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¿Empiezan a influir los movimientos antivacuna en la política?

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Por Sandor Zsiros  & Euronews en español
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Manifestantes en Francia con una pancarta en la que se lee 'no soy antivacunas, soy anti pase sanitario'
Manifestantes en Francia con una pancarta en la que se lee 'no soy antivacunas, soy anti pase sanitario'   -   Derechos de autor  FRED TANNEAU/AFP

Las protestas contra la vacunación obligatoria y las restricciones para los no inmunizados de COVID son ya semanales en Bruselas y otras capitales europeas.

Y su influencia en la política nacional empieza a notarse.

"Todas las reglas que ponen para encerrarnos son un error. Por eso estoy aquí", comenta un manifestante.

Cada vez más organizaciones, como Belgium United for Freedom, Bélgica unida por la libertad, intentan convertir este malestar en peso político.

"La indignación de la gente es legítima. Es normal que se enfade. Porque a la gente la situación le toca las narices", dice Sarkis Simonjan, organizador de la manifestación de dicho movimiento.

El tiro por la culata en Francia

¿Pero desaparecerán estos indignados con el fin de las limitaciones? A corto plazo, algunos movimientos antivacunas podrían tener cierta influencia en las elecciones. No parece el caso de Francia, donde podría salirles el tiro por la culata en las presidenciales de abril.

Emmanuel Macron ha jugado hábilmente la carta de culpar a los no vacunados de esta fase de la pandemia.

"Creo que es un movimiento estratégico inteligente por parte de Macron porque todas las encuestas en Francia sugieren que la inmensa mayoría , más de dos tercios de los franceses lo apoyan en mantener una línea dura contra los antivacunas no vacunados", comenta Jacob Kirkegaard, analista del German Marshall Fund of the United States.

Viktor Orbán cuida a sus bases en Hungría

Para la campaña de los próximos comicios legislativos en Hungría el primer ministro Viktor Orbán seguirá una estrategia totalmente diferente. Según los sondeos, un 30% de la población adulta rechaza las vacunas y más de la mitad se opone a su obligatoriedad. El Gobierno no quiere espantar a semejante nicho de votantes, por lo que ha optado por una disposición más bien relajada de medidas anti coronavirus.

"Quiere agradar a sus votantes. Creo que claramente desde su punto de vista, intenta movilizar a sus bases", asegura Kirkegaard. "Necesita a todos los votantes de extrema derecha de su parte porque, como señalan las encuestas, va a perder la mayoría de las zonas urbanas, va a perder a la población con mayor nivel educativo".

El grupo ultraderechista húngaro Movimie nto nuestra patria podría meter la cabeza en el parlamento con una firme campaña antivacunación. Si sucediera, podría cambiar los equilibrios en una cámara que elegirá al próximo primer ministro.