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Por qué el acuerdo comercial UE-Mercosur podría ratificarse por fin este año

Olaf Scholz y Lula da Silva durante su encuentro en Brasil.
Olaf Scholz y Lula da Silva durante su encuentro en Brasil. Derechos de autor AP Photo/Eraldo Peres
Derechos de autor AP Photo/Eraldo Peres
Por Isabel Marques da Silva
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El acuerdo se empezó a negociar en los 2000 y se cerró en 2019.

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Más de 20 años después de que empezaran las negociaciones, la Unión Europea y Mercosur podrían finalmente ratificar este año su acuerdo comercial.

 Tras la elección en Brasil del presidente de izquierdas Lula da Silva, que tomó posesión de su cargo el 1 de enero y recibió esta semana en Brasília al canciller alemán Olaf Scholz, se han renovado las esperanzas de que el largamente aplazado acuerdo pueda avanzar. Ambos líderes se mostraron partidarios de acelerar la ratificación del acuerdo en sendas conferencias de prensa.

Las negociaciones entre los dos bloques -el Mercosur incluye a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay- comenzaron en 2000 y concluyeron en junio de 2019. Pero la UE denunció el "asalto" a la selva amazónica bajo el liderazgo en Brasil del presidente derechista Jair Bolsonaro, cuya administración permitió la deforestación de la selva para actividades mineras y agrícolas al triple de la velocidad observada durante más de una década.

"No creo que hubiera sido posible un acuerdo con el anterior presidente Bolsonaro. Ahora ya no está y hay un nuevo Gobierno, así que será más fácil", ha declarado la eurodiputada alemana Anna Cavazzini (Verdes), vicepresidenta de la delegación para las relaciones con Brasil.

"Sin embargo, la mayoría de los miembros del Parlamento Europeo han dejado claro que quieren criterios de sostenibilidad vinculantes y aplicables, quieren que el acuerdo no contribuya a la deforestación y quieren algunas garantías", ha subrayado la legisladora en una entrevista con Euronews.

Acuerdos comerciales en la agenda de la UE

Ahora Lula da Silva aboga por un modelo de desarrollo económico más sostenible, también en la selva amazónica, descrita a menudo como el pulmón del planeta. Scholz ha confirmado que Alemania volverá a contribuir al Fondo Internacional para la Amazonia (creado en 2006 por Lula da Silva), con un nuevo desembolso de 35 millones de euros.

Por parte de la UE, 2023 también ofrece un escenario favorable para estrechar lazos, según Udi Dadush, investigador no residente del think tank Bruegel y autor del análisis "El Tratado de Libre Comercio UE-Mercosur: perspectivas y riesgos".

"La actual presidencia sueca de la UE es muy favorable al comercio, y la próxima presidencia española (en la segunda mitad del año) también apoyará mucho el acuerdo debido a los lazos históricos con los [otros] tres países hispanohablantes, siendo Brasil de habla portuguesa", ha explicado el analista a Euronews.

Pero incluso con este nuevo enfoque sobre la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático en Brasil, el acuerdo UE-Mercosur lleva tiempo ensombrecido por las críticas de grupos políticos y económicos, y podría conllevar protocolos conjuntos adicionales.

Al eliminar los aranceles bilaterales, las dos partes deberían ganar más capacidad de exportación a un mercado combinado de 780 millones de personas. Pero hay sectores sensibles, sobre todo la agricultura, y en particular el sector cárnico, como la carne de vacuno y de ave, que no se liberalizarán totalmente.

"De hecho, algunas exportaciones agrícolas de los países de Mercosur aumentarán y esto supone una amenaza para la agricultura en Europa, que ya está sometida a mucha presión. Muchos de estos acuerdos deben analizarse sector por sector, y debemos equilibrar los distintos intereses. Tenemos que diseñar mejor los acuerdos comerciales, para que beneficien al mayor número posible de grupos", ha afirmado Cavazzini.

La sombra de China

En los últimos años, China se ha convertido en el mayor socio comercial de Mercosur, y Lula da Silva quiere debatir las condiciones de un acuerdo comercial con Pekín durante su visita al país en marzo.

Por ello, la UE ahora quiere intensificar el diálogo con Mercosur y quiere impulsar las importaciones de recursos minerales, cruciales para la llamada revolución industrial verde y en los que China tiene una posición dominante.

"Uno de los efectos de la guerra en Ucrania y de la pandemia ha sido hacer que todo el mundo sea mucho más sensible a la seguridad de las líneas de suministro y a la disponibilidad de materiales de todo tipo", ha explicado Udi Dadush.

"Si se puede cimentar esa relación, hacerla más segura, eso forma parte de garantizar la diversificación y la seguridad del suministro para Europa. Lo mismo, por cierto, sería para América Latina", ha añadido el analista.

El acuerdo de libre comercio es una de las dos partes del Acuerdo de Asociación global entre la UE y Mercosur. El segundo pilar es un acuerdo político, que se cerró en junio de 2020. Una vez que la versión final del tratado esté cerrada y traducida a todas las lenguas de la UE, el texto podrá presentarse al Parlamento Europeo para una votación vinculante.

Sólo después comenzará la ratificación por parte de todos los Estados miembros de la UE (y de Mercosur) para que pueda entrar en vigor. Al igual que los anteriores acuerdos comerciales con Canadá, Japón y otras potencias, se considera un hito para el objetivo de la UE de aplicar el Pacto Verde y proteger el multilateralismo.

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