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Cuatro historias de sufrimiento y supervivencia en los suburbios de Kiev

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Por Stefan Weichert
Ivan Gontar (derecha) con su hijo
Ivan Gontar (derecha) con su hijo   -   Derechos de autor  Stefan Weichert

Bucha, Irpin y Borodianka son algunas de las zonas de los alrededores de Kiev que más sufrieron durante la invasión rusa.

Pero ahora, después de que Moscú haya retirado sus tropas para centrarse en el este de Ucrania, los habitantes vuelven a los suburbios de la capital ucraniana.

Euronews ha hablado con cuatro ucranianos sobre lo que han vivido y cómo intentan asimilar lo sucedido.

Víctor: "Es un milagro que esté vivo

Los bloques de apartamentos, asolados por los bombardeos y el fuego, están desnudos y negros. Las casas están en ruinas. Enormes agujeros destrozan las carreteras.

Esto es Irpin, semanas después de que Rusia retirara sus fuerzas al este de Ucrania.

Ahora, la vida vuelve a la normalidad. Entre los que han vuelto para intentar reconstruir sus vidas está Víctor. A mediados de marzo, un misil impactó en su camión y voló parte del techo de su casa. Este hombre de 47 años contó a Euronews que estaba escondido en el sótano con su madre, cocinando sopa en una estufa, cuando la explosión los lanzó contra una pared. Los fragmentos volaban por todas partes, pero él escapó sin heridas.

Stefan Weichert
Víctor visto a través de un espejo posicionado sobre su camión bombardeadoStefan Weichert

"Lo que más miedo da es cuando oyes el misil en camino, pero no sabes dónde va a impactar", dice Victor, que evacuó a mediados de marzo, pero que ya ha regresado. "Si nos hubiera alcanzado directamente, el sótano no habría podido aguantar. Habríamos muerto".

Víctor ha retirado los escombros de su patio y ahora está reparando el tejado. Los bordados de su madre, principalmente de flores y gatos, llenan las paredes de su casa dañada.

En el jardín, hay una yuxtaposición de flores que florecen junto a otro proyectil de artillería que impactó en la propiedad de Víctor.

Stefan Weichert
Los militares ucranianos pintaron un signo de interrogación en la casa de Victor después de la retirada rusa porque había una bomba sin detonar en su jardín.Stefan Weichert

 "Como puede ver, hemos tenido una buena vida", dijo Víctor, fumando varios cigarrillos. "Sencillamente, no puedo encontrar ningún perdón por lo que Rusia ha hecho a este lugar. Aunque vinieran aquí y se disculparan y se retiraran de Ucrania, no podría perdonarlos".

Durante las evacuaciones, llevó a un anciano de 97 años en una silla de ruedas por un puente roto con disparos de fondo. Son imágenes como éstas las que no puede borrar.

"Es un milagro que esté vivo", añadió. "Que mis padres estén vivos. No todos tuvieron tanta suerte".

Irpin es una de las zonas donde la Corte Penal Internacional está investigando posibles crímenes de guerra. El alcalde de la ciudad dijo que murieron unos 300 civiles, algunos de los cuales fueron encontrados con los ojos vendados y atados. Moscú ha negado rotundamente las acusaciones.

Iván: "Nunca podré perdonar esto"

Stefan Weichert
Ivan GontarStefan Weichert

En otro lugar de Irpin, nos encontramos con Ivan Gontar. Este hombre de 55 años también ha regresado recientemente a la zona, y al volver a casa se encontró con que su tejado estaba dañado.

Además del tejado, Ivan también está trabajando en el coche de la familia, que fue afectado antes de las evacuaciones de marzo.

"Estábamos todos escondidos en el sótano", dijo a Euronews. "Sólo salíamos para sentarnos y cocinar la comida en una pequeña estufa. No teníamos nada. No había calefacción".

A principios de marzo, salieron por el puente hacia Kiev, que según Ivan fue bombardeado apenas dos horas después de que lo cruzaran.

Al evacuar, vieron muchos cadáveres en las calles, y escucharon denuncias de que los soldados rusos habían matado a civiles en otras ciudades.

"Pero nosotros mismos no vimos mucho porque teníamos miedo de salir", dijo Ivan. "Sólo hay que ver lo que han hecho. No estoy seguro de que tengan nada de humanidad. Soy una persona religiosa. Debería ser capaz de perdonar, pero no puedo. Nunca podré perdonar esto."

"Esta es mi casa, y aunque pueda reconstruirla, no podré reconstruir lo que hay dentro de mí. ¿Cómo pueden venir aquí y hacer esto?"

Nina: "Me avergüenzo de los soldados rusos"

Stefan Weichert
Nina (derecha) con una amigaStefan Weichert

Las imágenes de las fosas comunes de Bucha y los civiles muertos esparcidos por las calles conmocionaron al mundo, provocando indignación y nuevas sanciones a Moscú.

Pero, semanas después de aquel estallido, la zona está empezando a recuperarse.

Las tiendas han comenzado a reabrir e incluso hay un mercado de nuevo en el centro de la ciudad. En otros lugares, los niños vuelven a los parques infantiles de la ciudad.

Pero las cicatrices del horror infligido a Bucha permanecen.

Nina es originaria de Rusia, pero lleva muchos años viviendo en Ucrania. Esta profesora de 65 años dice que no podía comprender lo que había sucedido.

"Hace poco, mi nieta de nueve años me preguntó si soy rusa. Le dije que sí. Luego me preguntó si apoyaba a las tropas rusas, le dije que no y pude ver su alivio", dijo Nina, que no se evacuó a pesar de los intensos combates.

"Me avergüenzo de las acciones de los soldados rusos. No puedo creer que hagan esto".

Las historias de horror de otros lugares de Bucha aterrorizaban a Nina y hacían que apenas saliera de casa.

"No podía dormir. A veces, me despertaba por la noche pensando en qué comer", dice Nina, optimista de que el tiempo permitirá a la gente volver a sus vidas.

Pero ella nunca podrá perdonar.

"Mi hermano es un soldado del ejército ruso, y no puedo imaginar que forme parte de un ejército que pueda hacer esto", dijo Nina. "Pero nunca les perdonaré por esto, y ni siquiera creo que mis nietos lo hagan. No podemos perdonar a Rusia por esto".

El presidente ruso, Vladimir Putin, tachó las pruebas de Bucha de falsas y de "burda y cínica provocación". Los medios de comunicación respaldados por el Kremlin afirmaron que se trataba de un elaborado engaño, una versión que los periodistas ucranianos han demostrado que es falsa.

Natalia: "Me disfrazé de abuela por miedo a ser violada".

Stefan Weichert
NataliaStefan Weichert

En Borodianka, a 25 kilómetros de Bucha, la destrucción es aún peor. Los ataques aéreos rusos partieron en dos los bloques de apartamentos, dejando los escombros y sólo la cáscara de lo que había antes.

Ahora que las tropas rusas se han marchado, los lugareños intentan recoger los pedazos. Muchos intentan localizar a sus seres queridos o averiguar qué les ha pasado a sus vecinos.

Natalia, de 41 años, pasó la mayor parte del tiempo escondida en casa. Cuando salía, se ponía varias bufandas para disfrazarse de abuela entre los rumores de que los soldados rusos estaban violando a las mujeres. Llegaron a registrar su casa en varias ocasiones.

"Me hacían todo tipo de preguntas, y yo sólo respondía: 'No os oigo, no os oigo'", dijo Natalia, "Nunca he tenido tanto miedo. Nada funcionaba aquí. No podía llamar a nadie para pedir ayuda. Sólo quería sobrevivir. Sólo nos teníamos a nosotros mismos".

Dice que los bombardeos eran tan frecuentes que no podía dormir. A veces había más tranquilidad de 5 a 8 de la mañana y podía dormir tres horas, pero no era así todos los días.

"Los soldados rusos también nos robaban muchas cosas. Teléfonos y demás", dijo Natalia, añadiendo que llegaron a la ciudad casi esperando ser celebrados como liberadores.

"Ya se han ido, pero todavía no me siento segura. Puedo oír lo que está ocurriendo en otras partes del país, y tengo miedo de que vuelvan a venir aquí. Que no sobreviva".

"Simplemente odio a Putin y a Rusia. Putin debe ser como una persona con esquizofrenia. Está loco. Como un robot sin emociones", añadió.

Natalia, que afirmó que los soldados rusos habían violado a mujeres y niños, dijo que lo que estaba ocurriendo en Ucrania era "peor que la Segunda Guerra Mundial".

"¿Cómo podré perdonar esto?", preguntó.