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El calor inusual en la ciudad olímpica pone en riesgo los Juegos de Invierno

El finlandés Elian Lehto desciende a toda velocidad en la prueba combinada por equipos de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, en Bormio, Italia, el lunes 9 de febrero.
El finlandés Elian Lehto baja rápido el trazado de la combinada en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, en Bormio, Italia, el lunes 9 de febrero. Derechos de autor  AP Photo/Gabriele Facciotti
Derechos de autor AP Photo/Gabriele Facciotti
Por Jennifer McDermott con AP
Publicado Ultima actualización
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Este calor inusual en febrero es al menos tres veces más probable en Cortina debido al cambio climático, según los meteorólogos.

Los aficionados olímpicos llegaron a Cortina con abrigos de invierno gruesos y guantes. El domingo esos abrigos acabaron desabrochados y los guantes, guardados en los bolsillos, mientras la nieve se derretía de los tejados, señales de un mundo cada vez más cálido.

"Pensé sin duda que íbamos a llevar todas las capas de ropa", afirma Jay Tucker, que ha venido desde Virginia para animar al equipo de Estados Unidos y compró calentadores de manos y calcetines térmicos para prepararse. "Ni siquiera llevo guantes".

La duración del invierno, la cantidad de nevadas y las temperaturas son cada vez menos fiables y menos previsibles porque la Tierra se está calentando a un ritmo récord, explica Shel Winkley, meteorólogo de Climate Central.

Esto supone un desafío cada vez mayor y más importante para los organizadores de los deportes de invierno. El Comité Olímpico Internacional señaló la semana pasada que podría adelantar el inicio de futuros Juegos de Invierno de febrero a enero debido al aumento de las temperaturas.

Aunque el arranque de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Cortina sí tuvo un auténtico sabor invernal, con la localidad cubierta por una densa capa de nieve, la temperatura alcanzó en la tarde del domingo unos 4,5ºC. Al sol la sensación era aún más cálida.

Este tipo de "calor" de febrero en Cortina es al menos tres veces más probable por efecto del cambio climático, señala Winkley. En los 70 años transcurridos desde que Cortina acogió por primera vez los Juegos de Invierno, las temperaturas de febrero allí han aumentado 3,6ºC, añade.

Cómo afrontar los distintos climas en las sedes olímpicas

En el caso de los Juegos de Milán Cortina hay además un plus de complejidad. Son los Juegos de Invierno más dispersos de la historia, de modo que las sedes olímpicas se reparten por localidades con condiciones meteorológicas muy distintas. Bormio y Livigno, por ejemplo, están a menos de una hora en coche, pero las separa un alto puerto de montaña que puede marcar una clara diferencia climática entre ambas.

El comité organizador trabaja en estrecha colaboración con cuatro organismos meteorológicos públicos regionales y provinciales. Ha colocado sensores meteorológicos en puntos estratégicos de las competiciones, entre ellos junto a las rampas de salto de esquí, a lo largo de las pistas de esquí alpino y en el campo de tiro de biatlón.

Allí donde las estaciones automáticas no pueden recoger todos los datos de interés, el comité cuenta con observadores, "científicos de la nieve", de estas agencias preparados para recopilar información, explica Matteo Pasotti, especialista meteorológico del comité organizador.

El objetivo, cielos despejados, viento flojo y bajas temperaturas en los días de competición para garantizar una buena visibilidad y conservar la capa de nieve.

La realidad es distinta. "En realidad hace bastante calor, esperábamos que hiciera mucho más frío", comenta Karli Poliziani, una estadounidense que vive en Milán. Poliziani está en Cortina con su padre, que llegó a plantearse salir el domingo solo con una sudadera.

Y, según Pasotti, los pronósticos apuntan a que aún quedan por delante más días con temperaturas por encima de la media durante las competiciones olímpicas.

El tiempo puede condicionar la competición en los Juegos Olímpicos

El tiempo desempeña un papel crucial en el buen desarrollo y la seguridad de las competiciones de deportes de invierno, subraya Filippo Bazzanella, responsable de servicios deportivos y planificación del comité organizador. Las temperaturas altas pueden afectar a la capa de nieve en las pistas de esquí alpino y la visibilidad es esencial. La humedad y el calor también influyen en la calidad del hielo en los pabellones cerrados y en las pistas de deportes de deslizamiento.

La visibilidad y el viento son los dos factores que con más probabilidad obligan a modificar el calendario de pruebas, añade Bazzanella. El viento puede suponer un problema de seguridad o de equidad, como en el biatlón, donde pequeñas rachas pueden desviar el tiro preciso de los deportistas.

La esquiadora estadounidense de alpino Jackie Wiles afirma que muchas carreras esta temporada han sido especialmente exigentes por culpa del tiempo.

"Tengo la sensación de que se nos da bastante bien mantener la cabeza en la competición, porque eso va a dejar fuera de entrada a mucha gente", señaló la semana pasada en una rueda de prensa del equipo. "Hay que tener la mentalidad de que va a hacer el tiempo que haga y, aun así, tenemos que salir ahí fuera y luchar a muerte igualmente".

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