Europa produce más electricidad renovable que nunca, pero mucha se desaprovecha cuando la demanda es máxima. Para evitarlo, los gobiernos de la UE impulsan el almacenamiento de energía para garantizar su suministro y recortar la dependencia de los combustibles fósiles.
En la UE, el excedente de electricidad renovable a veces se desaprovecha porque no existe suficiente capacidad para almacenarlo hasta que se necesita. Las centrales de combustibles fósiles siguen siendo necesarias cuando la generación renovable disminuye.
La demanda de electricidad aumenta por los vehículos eléctricos, las bombas de calor y los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial. Ampliar el almacenamiento de energía se ha vuelto cada vez más importante para mantener un sistema eléctrico fiable y limpio.
Los ministros de Energía de la UE firmaron el 26 de junio el primer acuerdo tripartito del bloque sobre almacenamiento de energía, que reúne a los estados miembros, la industria y las instituciones financieras. Veintidós países se comprometieron a añadir entre 30 y 35 gigavatios de nueva capacidad de almacenamiento de aquí a 2028, lo que contribuirá al objetivo de la UE de alcanzar 200 gigavatios en 2030, frente a los aproximadamente 55 gigavatios actuales.
El acuerdo pretende acelerar la inversión en baterías, centrales hidroeléctricas de bombeo, almacenamiento térmico y otras tecnologías capaces de capturar el exceso de electricidad renovable y liberarla cuando aumenta la demanda. Los estados miembros también se comprometieron a eliminar trabas regulatorias, mejorar la planificación y los permisos y movilizar financiación pública y privada.
Aunque los compromisos son voluntarios, la UE confía en que la iniciativa reduzca el desperdicio de energía renovable, refuerce la seguridad energética, estabilice los precios de la electricidad y respalde su transición para abandonar los combustibles fósiles.
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