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Energía solar espacial para ir más allá de la neutralidad climática

Nubes sobre el océano vistas desde el espacio.
Nubes sobre el océano vistas desde el espacio. Derechos de autor  NASA via Unsplash.
Derechos de autor NASA via Unsplash.
Por Liam Gilliver
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Lo que hace no tanto se veía como una fantasía distópica, la energía solar generada en el espacio podría pronto revolucionar el sector renovable.

En 1941, dos astronautas se embarcaron en la que parecía una hazaña imposible, entrenar a un robot para manejar una central de energía solar en el espacio, capaz de enviar energía a través de todo el Sistema Solar.

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Por supuesto, era pura ficción, el argumento distópico del relato corto 'Reason' del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. Sin embargo, menos de dos décadas después, científicos de carne y hueso empezaron a preguntarse si las renovables podían llegar a utilizarse en el espacio exterior.

El año pasado, investigadores del King's College de Londres concluyeron que, de aquí a 2050, paneles solares en el espacio podrían reducir en un 80 por ciento la necesidad de Europa de recurrir a energía renovable instalada en tierra. Pero, ¿es realmente tan sencillo?

Qué es la energía solar espacial

Los sistemas de energía solar espacial (SBSP, por sus siglas en inglés) consisten en una constelación de satélites de gran tamaño situados en una órbita terrestre alta, donde el sol es visible más del 99 por ciento del tiempo.

Estos satélites recogerían la energía del sol mediante reflectores similares a espejos y la enviarían a un punto fijo y seguro en la Tierra (sin ayuda de ningún robot). Allí se transformaría en electricidad y se inyectaría en la red para llevarla a hogares y empresas.

Un nuevo estudio encargado por el Departamento de Seguridad Energética y Emisiones Netas Cero del Reino Unido (DESNZ) apunta a que sistemas de SBSP a pequeña escala podrían ser competitivos en costes frente a otras fuentes comerciales de energía ya en 2040, sobre todo si se conectan a la red a través de infraestructuras ya existentes en parques eólicos marinos, por ejemplo.

Es la energía solar espacial la llave para acabar con los combustibles fósiles

El mundo avanza con mucha lentitud en el abandono de los combustibles fósiles, pese al auge de las renovables.

La transición lejos del petróleo y el gas se convirtió en uno de los grandes puntos de fricción en la cumbre climática COP30 celebrada el año pasado en Belém, a pesar de no figurar en la agenda oficial. Más de 90 países apoyaron la idea de una hoja de ruta que permitiera a cada nación fijar sus propios objetivos para eliminar progresivamente los combustibles fósiles, pero toda referencia a ello desapareció del acuerdo final.

Aun así, por primera vez, la eólica y la solar generaron más electricidad que los combustibles fósiles en la UE en 2025, mientras que la aportación de las centrales fósiles cayó del 36,7 por ciento al 29 por ciento en el mix eléctrico del bloque.

"Todas las tecnologías de energía renovable tendrán un papel que desempeñar en la lucha contra el cambio climático, sobre todo teniendo en cuenta que se prevé que la demanda de energía se duplique de aquí a 2050", explica a Euronews Green el doctor Adam Law, investigador asociado en el Centre for Renewable Energy Systems Technology (CREST) de la Universidad de Loughborough.

La SBSP puede proporcionar una carga base de energía gestionable y potencialmente ilimitada que evita el problema de la intermitencia.
Dr Adam Law
Investigador asociado en el Centro de Tecnología de Sistemas de Energías Renovables (CREST) de la Universidad de Loughborough

Las renovables tienen problemas de intermitencia por múltiples motivos, entre ellos las condiciones meteorológicas y la obsolescencia de la red europea. Por eso el Reino Unido malgastó la asombrosa cifra de 1,47 mil millones de libras (aproximadamente 1,67 mil millones de euros) al detener aerogeneradores (curtailment) y pagar a centrales de gas para que entrasen en funcionamiento.

"La SBSP se beneficia de que en el espacio hay mucha más luz solar disponible, 1.367 W/m2 de radiación constante, frente a un máximo de 1.000 W/m2 en el ecuador y una media de unos 100 W/m2 en el Reino Unido, y los satélites en la órbita adecuada ven el sol casi todo el tiempo", añade Law.

El coste real de la energía solar espacial

En tierra, la solar se considera la fuente de electricidad más barata del mundo. En los países más soleados, producir una unidad de energía con paneles solares cuesta tan solo 0,023€ y su instalación es mucho más barata y rápida que la de otras renovables como la eólica.

Llevar esta tecnología al espacio, sin embargo, no será barato. Informes recientes apuntan a que el desarrollo de la SBSP requerirá inversiones en investigación y desarrollo por valor de 15,8 mil millones de euros repartidos en cuatro fases, hasta lograr el primer prototipo en órbita a escala de gigavatio.

"La magnitud de lanzar y construir estas estructuras en el espacio es enorme, así que los costes iniciales serán elevados", apunta Law.

No obstante, los costes de lanzamiento se han reducido "de forma drástica", lo que ayuda a que la SBSP sea más viable económicamente. Según Law, esto se debe sobre todo a SpaceX y a la llegada de los cohetes reutilizables.

"Reducir aún más estos costes es clave para hacer realidad la SBSP", añade, y señala que lograr que las células solares sean a la vez asequibles y resistentes a la radiación será otro factor crucial.

Aunque muchas empresas emergentes, como Space Solar en el Reino Unido y Virtus Solis en Estados Unidos, están desarrollando sistemas de SBSP gracias a la financiación pública y privada, su mantenimiento tampoco será sencillo, especialmente si algo falla.

"Existe el riesgo de que aumenten los residuos orbitales, por lo que los sistemas tendrán que diseñarse teniendo en cuenta estos factores, por ejemplo mediante estructuras muy modulares", añade Law.

La seguridad del haz de energía es otro riesgo a tener en cuenta. Pero Law sostiene que su intensidad es lo bastante baja como para no causar daños a las personas ni a la fauna.

En conjunto, poner en marcha la SBSP "será difícil, pero eso no significa que no merezca la pena intentarlo", añade.

Por supuesto, enviar satélites al espacio también plantea preocupaciones medioambientales.

En 2024, la agencia espacial estadounidense NASA advirtió de que la SBSP podría generar emisiones de gases de efecto invernadero comparables a las de los sistemas renovables actuales, aunque claramente inferiores a las de los combustibles fósiles.

Supone la energía solar espacial un riesgo para la seguridad

Los sistemas de SBSP podrían convertirse con facilidad en objetivo de Estados hostiles que quieran dañar, degradar o impedir la capacidad de un rival para suministrar energía. Incluso los planes para construir una red de parques eólicos marinos en el mar del Norte conectados a varios países europeos han suscitado temores de que sean "atractivos para el sabotaje".

Aunque las centrales de combustibles fósiles se consideran desde hace tiempo vulnerables a ataques, una investigación de 2023 de las televisiones públicas de Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia descubrió que Rusia tenía un programa para sabotear parques eólicos y cables de comunicación en el mar del Norte.

El reportaje reveló que Rusia dispone de una flota de buques camuflados como pesqueros y barcos de investigación que realizan vigilancia submarina y cartografían puntos clave para posibles actos de sabotaje.

"Como otras infraestructuras nacionales críticas, es un objetivo tentador para los ciberdelincuentes, los actores respaldados por Estados y los hacktivistas que buscan provocar interrupciones o ganar ventaja geopolítica", señala Frazer-Nash, consultora que el año pasado publicó un informe sobre los retos de seguridad de la SBSP.

El informe subraya la necesidad de diseñar los satélites solares con "seguridad incorporada y estrategias exhaustivas de mitigación de riesgos" desde el principio.

Esto implica forjar alianzas y acuerdos multinacionales para compartir energía y reforzar la seguridad, vigilar de manera continua las amenazas y garantizar que las cadenas de suministro cuenten con una ciberseguridad "sólida".

"No abordar las cuestiones clave de seguridad y riesgo en las primeras fases de desarrollo podría limitar su atractivo potencial antes incluso de que empiece a desplegarse", concluye Frazer-Nash.

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