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Las oposiciones de las EPSO: participación récord y solo un 3% de aprobados

Un hombre pasa frente a la Comisión Europea
Un hombre pasa frente a la Comisión Europea Derechos de autor  AP
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Por Leticia Batista Cabanas
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El examen EPSO de la Unión Europea vuelve tras siete años: se esperan más de 50.000 aspirantes y solo alrededor del 3% accederá a la lista final de reserva de la Comisión.

Bruselas ha reformado el examen AD5 de 2026 y lo ha convertido en una oposición más sencilla y digital, tras problemas técnicos y cuestiones legales en el pasado. El nuevo formato permitirá realizar las pruebas a distancia en las 24 lenguas de la UE y utilizará un proceso de evaluación más directo.

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EPSO, la Oficina Europea de Selección de Personal, ayuda a los ciudadanos europeos a encontrar trabajo en las instituciones y agencias de la UE. La última oposición generalista AD5 se celebró en 2019, con 22.644 candidatos participantes. Desde entonces no se ha vuelto a convocar esta oportunidad.

Desde entonces, muchas personas han estado esperando la siguiente ocasión. Para la edición de 2026 se espera que entre 50.000 y 60.000 candidatos se presenten para 1.490 plazas en la lista de reserva. Solo alrededor del 3% de los aspirantes logrará superarla. "Es una oportunidad única que me tomo con respeto, pero no voy a dejar de disfrutar de la vida [mientras estudio]. Si te la tomas como una cuestión de vida o muerte, te estresas tanto que acabas saboteándote", señala a 'Euronews' un candidato realista.

El entusiasmo es palpable en la burbuja de Bruselas, donde miles de jóvenes profesionales ven en EPSO una vía poco frecuente hacia un empleo estable y de larga duración dentro de las instituciones de la UE. Pero el regreso de la oposición, unido al aumento de demanda de este año, también ha reavivado el debate sobre el modelo de personal de la Unión.

Los analistas sostienen que la ausencia de procesos masivos de contratación fija obligó a las instituciones a recurrir a agentes temporales y personal contratado, muchos de ellos con condiciones menos seguras y menos ventajas.

"La contratación no se detuvo por completo en este periodo. Aunque las oposiciones generalistas de nivel inicial quedaron en pausa, EPSO siguió organizando oposiciones especializadas para perfiles concretos como auditores, expertos en TI y juristas lingüistas, lo que permitió a las instituciones seguir fichando en áreas específicas", explica Oliver Salles, nuevo director de EPSO desde mayo de 2025. "Además, allí donde seguían existiendo carencias de capacidades, las instituciones de la UE recurrieron en mayor medida a personal no permanente, incluidos agentes temporales y agentes contractuales", añade.

¿Qué es EPSO?

El proceso de selección de EPSO identifica funcionarios fijos listos para ser contratados. En función de las necesidades de las instituciones, organiza oposiciones especializadas o generalistas. Ambas dan acceso a puestos permanentes en la función pública del bloque, lo que permite a los trabajadores garantizarse una estabilidad laboral de por vida.

EPSO selecciona principalmente para dos categorías de personal: administradores (AD), con grados que van de AD5 (nivel de entrada) a AD16 (alta dirección) y asistentes (AST), con grados de AST1 a AST11. En ambas categorías, el grado varía según la experiencia profesional, los grados superiores indican mayor antigüedad y conllevan un salario más alto, pero el sueldo mínimo ronda los 3.754€.

El nivel salarial de los AD va de 6.100€ para los puestos de entrada a más de 21.000€ para los altos administradores, de modo que los candidatos AD5 que tengan éxito este año empezarán ganando aproximadamente 6.000€ al mes.

Pero hay letra pequeña. Aprobar el examen de EPSO no garantiza el nombramiento, solo convierte a los candidatos en elegibles. Quienes superan las pruebas entran en una lista de reserva de un año, o de tres años en el caso de especialistas, de la que tiran las instituciones, órganos y agencias de la UE cuando surgen plazas adecuadas. Los pocos afortunados que logran una primera entrevista empiezan a ver la luz en el camino hacia un puesto fijo en la función pública europea.

La idoneidad de los candidatos para convertirse en funcionarios AD5 se pone a prueba mediante un conjunto de cuatro pruebas en línea. Dos cuestionarios de opción múltiple evalúan la comprensión verbal, numérica y abstracta, así como el conocimiento de las instituciones, los procedimientos y las políticas de la UE. Una nueva prueba de competencias digitales mide la preparación digital y un ejercicio escrito sobre asuntos de la UE valora la capacidad de comunicación escrita.

Para poder presentarse a las oposiciones de EPSO, los candidatos deben tener la nacionalidad de un Estado miembro de la UE, haber cumplido las obligaciones de servicio militar nacional si su país las exige y dominar a fondo una lengua de la UE y tener un conocimiento suficiente de otra.

Las academias privadas y proveedores externos ofrecen cursos de formación y material práctico para que los candidatos se preparen. Los precios son muy variados, en torno a 140€ o más por un libro, mientras que un curso preparatorio puede costar hasta 200€, según la duración y la suscripción. "Pagar todo este dinero e invertir tanto en algo que probablemente ni siquiera consigamos es un poco injusto. Los libros y las páginas web no son oficiales", lamenta otro aspirante. Muchos sostienen que sería justo que la Comisión proporcionara a sus futuros funcionarios materiales básicos de preparación.

De vuelta y más fuerte que antes

EPSO presentó los sucesivos aplazamientos de la oposición AD5 como parte de los esfuerzos de la Comisión por cambiar de proveedor de pruebas, con el objetivo de "establecer una plataforma informática sólida y funcional" y garantizar un sistema adecuado de exámenes a distancia.

Esta decisión llegó tras críticas continuadas, también de la Defensora del Pueblo, por una infraestructura informática obsoleta y problemas técnicos en la plataforma de exámenes. Entre las preocupaciones figuraban la lentitud y la falta de transparencia del proceso e incluso algunos casos judiciales, como la anulación en 2023 de una gran oposición (EPSO/AST/154/22), que tuvo que repetirse por completo, lo que provocó retrasos masivos y un coste de unos 300.000€.

Además de los retrasos causados por la COVID-19, muchos sostienen que los recortes de personal y el aumento de los costes salariales por la inflación han desempeñado un papel importante en la paralización de las oposiciones. Mientras tanto, las instituciones de la UE han dado prioridad a las oposiciones internas para el personal ya en plantilla y recurrieron cada vez más a personal externo contratado 'más barato' en lugar de a nuevas promociones AD5 'más caras'.

Salles reconoce que la reputación de EPSO se ha resentido en los últimos años, en particular tras la crisis técnica de 2023. "Pero esta mala reputación probablemente esté algo exagerada por tres motivos. En primer lugar, nuestra misión sigue siendo un proyecto muy estimulante y creemos firmemente en ella. La mayoría del personal de la oficina sigue muy implicado y motivado. Les gusta lo que hacen porque es apasionante y a la vez crucial para el futuro de Europa".

"En segundo lugar, por definición, la mayoría de nuestras partes interesadas, es decir, los candidatos, acaban decepcionados, porque las tasas de éxito en estas oposiciones son bajas. Muchos no aprueban, así que es comprensible que se sientan frustrados o molestos. Pueden escribir para plantear preguntas, presentar reclamaciones o incluso iniciar recursos legales, lo que significa que estructuralmente muchos de nuestros 'clientes' están insatisfechos."

"En tercer lugar, muchas personas fuera no son plenamente conscientes de la complejidad de organizar estas oposiciones. Hay múltiples etapas, todas las instituciones de la UE deben ponerse de acuerdo sobre los requisitos y las modalidades de examen y todo debe gestionarse en 24 lenguas. Los candidatos pueden elegir dos lenguas para sus pruebas, así que todo el material tiene que estar disponible y adaptado en consecuencia. También debemos verificar sus credenciales, documentos e identidad y, cuando se trata de miles de candidatos, la gestión se vuelve muy pesada", señala.

Nuevo modelo y alta demanda

EPSO ha renovado la oposición con un nuevo sistema de exámenes totalmente digital que permite a los candidatos hacer las pruebas a distancia, sustituyendo los antiguos procedimientos basados en centros físicos, a menudo criticados por los retrasos y la complejidad logística. Probada el pasado enero, la reluciente nueva plataforma de exámenes 'TAO' ya está teniendo problemas técnicos.

Solo el 70% de las personas convocadas se presentó, una tasa de ausencias del 30% que planteó dudas sobre posibles problemas de acceso, y el 9% suspendió por probables fallos técnicos o por descalificación al infringir las normas del examen. En la oposición 'Data Management and Data Knowledge' de noviembre de 2025 faltaba el botón de actualización.

El formato también se ha simplificado y acortado, con menos fases y tipos de prueba actualizados para ganar eficacia. Ahora los exámenes pueden realizarse en cualquiera de las 24 lenguas oficiales de la UE, tras disputas legales y críticas de que las anteriores restricciones lingüísticas perjudicaban a algunos candidatos. La gran incógnita es si funcionará sin caerse. EPSO prevé un número excepcionalmente alto de candidatos, casi 55.000, debido al parón de estos años.

Preguntado si la avalancha de solicitudes es motivo de preocupación, Salles responde que "por supuesto añade presión, porque tenemos que asegurarnos de que nuestros sistemas y procedimientos pueden gestionar cifras tan altas. Pero en conjunto resulta muy alentador ver un interés tan fuerte por las carreras en la UE".

Sin embargo, un candidato expresa su temor de que sean los fallos técnicos, y no el rendimiento personal, los que acaben decidiendo el resultado del examen. La Comisión debería tomarse todo el proceso "más en serio": "Ya estamos nerviosos por el examen en sí y preocuparnos por el sistema informático solo añade más estrés. Si quieren hacerlo en línea, entonces deberían esforzarse más [en que la plataforma de exámenes funcione correctamente]".

Según otra fuente, lo importante es cómo se gestionan los fallos del sistema. "¿Puede la institución encargada de contratar personal mostrar cuidado hacia los candidatos y decir vale, ha habido un fallo, haremos todo lo posible por nuestra parte para dar al candidato una oportunidad justa [de repetir la prueba]?", comentas el aspirante.

La demanda acumulada también está relacionada con el carácter generalista de la oposición que, a diferencia de las especializadas, no exige una titulación o cualificación concreta, admite tanto a dentistas como a sociólogos.

Un relevo urgente

El Estatuto del personal de la UE fija la edad de jubilación en 66 años y las garantías jurídicas diseñadas para blindar la función pública frente a injerencias políticas hacen que los despidos sean extremadamente raros. En 2022, por ejemplo, solo tres funcionarios de la Comisión fueron despedidos por mala conducta de una plantilla de aproximadamente 32.000 personas.

Esto implica que la mayoría de los funcionarios fijos permanecen en el puesto hasta la jubilación, algo que preocupa a varios Estados miembros. Irlanda ha advertido de que casi un tercio de su personal en puestos de la UE se jubilará de aquí a 2026. Los Estados miembros más nuevos o más pequeños temen que, a medida que sus funcionarios veteranos se retiren, no estén siendo sustituidos al mismo ritmo por nacionales más jóvenes y que ello les haga perder influencia política.

Este 'reloj demográfico' ha empujado a EPSO a actuar. "Con un poco de suerte, los nuevos funcionarios no solo serán talentosos, sino también jóvenes y entusiastas. El examen también debería ayudar a las instituciones a recuperar algo más de equilibrio geográfico en sus plantillas, porque es bien sabido que algunos Estados miembros están actualmente sobrerrepresentados mientras que otros están infrarrepresentados", apunta Salles.

La edad media del personal fijo de la Comisión ha aumentado en la última década, con el grupo más numeroso de funcionarios varones situado ahora en torno a los 50 y tantos años. La mayoría de los trabajadores más jóvenes son temporales, algo contra lo que han advertido los auditores de la UE. "Presionan a los trabajadores jóvenes más allá de sus límites. Eres más propenso a hacer horas extra para demostrar tu valía, algo que yo no haría si tuviera un puesto fijo", afirma un joven trabajador temporal.

Las competencias digitales son cruciales

Las instituciones deben acelerar sus esfuerzos para atraer a una plantilla más diversa. Un factor clave es la transformación digital. La UE pretende pasar de un perfil centrado en la administración tradicional a otro de mayor fluidez digital. Actualmente, el 45% de los adultos de la UE carece de competencias digitales básicas, algo que la Comisión califica como un "gran desafío" para la competitividad global. En la fuerza laboral europea, la brecha es especialmente pronunciada en ámbitos como la creación de contenidos digitales y la ciberseguridad, esenciales para modernizar la administración.

Los empleados de mayor edad son más susceptibles al estrés provocado por la presión para dominar nuevas herramientas complejas y las constantes interrupciones de los flujos de trabajo digitales, lo que se traduce en menor productividad o en reticencias a adoptar nuevos sistemas. A su vez, el personal más joven siente que regulaciones y reformas digitales clave están siendo redactadas por trabajadores que no tienen el mismo compromiso a largo plazo ni la misma perspectiva de una vida digital primero.

Para alcanzar sus objetivos de la Década Digital, la UE necesita contar con 20 millones de especialistas en TIC de aquí a 2030. Actualmente tiene aproximadamente la mitad. Y fuera de las instituciones, más del 70% de las empresas europeas señalan la falta de personal con competencias digitales adecuadas como principal obstáculo a la inversión, lo que hace aún más acuciante la necesidad de funcionarios con soltura tecnológica y explica que la nueva oposición incluya una prueba específica de competencias digitales.

"Fue una decisión adoptada colectivamente por las instituciones como parte de lo que llamamos el nuevo modelo de oposiciones. Se consideró que hoy en día la alfabetización digital se ha vuelto extremadamente importante, ya que se espera que los funcionarios utilicen y dominen muchas herramientas y aplicaciones digitales diferentes", explica Salles.

"Esto ya era cierto incluso antes de la llegada de las tecnologías basadas en IA, por lo que era importante evaluar también la competencia de los candidatos en este ámbito. La alfabetización digital forma parte de lo que llamamos el marco de competencias, un conjunto de habilidades transversales que se espera que tengan los funcionarios. No se trata de un examen técnico de programación, sino de una evaluación más amplia de la capacidad de los candidatos para desenvolverse con eficacia en un entorno laboral digital moderno".

El debate sobre la 'maraña burocrática'

Quienes superan la oposición AD5 pueden lograr estabilidad laboral de por vida y un salario competitivo. Pero la prueba, ¿selecciona a los mejores trabajadores o solo a quienes mejor se les dan los exámenes?

Las pruebas de capacidad cognitiva general, como el razonamiento verbal y numérico, son buenos indicadores del rendimiento en el puesto. La AD5 no está diseñada para seleccionar personas con una gran especialización sectorial, sino generalistas capaces de aplicar lógica de elaboración de políticas en distintos departamentos.

"Estaría bien que las instituciones evaluaran algo más que la elaboración de políticas y la política de la UE, porque se trata de una oposición generalista y podrías acabar en un puesto completamente distinto", señala una candidata. Otra añade: "Por un lado, las pruebas filtran a la gente que realmente ha estudiado y demuestra interés. Pero al mismo tiempo son muy generales. No valoran las habilidades blandas ni la formación de origen. Creo que es demasiado amplia".

Muchos sostienen que diseñar regulaciones para sectores complejos requiere expertos. Sin conocimientos internos, la UE corre el riesgo de crear una maraña burocrática que ahogue la innovación. En sus informes, Enrico Letta y Mario Draghi han subrayado que, para seguir siendo competitivos, los funcionarios europeos deben comprender las cadenas de suministro industriales y los patrones del comercio global.

De media, entre el 56% y el 58% de los ciudadanos de la UE creen que deberían ser los expertos, y no los políticos, quienes tomen las decisiones en su país. El descontento se alimenta de un supuesto "déficit democrático", la idea de que las instituciones europeas carecen de transparencia y que quienes toman las decisiones están desconectados de los ciudadanos de a pie.

Los escépticos argumentan que la función pública europea es una burbuja elitista dirigida por iniciados, desconectada de las preocupaciones de las comunidades rurales y de clase trabajadora. La reciente oleada de protestas de agricultores en toda la UE entre 2024 y 2026 es un ejemplo. Los manifestantes denunciaban que los 'eurocratas' de Bruselas sobrerregulan y dan prioridad a objetivos idealistas.

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