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Orbán ríe de nuevo mientras el 'partido frívolo’ es acusado de ayudar a la oposición a fracasar

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Por David Hutt & Euronews
El líder del partido satírico húngaro Magyar Kétfarkú Kutya Párt, Gergely Kovács, en el centro de la imagen, en la sede de la formación política en Budapest.
El líder del partido satírico húngaro Magyar Kétfarkú Kutya Párt, Gergely Kovács, en el centro de la imagen, en la sede de la formación política en Budapest.   -   Derechos de autor  AP Photo

"No creo que sea importante que los demás voten", declaraba Gergely Kovács, presidente del ‘satírico’ Partido Húngaro del Perro con Dos Colas, mientras depositaba su voto el domingo 3 de abril por la tarde, en las elecciones generales del país.

Con su típica socarronería, afirmaba que su partido confiaba en obtener el 100 % de los votos, tras realizar un "sondeo unipersonal representativo".

Preguntado por los periodistas sobre el significado de las elecciones para Hungría, sugería que "la mayor amenaza era que una potencia galáctica-colonial invadiera la Tierra".

El Partido del Perro con Dos Colas, o MKKP, se ha abierto camino en el sistema político húngaro desde que se fundó como movimiento en 2006, y su humor mordaz contrasta, a menudo, con las serias advertencias de quienes son críticos con la gestión del primer ministro Viktor Orbán y denuncian una autocrática remodelación de la política desde 2010.

Pero, ¿se han acabado las bromas?

El Fidesz, partido gobernante de Orbán, obtuvo una rotunda victoria en las elecciones del 3 de abril. Logró su cuarto triunfo consecutivo, y se aseguró otra mayoría de dos tercios en el Parlamento.

El MKKP, que según algunos sondeos podía obtener varios escaños en el Parlamento, solamente alcanzó el 3,3 % de los votos.

"Lo siento. Queríamos conseguir el 5 %", señalaba Kovács a los partidarios de la formación política la noche de los comicios, refiriéndose al umbral porcentual necesario para entrar en el Parlamento de Hungría.

Un simpatizante que merodeaba fuera del Metro Club, un elegante establecimiento nocturno que el MKKP convirtió en su sede de la noche electoral, resumió el resultado mostrando su malestar. "¡Maldita sea!", exclamó.

El MKKP había sido criticado por su decisión de no unirse a los seis principales partidos de la oposición para formar una alianza, en diciembre de 2020.

En los meses previos a las elecciones, los críticos con el actual Gobierno afirmaron que el MKKP estaba dividiendo el voto anti-Orbán.

El día de las elecciones, un ex primer ministro, Gordon Bajnai, declaró que un voto para el MKKP era un voto para Orbán.

Esta crítica resultó aún más mordaz la noche de los comicios, ya que la alianza de la oposición ‘Unidos por Hungría’, obtuvo unos pobres resultados.

Logró poco más de un tercio de los votos y solamente 56 escaños. En comparación, los partidos que la componen habían obtenido 63 escaños cuando concurrieron, de manera individual, en las elecciones de 2018.

Zsuzsanna Döme, copresidenta del MKKP, señaló a un medio de comunicación local que "no se debería preguntar a su partido por el pobre rendimiento de las fuerzas de la oposición unidas".

En su lugar, "se debería preguntar a los votantes por qué no votaron a los candidatos de la coalición", sugirió.

Para Kovács, presidente del Partido del Perro con Dos Colas, la estrepitosa derrota de la oposición representada por ‘Unidos por Hungría’ fue la confirmación que validaba su idea de no llevar a su formación política a la alianza.

"Podemos olvidar a Péter Márki-Zay como figura participante en la política húngara", indicó, refiriéndose al candidato de la alianza opositora, a primer ministro. "Quizá los demás aprendan la lección", añadió.

Reuters
El húngaro Viktor Orbán obtuvo el domingo 3 de abril un quinto mandato, el cuarto consecutivo, como primer ministro de su país.Reuters

Breve historia de los partidos ‘satíricos’ en Centroeuropa

Los países centroeuropeos cuentan con una rica historia de partidos ‘frívolos’ o ‘de broma’, aunque suelen ser formaciones políticas efímeras.

El afamado escritor checo Jaroslav Hašek creó en 1911 el que quizá sea la primera de ellas: el ‘Partido del Progreso Moderado dentro de los Límites de la Ley’; una burla al conservadurismo del statu quo de los políticos de lo que, entonces, era el Imperio austrohúngaro.

En una campaña electoral local en Praga, Hašek prometió reintroducir la esclavitud, nacionalizar a los conserjes y hacer obligatorio el alcoholismo.

Tales ‘travesuras’ políticas no volverían hasta casi los últimos años del siglo XX, aplazadas por el horror de la Primera Guerra Mundial y las posteriores invasiones de Estados autoritarios, la Alemania nazi y la Unión Soviética.

En 1991, dos años después del comienzo del fin para el bloque comunista, el Partido Polaco de los Amantes de la Cerveza obtuvo 16 escaños en el Parlamento, en las primeras elecciones libres del país en décadas.

El Partido de la Cerveza austriaco, creado en 2014, obtuvo el 1,8 % de los votos en las elecciones municipales de Viena de 2020.

Uno de los partidos ‘satíricos’, con más éxito en la región, ha sido el alemán Die PARTEI, o ‘El Partido’, que consiguió dos escaños en las elecciones al Parlamento Europeo en 2019.

AP Photo
El líder de la oposición, Péter Márki-Zay, se dirige a sus partidarios durante un mitin en la noche electoral en Budapest, Hungría, el domingo 3 de abril de 2022.AP Photo

'Los partidos satíricos se toman en serio la entrada en el Parlamento'

Al igual que la campaña de Hašek, a principios de la década de 1910, el MKKP húngaro es conocido por sus ‘ridículas’ promesas de campaña.

Mientras que Hašek aseguró que cada uno de sus partidarios recibiría "un pequeño acuario de bolsillo", las promesas del MKKP incluían ‘dos puestas de sol al día’.

Siguiendo la tradición de otros partidos ‘satíricos’ centroeuropeos, declaraba que cada votante recibiría cerveza gratis de por vida, si ganaba las elecciones.

Pero, más que una broma, Kristóf Horváth, doctorando del King's College de Londres que realiza un estudio etnográfico sobre el MKKP, considera que “el partido es muy serio”.

"Es más exacto considerar que es un partido con objetivos políticos serios, que además es divertido y utiliza el humor como instrumento político", explica Horváth.

"Se toman muy en serio su deseo de entrar en el Parlamento", añade.

Su eslogan es ‘La única opción sensata’. Adopta una posición fuertemente liberal, casi libertaria, en la mayoría de los temas. Durante el punto álgido de la crisis migratoria de 2015, cuando el Gobierno de Hungría fue amonestado por obligar a los refugiados a regresar y por construir alambradas y barreras para mantenerlos fuera del territorio húngaro, el MKKP realizó una campaña de vallas publicitarias en la que se proclamaba: "Vengan a Hungría por todos los medios. ¡Nosotros ya estamos trabajando en Londres!".

Sus primeras elecciones reales tuvieron lugar en 2018, cuando obtuvo 99 410 votos, el 1,7 % de la participación global, y terminó en séptima posición en la lista de sufragios. En los comicios al Parlamento Europeo, al año siguiente, obtuvo el 2,6 % de los votos totales.

Pese a no contar con el apoyo de una gran cantidad de electores, ha conseguido que sus miembros ocupen puestos de poder. Zsuzsanna Döme, copresidenta del partido, es teniente de alcalde de Ferencváros, un distrito central de Budapest. Varios miembros del partido político forman parte de los consejos locales.

Innumerables espacios públicos de toda Hungría han sido renovados y redecorados por el MKKP, indica Horváth. Y, en un sentido práctico, "el MKKP ha tenido un mayor impacto en los últimos 12 años que muchos de los partidos del Parlamento", añade.

Hicieron campaña de cara a las elecciones de primeros de abril con un programa bastante detallado que incluye reformas de la contratación pública, mayor transparencia y la legalización del uso medicinal y recreativo de la marihuana.

"Es una pena que no hayamos entrado en el Parlamento y que la marihuana no sea legal en Hungría a partir de mañana", señalaba Kovács a los periodistas, tras conocer los resultados de las elecciones legislativas húngaras.