En algunos centros ya forman parte del día a día, son los llamados robots sociales, que conversan con personas mayores y les recuerdan tomar la medicación. ¿Pueden los robots resolver la falta de personal en la atención a mayores?
Emma se sienta en un círculo con personas mayores en la residencia de ancianos. Pregunta qué planes tienen para el resto del día. "Esta tarde quizá salga un rato a tomar el aire", responde una residente. "El aire fresco siempre sienta bien", le contesta Emma, inclinando la cabeza.
Emma es un robot encargado de la interacción social en el ámbito de los cuidados. "Los robots sociales realizan trabajo social", explica Claude Toussaint a 'Euronews'. Es socio gerente de Navel Robotics, la empresa que está detrás de Emma.
El robot "habla con residentes de residencias que, debido a la falta de personal cualificado y a unos ratios de atención muy ajustados, apenas reciben trato". De este modo, añade Toussaint, Navel activa a los residentes en los planos cognitivo, social y emocional.
Emma puede hablar de todo, del tiempo a los resultados de fútbol más recientes, pasando por literatura y temas muy específicos. Además puede contar chistes, idear concursos y crear juegos de palabras. "El robot despliega sus habilidades empáticas sobre todo cuando las personas no se encuentran bien y necesitan un apoyo positivo", explica Toussaint.
En una residencia de Suabia Emma ya está en funcionamiento, los residentes incluso le han tejido un gorro. La residencia Haus im Wiesengrund, en Albershausen, es uno de los dos centros para mayores de la Evangelische Heimstiftung en los que se ha incorporado este robot asistencial. También en un centro para mayores de Berlín el robot de Navel lleva más de un año en servicio, allí responde al nombre de Willi.
Robots sociales, una acogida mayoritariamente positiva
"La respuesta positiva demuestra que con este paso innovador vamos en la dirección correcta", declaró Nora Freitag, responsable técnica de la Sozialstiftung Köpenick, tras la primera presentación del robot a los residentes del centro berlinés. "Willi siempre tiene tiempo y siempre está de buen humor, así que es una ayuda estupenda en la planta", afirma Freitag.
La implantación del robot va acompañada de un estudio científico de la Berliner Hochschule für Technik. "Los robots sociales son actualmente la cara visible de la innovación tecnológica en el ámbito de los cuidados", señala Toussaint, de la empresa fabricante. Según explica, los primeros estudios científicos ya muestran una elevada aceptación entre los residentes.
También los robots de la Evangelische Heimstiftung fueron objeto de un estudio. La conclusión de la fundación fue la siguiente: "La robótica social puede mejorar la calidad de vida de las personas dependientes si se sigue desarrollando de forma consecuente en los próximos años", se afirma en un comunicado de prensa.
En los tres centros el pequeño robot ya ha tenido una buena acogida entre la mayoría de los residentes. "En torno al 20 por ciento no quiere interactuar con Navel, mientras que el 20 por ciento superior son auténticos fans", explica Toussaint a Euronews. Según sus datos, Navel eleva el estado de ánimo en las residencias y aumenta el bienestar de los residentes.
Según la Evangelische Heimstiftung, el personal ve un claro potencial en el robot social para mejorar la calidad de vida de los residentes y al mismo tiempo aliviar al personal. Sin embargo, aún habría que mejorar aspectos como la movilidad, el tiempo de reacción y el reconocimiento de voz y de rostros.
Los robots sociales aún están en fase inicial
Toussaint subraya, no obstante, que el desarrollo de esta tecnología todavía se encuentra en una fase temprana. La interacción en grupos de personas resulta especialmente difícil para el robot y, cuando las capacidades verbales de los residentes están limitadas, sigue siendo necesaria una persona que le acompañe.
Hace aproximadamente un mes la empresa vendió su robot número 100. Que la inteligencia artificial (IA) va entrando en el ámbito de los cuidados y en la vida cotidiana lo demuestra también la nominación al World Press Photo Awards 2026, en la que aparece una imagen de la fotógrafa Paula Hornickel en la que se ve el robot de Navel. La foto fue elegida como la mejor imagen de la región de Europa.
Aun así, Toussaint considera que la robótica asistencial y social será "un pilar central de los cuidados" en la próxima década. Como los robots sociales utilizan de forma intensiva la IA, representan una digitalización inteligente. Hasta ahora, las nuevas tecnologías se aplican sobre todo en la administración, "la robótica social, en cambio, apoya directamente el núcleo de la atención social", afirma Toussaint.
La empresa prevé grandes avances en robótica social en los próximos años. En el ámbito del apoyo físico los desafíos para los robots son aún mayores. "Cuanto más cerca están los robots de las personas y cuanto más interactúan con ellas, más competencias sociales necesitan".
En el futuro podrían llevar medicamentos, cumplir horarios y, en el mejor de los casos, también ofrecer algo de entretenimiento. Las exigencias hacia los robots en el ámbito de los cuidados son elevadas.
"El trabajo de cuidados es una labor extremadamente exigente, tanto física como psicológicamente; el personal sanitario merece apoyo y las personas dependientes una buena atención asequible", subraya Toussaint. La robótica dispone de capacidades que superan a las humanas en algunos ámbitos y en otros quedan por debajo. "En el futuro, el equipo formado por profesionales de cuidados y robots será más fuerte y eficiente que cualquiera de los dos por separado", está convencido Toussaint.
Actualmente el sector de los cuidados está bajo presión: falta personal, el escaso número de profesionales está sobrecargado y aumentan los costes de las residencias. Según cálculos de la AOK, en los próximos diez a doce años se jubilarán en torno a 500.000 profesionales de cuidados. ¿Podrán sistemas innovadores como los robots amortiguar las consecuencias?
El número de personas dependientes aumenta de forma drástica
La presión demográfica no deja de crecer. El número de personas dependientes ha aumentado un 15 por ciento en tres años, según datos de la Oficina Federal de Estadística de Alemania (Destatis). En 2023 había 5,7 millones de personas dependientes y el gasto en prestaciones de cuidados se ha más que duplicado en diez años.
En 2023 se gastaron 82,4 mil millones de euros en servicios de cuidados ambulatorios y residenciales, aunque el 86% de las personas dependientes reciben atención en su domicilio. La propia Destatis prevé que el número de personas dependientes crecerá más de lo que cabría esperar solo por el envejecimiento de la población.
Pese al aumento del número de personas en formación en el ámbito de los cuidados en 2025, las previsiones apuntan a que la cifra de personas dependientes crecerá más deprisa que la de profesionales disponibles.
Muchas voces reclaman por ello un sistema sanitario más diversificado, más inversiones y ayudas para este ámbito, el Gobierno trabaja en una reforma. Mientras tanto, cada vez más expertos consideran imprescindible la digitalización del sector sanitario. El uso de inteligencia artificial podría aportar soluciones.
Expertos en tecnología ven en la robótica aplicada a los cuidados una parte de la respuesta. Argumentan que los robots no sustituirán al personal, pero sí podrán hacerse cargo de tareas rutinarias y aliviar así su carga de trabajo.
Los proveedores de soluciones de robótica sostienen además que los sistemas de asistencia técnica reducirán costes a largo plazo. Según Toussaint, el robot Emma o Willi, de la empresa Navel Robotics, cuesta 31.000€. Tras medio año, el sistema, por ejemplo las actualizaciones tecnológicas, la asistencia y la cuota de uso en la nube, cuesta 100€ al mes.
Por ahora los robots siguen considerándose una visión de futuro. Su uso forma parte de proyectos de investigación y se les ve solo como una pieza de una transformación digital más amplia. En muchos ámbitos la digitalización de los cuidados aún no ha avanzado plenamente.
Digitalización en los cuidados
Todavía hay centros en los que valores sanguíneos y otros parámetros vitales se anotan a mano en las historias clínicas y se archivan en una carpeta. Sin embargo, cada vez con más frecuencia el personal de cuidados introduce estos datos también de forma electrónica. No hay letras ilegibles, basta un clic para que el nuevo valor quede registrado en el perfil del paciente.
Se espera que el futuro de los cuidados sea digital porque, por un lado, reduce el tiempo necesario y, por otro, hace que datos como la medicación sean más accesibles para distintos médicos. Ya existen sensores para personas dependientes que reciben atención domiciliaria; si, por ejemplo, sufren una caída o dejan de moverse durante un periodo prolongado, podrían activar una alarma.
Desde 2024 trabaja en una estrategia de alcance nacional el Kompetenzzentrum Digitalisierung und Pflege, con el objetivo de extender la digitalización de los cuidados en Alemania. Este organismo está adscrito al Spitzenverband Bund der Gesetzlichen Krankenkassen (GKV-Spitzenverband). La finalidad es mejorar la disponibilidad de datos, acelerar los flujos de información e integrar más las aplicaciones digitales en la práctica asistencial.
Para 2027 se espera que las residencias utilicen de forma habitual la plataforma segura de comunicación 'Kommunikation im Medizinwesen' (KIM). Paralelamente se reforzarán las ofertas de teleasistencia y se seguirá desarrollando la interconexión digital a través de la infraestructura telemática.
La política y el sector tienen grandes expectativas en el uso de la inteligencia artificial. Según los planes del Gobierno federal, la documentación asistida por IA deberá convertirse en el estándar de aquí a 2028; más del 70 por ciento de los centros sanitarios y de cuidados deberían utilizar activamente estos sistemas.
La esperanza es reducir el tiempo dedicado a la burocracia, mejorar la calidad de los datos y dejar más margen para la atención directa. Además, las aplicaciones de IA ya se utilizan en distintos ámbitos del sistema sanitario, por ejemplo en el diagnóstico radiológico, en la evaluación de análisis de laboratorio o en los cuidados para el control de caídas y de constantes vitales.
El potencial que pueden tener estas tecnologías se aprecia en los primeros estudios. Un sistema de asistencia apoyado en IA aumentó en un 17,6% la tasa de detección de cáncer de mama en el programa alemán de cribado mamográfico, sin incrementar el número de revisiones innecesarias. El estudio incluyó los resultados de más de 463.000 mujeres.
Sin embargo, el uso generalizado de tecnologías digitales sigue siendo hasta ahora la excepción. Muchas aplicaciones siguen en fase piloto y entre la viabilidad técnica y su implantación a gran escala suelen interponerse obstáculos organizativos, jurídicos y financieros. Ya se trate de robots, teleasistencia o inteligencia artificial, los próximos años mostrarán a qué ritmo llega realmente la digitalización a la práctica diaria de los cuidados.