar es hoy vista por la comunidad científica como uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta. Desempeña un papel importante en la regulación del clima y sustenta "cruciales" ciclos del carbono y del agua.

Se estima que el valor económico del carbono almacenado por la alta mar oscila entre 74.000 millones de dólares (unos 63.620 millones de euros) y 222.000 millones de dólares (190.850 millones de euros) al año.

Sin embargo, la actividad humana supone un problema creciente para la alta mar. Según la High Seas Alliance (HSA), que abogó por el tratado, prácticas pesqueras destructivas como la pesca de arrastre de fondo y la pesca ilegal están dañando la vida marina en alta mar.

Esto, combinado con la contaminación por plásticos y productos químicos, actividades emergentes como la minería de los fondos marinos y la acidificación de las aguas por el aumento de las temperaturas, sitúa a la alta mar bajo una grave amenaza.

¿Qué hará el Tratado de Alta Mar?

Convertido ya en derecho internacional, el Tratado permitirá a los países establecer una red conectada de áreas marinas protegidas en alta mar (AMP), que podrán aprobarse por votación cuando no haya consenso. Así se evita que un solo país bloquee la creación de AMP.

También apoya a los países en desarrollo mediante el refuerzo de capacidades y la transferencia de tecnología marina, para que estén mejor preparados para desarrollar, aplicar, supervisar y gestionar futuras AMP en alta mar.

Desde hoy rigen varias obligaciones legales. Por ejemplo, cualquier actividad prevista bajo el control de una Parte que pueda afectar a la alta mar o al lecho marino debe seguir el proceso de evaluación de impacto ambiental del Tratado, y los gobiernos deberán notificar públicamente esas actividades.

Las Partes deben además promover los objetivos del Tratado cuando participen en otros organismos como los que regulan el transporte marítimo, la pesca y la minería de los fondos marinos.

"En este ecuador de una década decisiva, una de las iniciativas oceánicas más ambiciosas del mundo entra en una nueva era de cambio sistémico en la gobernanza del océano", afirma Jason Knauf, consejero delegado de The Earthshot Prize.

"Esto refleja un compromiso renovado con nuestro océano, su vida silvestre, los millones de personas que dependen de su salud y los objetivos globales fijados para 2030. El Tratado de Alta Mar demuestra que los avances significativos se logran con visión, perseverancia y liderazgo".

¿Se protegerán adecuadamente nuestros océanos?

Aunque el Tratado de Alta Mar ha sido elogiado por gobiernos, ONG y ecologistas de todo el mundo, persisten dudas sobre cuán eficaz será el acuerdo para proteger nuestros océanos.

"Hoy es un día de celebración para la biodiversidad y el multilateralismo, pero la tarea de proteger el océano está lejos de haber terminado", afirma Sofia Tsenikli, de la Deep Sea Conservation Coalition (DSCC)

"El Tratado de Alta Mar eleva mucho el listón, pero por sí solo no impedirá el inicio de la minería en aguas profundas en nuestro océano".

Varios países que han ratificado el Tratado de Alta Mar, como Japón y Noruega, han mostrado interés en extraer amplias zonas del lecho marino en la carrera por minerales críticos utilizados en la tecnología verde.

"Los gobiernos no pueden comprometerse con credibilidad a proteger la biodiversidad marina mientras permiten que avance una industria que destruiría de forma irreversible vidas y ecosistemas que apenas comprendemos", añade Tsenikli.

Una reciente prueba de minería en aguas profundas concluyó que esta práctica controvertida afecta a más de un tercio de los animales del fondo marino, mientras que un informe publicado en 2024 por la Environmental Justice Foundation sostiene que la minería en aguas profundas no es en realidad necesaria para la transición hacia la energía limpia.

Por eso, la DSCC pide a todos los miembros del Tratado de Alta Mar aprovechar su impulso para establecer una moratoria sobre la minería en aguas profundas en la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos.

El doctor Enric Sala, fundador de Pristine Seas, advierte además que el Tratado no puede pasar por alto el valor de proteger las zonas oceánicas bajo jurisdicción nacional, donde se concentra la mayor parte de la pesca y otras actividades humanas dañinas.

En un comunicado, afirma que la protección de las aguas nacionales "no puede relegarse".

"Las nuevas AMP, ya sea en alta mar o cerca de la costa, solo serán eficaces si están estrictamente protegidas y se vigilan plenamente para evitar actividades ilegales", añade el doctor Sala.

"Solo así garantizaremos que las reservas marinas aporten beneficios al clima, la biodiversidad y las economías".

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