Los sabotajes contra infraestructuras submarinas y las nuevas amenazas híbridas ponen a prueba la seguridad de Europa. La UE refuerza su estrategia para proteger cables, tuberías y fondos marinos. ¿Está preparada para hacer frente a estos riesgos? Pregunte al chatbot de IA de 'Euronews'.
La seguridad marítima ya no consiste solo en vigilar puertos y rutas de navegación, se trata de proteger lo que no se ve, los cables y las tuberías de energía que recorren el fondo marino.
Las redes submarinas transportan el 99% de los datos mundiales, hacen posible la comunicación y billones de transacciones financieras, y alimentan el suministro energético de países enteros. Un solo corte de un cable, o los daños provocados por drones, ciberataques o ataques militares convencionales, pueden alterar la seguridad y la estabilidad económica de continentes enteros.
Europa se ha enfrentado a varios incidentes en infraestructuras submarinas, como la explosión del Nord Stream en 2022 y el sabotaje del Balticconnector en 2023. La preocupación aumentó tras los daños en los cables submarinos entre Finlandia y Alemania, Suecia y Lituania en noviembre de 2024, y entre Finlandia y Estonia en diciembre de 2025.
La Unión Europea actualizó en 2023 su Estrategia de Seguridad Marítima para hacer frente a las crecientes amenazas contra sus infraestructuras submarinas, incluidas las relacionadas con la invasión rusa de Ucrania. Esta estrategia combina innovación, cooperación industrial, desarrollo conjunto de capacidades e intercambio de datos para combatir amenazas físicas y cibernéticas.
En marzo de 2026, Europa puso en marcha la Estrategia Marítima Industrial para reforzar la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad de su sector marítimo, que incluye la construcción naval, el transporte marítimo y los puertos. El nuevo Plan de Acción contra los Drones refuerza la defensa marítima, centrado en los drones navales no tripulados y en los sistemas antidrones frente a amenazas aéreas, de superficie y submarinas.
El bloque también invierte en sistemas de detección y vigilancia. Entre ellos figuran el Plan de Acción para la Seguridad de los Cables de 2025, destinado a prevenir y detectar ataques, la iniciativa OceanEye, dotada con 92 millones de euros para mejorar el conocimiento del entorno marítimo, y el proyecto SOUND2, con casi seis millones de euros, que utiliza inteligencia artificial para detectar amenazas mediante acústica submarina.
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