La Fiscalía ha pedido una pena de siete años de prisión para el exjefe de Estado. En este extenso caso de sospechas de financiación libia de su campaña de 2007, la Fiscalía mantiene su postura firme.
Tras dos meses de intensos debates ante el Tribunal de Apelación, los fiscales han concluido sus alegatos finales en el llamado 'caso Libia'. Para la acusación, la culpabilidad de Nicolas Sarkozy está fuera de toda duda: fue el instigador de un "pacto de corrupción" con el régimen de Muamar Gadafi.
Por ello, se ha solicitado para él una pena de siete años de prisión, junto con una multa de 300.000 euros y cinco años de inhabilitación. "Conviene castigarle de acuerdo con los hechos", dijo, deseando "tratarle como a cualquier otro acusado", dijo uno de los fiscales.
En primera instancia, el expresidente fue condenado a cinco años de prisión, dos de ellos no suspendidos, por conspiración criminal. Llegó a pasar 20 días detenido, convirtiéndose en el primer presidente encarcelado en la historia de la República, antes de ser puesto en libertad bajo control judicial para preparar su recurso.
Esta vez, la Fiscalía pide a los jueces que vayan aún más lejos y no sólo le acusen de conspiración criminal, sino también de corrupción pasiva y encubrimiento de malversación de fondos públicos.
La acusación apunta a un "ataque sin precedentes contra la democracia". Según la acusación, "se utilizó dinero libio para 'comprar' las elecciones de 2007, burlando la soberanía nacional". El juicio durará otras dos semanas, yahora se espera el alegato de la defensa. El veredicto se dictará el 30 de noviembre.
Resumen del caso libio
Todo empezó en 2012, cuando la web 'Mediapart' publicó un documento que sugería que el régimen de Muamar Gadafi había aceptado financiar la campaña de Nicolas Sarkozy en 2007 con 50 millones de euros, infringiendo las normas francesas sobre financiación política.
Estas acusaciones se basan, en particular, en testimonios de testigos y en pruebas financieras recogidas por los magistrados, pero ninguna prueba definitiva ha establecido aún la existencia de una financiación directa y masiva.
Nicolas Sarkozy niega firmemente estas acusaciones y mantiene que nunca se ha beneficiado de fondos libios. Sin embargo, varios de sus allegados, entre ellos Claude Guéant y Brice Hortefeux , por citar sólo algunos, han sido inculpados o condenados en relación con el caso. El caso, abierto desde hace más de una década, sigue siendo uno de los asuntos jurídicos más delicados de la política francesa reciente.