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Así ha conseguido Europa que la mayoría de sus aguas de baño sean excelentes

Una playa en Alemania
Una playa en Alemania Derechos de autor  Jens Buttner/(c) Copyright 2026, dpa (www.dpa.de). Alle Rechte vorbehalten
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Por Leticia Batista Cabanas & Elisabeth Heinz
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¿Piensa bañarse este verano? Un informe europeo indica que el 96% de las zonas de baño cumple los mínimos y casi el 85% es excelente, aunque algunas siguen siendo inseguras.

Un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente señala que el 96% de las zonas de baño vigiladas en Europa cumplen los estándares sanitarios mínimos. Aún mejor, en torno al 85% han sido calificadas como excelentes, lo que demuestra que décadas de normativa ambientalde la UE están dando frutos para los veraneantes.

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Pero aún no es momento de preparar el bañador. En torno al 1,5% de las aguas controladas siguen clasificadas como "insuficientes". Estas zonas sufren desbordamientos constantes de aguas residuales y escorrentías agrícolas, y un simple chapuzón puede conllevar el riesgo de contraer graves enfermedades transmitidas por el agua.

La UE trata de atajar estos problemas, así como la contaminación química, la sequía y las floraciones de algas tóxicas, mediante una legislación más estricta y grandes inversiones en infraestructuras, entre ellas más de 15.000 millones de euros destinados a mejorar los sistemas de agua.

A través de normas químicas actualizadas y de la Directiva sobre nitratos, Bruselas apunta a los principales contaminantes y obliga a modernizar las depuradoras municipales para eliminar microplásticos y restos de medicamentos.

¿Cómo están las aguas de la UE?

Aunque en su inmensa mayoría son seguras, algunas aguas de la UE siguen clasificadas como insuficientes, sobre todo en zonas interiores de Francia, Países Bajos y Bélgica, donde la alta densidad de población coincide con una agricultura intensiva. La seguridad también varía según el tipo de masa de agua: los mares costeros obtienen las mejores valoraciones, con un 88% considerado excelente, ya que los grandes volúmenes de agua diluyen la contaminación con rapidez.

En cambio, en los lagos interiores la proporción de aguas excelentes se queda en el 78%. Las aguas estancadas son más propensas a acumular nutrientes y a sufrir estrés térmico. En los ríos de la UE, solo el 47% alcanza la mejor calificación, ya que son vulnerables a las escorrentías que llegan desde aguas arriba.

Históricamente, el mayor problema de Europa eran las aguas residuales urbanas e industriales vertidas sin tratar directamente a los ríos y mares. En la década de 1970, la llamada 'era de las aguas residuales' que se prolongó hasta los años 90, las mortandades masivas de peces y los graves brotes bacterianos eran habituales. Después llegó la Directiva sobre aguas de baño, aplicada en 2006, junto con un fuerte aumento de la financiación para las estaciones depuradoras de aguas residuales urbanas. Todo ello ha reducido de forma drástica la contaminación en los últimos 30 años.

Actualmente, las amenazas para las aguas de la UE proceden de tres fuentes principales. La primera es la escorrentía agrícola, provocada por el uso excesivo de fertilizantes químicos, pesticidas y estiércol. La lluvia arrastra nitratos y fósforo hacia arroyos y lagos, lo que desencadena procesos de eutrofización: el exceso de nutrientes alimenta floraciones de cianobacterias tóxicas que agotan el oxígeno y pueden intoxicar a los bañistas.

La segunda amenaza son las aguas residuales. Muchas ciudades europeas antiguas todavía dependen de sistemas unitarios de alcantarillado que recogen en las mismas tuberías el agua de lluvia y los residuos domésticos. Las lluvias intensas los sobrecargan con rapidez. Para evitar inundaciones, se vierten aguas sin depurar directamente en ríos y zonas costeras.

La tercera cuestión es la aparición de nuevos contaminantes químicos. La actual Directiva sobre aguas de baño solo analiza bacterias fecales como Escherichia coli y enterococos intestinales, pero no detecta contaminantes químicos. Sin embargo, los ríos y las aguas subterráneas están cada vez más afectados por las llamadas 'sustancias eternas' (PFAS), microplásticos, metales pesados y residuos farmacéuticos.

El cambio climático agrava la situación: las temperaturas más altas calientan el agua y aceleran las floraciones de algas tóxicas. Los fenómenos meteorológicos extremos crean un círculo vicioso en el que las sequías reducen el caudal de los ríos y concentran la contaminación, antes de que las inundaciones repentinas arrastren de golpe toxinas urbanas y agrícolas hasta las zonas de baño.

La Directiva sobre aguas de baño

La Directiva sobre aguas de baño protege la salud de los ciudadanos frente a los riesgos asociados al baño, como las enfermedades gastrointestinales. Controla la calidad de las aguas costeras, lacustres y fluviales analizando dos bacterias fecales: Escherichia coli y enterococos intestinales.

En virtud de esta norma, los Estados miembros fijan la temporada de baño, identifican y vigilan las zonas y analizan cada una cuatro veces por temporada para detectar contaminación fecal. En función de los niveles de contaminación, las aguas se clasifican como excelentes, buenas, suficientes o insuficientes.

Las aguas no son siempre completamente seguras, ya que los análisis se realizan con poca frecuencia. "(...) si tomas una muestra, haces el análisis y unos días después tienes los resultados. Pero la gente ya ha estado bañándose en esa agua durante semanas. Así que es complicado. Sin embargo, hacer controles más frecuentes resulta muy caro", explica Eline Boelee, asesora experta en agua y salud en Deltares.

La previsión proactiva puede evitar controles reactivos costosos. "En Deltares también elaboramos modelos de calidad del agua que permiten ver cómo el aumento de las temperaturas por el cambio climático impacta a largo plazo y qué medidas hay que tomar", añade Boelee.

A través de los perfiles de aguas de baño, los gobiernos nacionales deben informar sobre las zonas de baño, incluyendo sus características geológicas, las fuentes de contaminación y la proliferación de bacterias. Los Estados miembros también tienen que mantener informados a los ciudadanos sobre las clasificaciones de calidad del agua, las alertas y las prohibiciones de baño. Boelee señala que lo más sencillo es "lanzar mensajes al público en general, por ejemplo, no nadar después de una lluvia intensa o comprobar si se ve una película de algas".

Si una zona es calificada como insuficiente durante cinco años consecutivos, las autoridades deben identificar las causas de la contaminación y prohibir el baño o desaconsejarlo. Entre 2000 y 2024, 57 puntos de baño se clasificaron como insuficientes, y solo cuatro mejoraron a suficientes en 2025. De los 332 lugares clasificados como insuficientes en 2024, únicamente 88 pasaron al menos a suficientes en 2025.

La calidad del agua en Europa ha mejorado desde la revisión de la directiva en 2006. En 2025, las zonas de agua excelente representaban el 84,8%, frente al 80,7% de 2006, mientras que las zonas insuficientes bajaron del 2,4% al 1,5%.

El año pasado, la evaluación de la directiva realizada por la Comisión Europea concluyó que sigue siendo adecuada y eficaz para proteger la salud de los bañistas. Una mejor gestión del agua también ha permitido identificar nuevas zonas de baño, que pasaron de 10.852 en 1991 a 21.813 en 2009 y 22.010 en 2025.

¿Qué país tiene las mejores aguas de baño en la UE?

Chipre obtuvo la mejor puntuación, con el 100% de sus zonas de agua calificadas como excelentes, seguida de Grecia (97,1%), Bulgaria (96,9%) y Austria (96,5%). En Austria y Grecia los ciudadanos pueden incluso seguir la limpieza de las zonas de baño a través de aplicaciones móviles. Muy cerca se sitúan Luxemburgo, Dinamarca, Alemania, Italia y Malta, con hasta el 94,1% de las aguas costeras en categoría "excelente".

Estonia, Polonia, Hungría y Bélgica registraron porcentajes de hasta solo el 56,9%, debido al tratamiento insuficiente de las aguas residuales urbanas e industriales. Bélgica está abordando la contaminación del agua mediante objetivos medioambientales estrictos y un plan de acción para reducir la contaminación química, mientras que Hungría y Polonia están modernizando las infraestructuras hidráulicas, incluidas las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Proporción de aguas de baño de calidad excelente en los países de la UE, 2023-2025

En 2025, la proporción de aguas costeras clasificadas como excelentes cayó ligeramente al 87,4%, frente al 88,8% de 2024. Todas las zonas costeras de Chipre, Lituania y Eslovenia obtuvieron la calificación de excelentes. Estonia solo informó de un 40% de aguas excelentes, seguida de Finlandia con el 55% y Bélgica con el 63,4%.

En las aguas interiores, la proporción calificadas como "excelentes" se mantuvo casi sin cambios, en el 78,2% en 2025, el 78,3% en 2024 y el 78,6% en 2023. Austria, Finlandia, Dinamarca, Luxemburgo y Alemania obtuvieron los mejores resultados, con hasta el 96,5% de aguas excelentes, mientras que Eslovenia, Portugal, Polonia y España se quedaron por debajo del 60%.

Aunque la proporción de aguas fluviales excelentes sigue siendo baja, del 47%, debido a la contaminación, algunos Estados miembros han reforzado la gestión nacional del agua. El río Spree, en Berlín, mejoró de suficiente a bueno en 2025 gracias a la modernización de las conducciones de drenaje, mientras que las autoridades francesas invirtieron alrededor de 1.400 millones de euros en infraestructuras para limpiar el Sena. En Budapest, los ciudadanos pueden bañarse en tramos específicos del Danubio gracias a controles frecuentes de la calidad del agua y a la restauración ambiental.

El peligro del agua en mal estado

Bañarse en aguas inseguras puede provocar enfermedades como diarrea, náuseas e infecciones parasitarias. El agua contaminada también puede causar infecciones de oído y de ojos, incluida la conjuntivitis.

Las cianobacterias pueden producir erupciones graves, urticaria, inflamación y ampollas al entrar en contacto con la piel. Si se ingieren, pueden causar dolores de cabeza, dolores musculares y de garganta, y en dosis altas provocar daños hepáticos a largo plazo, insuficiencia renal o problemas neurológicos.

Entre las medidas preventivas figura consultar los puntos de baño en el mapa interactivo de aguas de baño de la AEMA antes de darse un chapuzón y evitar nadar entre 24 y 48 horas después de lluvias intensas, cuando la escorrentía agrícola alcanza su máximo.

También resulta útil saber reconocer las algas tóxicas. Las floraciones de cianobacterias son algas azulverdosas que prosperan en aguas cálidas y estancadas. Si el agua parece una sopa de guisantes verdes, presenta una capa espesa en la superficie o desprende un olor a moho, es mejor no bañarse y mantener alejadas a las mascotas, ya que estas toxinas pueden provocar una fuerte irritación cutánea y trastornos gastrointestinales.

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