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Madera de los Alpes para abastecer a la industria local y con un impacto medioambiental mínimo

Por Aurora Velez  & Euronews
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Madera de los Alpes para abastecer a la industria local y con un impacto medioambiental mínimo
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Píceas comunes, abetos, alerces, cedros... Los Alpes son una de las regiones más boscosas de Francia. Este bosque, situado en Arith, sigue un modelo de explotación sostenible (etiquetas FSC y PEFC); primera condición para acceder a la certificación 'Bois des Alpes'. Apoyada por la Unión Europea, esta denominación, garantiza la trazabilidad y la calidad de la madera de los Alpes franceses, desde el aserradero hasta la construcción final.

"Realizamos un corte de jardinería. Eliminamos los árboles grandes para dejar espacio a los más jóvenes, que permiten que el bosque se desarrolle y se renueve de forma natural. La certificación 'Bois des Alpes' nos permite abastecer a la industria local con aserradores locales y mantener la madera en un circuito corto", declara Stéphane Guiguet, técnico forestal de COFORET.

Hace catorce años, el sector maderero local tuvo que hacer frente a una madera más competitiva procedente de países como Alemania o Austria, así como de los países nórdicos y de Europa del Este. Fue entonces cuando todo el sector se unió y nació la certificación en 2011.

La Política de Cohesión Europea respalda este proyecto con un 40.7 % del presupuesto total, que ronda los 326 000 euros. Actualmente, los consumidores pueden adquirir madera de los Alpes certificada en 94 comercios. Sesenta y siete empresas se han asociado a esta denominación.

Entre ellas, el taller de carpintería Darvey en Lescheraines. Su director se enorgullece de poder garantizar el origen de las vigas y los marcos utilizados para cada pedido. Pero, ¿cuál es la diferencia entre una madera de los Alpes certificada y otras maderas?

"En realidad, 'Bois des Alpes' es una certificación. Se trata de madera local, pero con toda una serie de especificaciones técnicas. Tiene que estar seca, ser de buena calidad y estar preparada y ser trabajada en la región. Así, no se trata solamente de que el árbol haya crecido en los Alpes sino de todo el ciclo, de la trazabilidad que se gestiona en los Alpes", afirma Peter Whelan, director ejecutivo del taller de carpintería DARVEY.

Cerca de 160 edificios públicos o privados de la región se han beneficiado de la certificación, como la residencia L'adelineen Saint-Martin-d'Hères, cerca de Grenoble (Premio nacional de construcciones de madera), o la 'Casa de la viña y del vino', en Apremont. En esta última construcción se utilizó madera de árboles locales como el pino, el pino silvestre, el abeto y el roble. Para su arquitecto, la certificación no solamente reduce las emisiones de CO₂, sino que garantiza el suministro.

"Nos afectan mucho los conflictos, que pueden ser, relativamente lejanos. Si no dependemos de ellos, tenemos la certeza absoluta de estar abastecidos. Por tanto, en relación con el problema del CO₂, la elección inicial de utilizar esta madera es ya un hecho importante. Es decir, en lo que respecta a nuestra madera, la huella del impacto medioambiental del transporte es muy pequeña", señala el arquitecto Christian Patey.