España, junto con Alemania, Italia y otros tres países de la UE, pide que los ministros de Finanzas debatan el próximo mes en Dublín un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las petroleras, disparados por la guerra en Oriente Próximo.
Seis países de la UE están intensificando sus llamamientos para implantar en todo el bloque un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías petroleras, aprovechando el repunte de sus ganancias en plena guerra en Oriente Medio, según un borrador de carta al que tuvo acceso la AFP el sábado.
Los ministros de Finanzas de Alemania, Italia, Austria, Polonia y Portugal, junto con el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, enviaron una carta conjunta al ministro de Finanzas de Irlanda, país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE. En ella instan a que este gravamen se incluya en el orden del día de la reunión del mes que viene de los responsables de Finanzas de la UE en Dublín.
"Las compañías petroleras están registrando una rentabilidad global y unos márgenes en los productos refinados que superan el aumento de los precios del crudo", señala la carta. "Estamos viviendo una de las mayores conmociones de oferta de las últimas décadas y, en todo el mundo, crece el malestar por el aumento del coste de la vida".
Los firmantes reclaman abrir un debate sobre un "marco a escala de la UE para gravar los beneficios extraordinarios" y piden al bloque que aproveche las lecciones aprendidas con el gravamen temporal introducido en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
"Las compañías energéticas no deben explotar a los consumidores"
El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ha defendido en repetidas ocasiones que las compañías energéticas no deben aprovecharse de los consumidores en la actual situación de turbulencias, y una fuente del Ministerio subraya que "los beneficios excesivos obtenidos durante la crisis deben devolverse a los consumidores".
Varios de los países firmantes ya habían defendido este año un impuesto sobre los beneficios de las petroleras. Los gigantes energéticos han registrado beneficios millonarios desde que Estados Unidos e Israel iniciaron en febrero operaciones militares contra Irán, que han perturbado gravemente el tráfico marítimo a través del estratégico estrecho de Ormuz.
Pese a la presión, la UE no ha insinuado todavía que vaya a introducir un nuevo gravamen sobre las petroleras. Fuentes consultadas por 'Euronews' señalaron que la carta aún no está cerrada y que las informaciones en prensa se refieren a un borrador preliminar.
Las divisiones políticas también persisten dentro de los propios Estados miembros. En Alemania, mientras el socialdemócrata SPD de Klingbeil respalda el impuesto sobre los beneficios extraordinarios, la democristiana CDU del canciller Friedrich Merz se opone a la medida.