El acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur entró en vigor provisionalmente en mayo y se espera que aumente las exportaciones de la UE a la región de Mercosur en un 39% para 2040, pero ¿cómo se comparan los beneficios con las crecientes críticas?
La relación comercial entre la Unión Europea y Mercosur conecta a más de 700 millones de consumidores de Europa y Sudamérica. La UE es el segundo mayor socio de Mercosur en el comercio de bienes, con casi el 17% del comercio total de Mercosur en 2024. Por su parte, Mercosur, del que forman parte Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, es el décimo socio de la UE en el comercio de bienes.
En 2024, el comercio de la UE con Mercosur ascendió a más de 111.000 millones de euros: 55.200 millones en exportaciones y 56.000 millones en importaciones. Más del 80% del flujo comercial se produjo entre la UE y Brasil.
Entre 2014 y 2024, el comercio de bienes UE-Mercosur creció más de un 36%: las importaciones se dispararon más de un 50%, mientras que las exportaciones aumentaron un 25%.
Maquinaria y aparatos, productos químicos y farmacéuticos y material de transporte son los principales bienes que la UE exporta a Mercosur. Por otra parte, los productos agrícolas, los productos minerales y la pasta y el papel son los principales bienes que la UE importa de Mercosur. Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur entró en vigor provisionalmente a principios de mayo.
El acuerdo de libre comercio reducirá los aranceles sudamericanos sobre los automóviles, la ropa, los alimentos, los vinos finos y los medicamentos europeos. A cambio, la UE abrirá sus mercados a las exportaciones agrícolas sudamericanas, aunque ha fijado límites a las importaciones de carne de vacuno, porcino, etanol, miel y azúcar.
Se permitirá la entrada en la UE de unas 99.000 toneladas anuales de carne de vacuno con aranceles del 7,5%, y 180.000 toneladas de carne de ave con aranceles del 0%, ambos escalonados en cinco o seis años. Para 2040, se espera que el acuerdo comercial UE-Mercosur incremente el PIB de la UE en 77.600 millones de euros.
Críticas al acuerdo
El 1 de mayo, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, celebró el acuerdo comercial en un tuit, asegurando que "la aplicación provisional mostrará los beneficios tangibles del acuerdo".
Sin embargo, el acuerdo ha suscitado muchas preocupaciones en toda Europa, como el temor a que perjudique a la agricultura europea, impulse la deforestación en Sudamérica y dañe las condiciones de los derechos humanos.
Varios países de la UE, como Francia e Irlanda, y diversos grupos ecologistas han advertido de que la selva amazónica puede resultar dañada por el aumento de la expansión agrícola y la degradación medioambiental derivada del acuerdo, y que los ganaderos europeos pueden verse perjudicados.
De hecho, muchos agricultores europeos temen verse perjudicados por una oleada de productos agrícolas más baratos procedentes del bloque comercial Mercosur.
Además, también ha habido preocupación por la posible concentración de las cuotas asignadas a productos como la carne de vacuno sudamericana, con miembros del Parlamento Europeo afirmando que los pesos pesados agrícolas de Mercosur podrían dominar el acceso a las cuotas.
Para abordar algunas de estas preocupaciones, la aplicación del acuerdo en 2026 incluye un mecanismo de salvaguardia provisional que permite a la UE detener las importaciones si causan un perjuicio grave a las industrias locales.