Una isla privada de 5.700 metros cuadrados en plena laguna de Venecia sale a la venta con un fortín napoleónico convertido en vivienda, dos embarcaderos, un canal interior y vistas a Burano y Torcello.
Una isla privada en plena laguna de Venecia, con un fortín napoleónico, dos embarcaderos, un canal interior y vistas a Burano y Torcello, acaba de salir al mercado.
Se llama Crevan y está situada a unos siete kilómetros de Venecia. La isla ocupa una superficie de 5.700 metros cuadrados y se ofrece ahora a compradores privados a través de Lionard Luxury Real Estate, especializada en propiedades de lujo.
"En el sector inmobiliario 'ultraprime', una isla privada representa una de las formas más exclusivas de propiedad", explica Dimitri Corti, fundador y consejero delegado de la compañía.
"Crevan ofrece el privilegio de aislarse del mundo sin renunciar al incomparable entorno de Venecia. No se adquieren solo una residencia y un terreno, sino espacio, privacidad y todo un paisaje que preservar", añade.
Una isla privada en el corazón de la laguna de Venecia
Crevan está cubierta de vegetación. Prados, grandes árboles y plantas ornamentales y frutales rodean el edificio principal, mientras una red de senderos recorre la propiedad y conecta con sus dos embarcaderos.
La isla cuenta además con un pequeño canal interior, una característica que hace todavía más singular la propiedad. Desde allí se contempla la laguna norte de Venecia, con Burano y Torcello en el horizonte.
El nombre de Crevan procede precisamente del canal que bordea la isla. Según una tradición oral local, el topónimo también estaría relacionado con un fraile franciscano que habría participado en la reconstrucción del cercano convento de San Francesco del Deserto.
Un fortín napoleónico convertido en vivienda
Uno de los principales atractivos de la isla es su fortín de 215 metros cuadrados, cuyos orígenes se remontan a 1806, durante el dominio napoleónico.
Fue entonces cuando se construyó en Crevan el primer reducto como parte del sistema defensivo destinado a proteger y controlar los accesos a Venecia.
La fortificación fue ampliada posteriormente durante el dominio austríaco. En 1866, tras la anexión del Véneto al Reino de Italia, Crevan pasó a manos del Estado italiano y mantuvo su función militar incluso después de la Primera Guerra Mundial.
Con el tiempo, la isla pasó a manos privadas y el antiguo fortín fue transformado en vivienda.
Una residencia con pasado militar
El aspecto actual del edificio es fruto de una rehabilitación iniciada en 1996, llevada a cabo respetando la estructura original de la fortificación.
Actualmente, el fortín dispone de cuatro estancias principales y dos cuartos de baño, además de agua corriente, electricidad, calefacción y aire acondicionado.
La propiedad incluye también varias construcciones auxiliares, entre ellas una vivienda para el personal encargado del mantenimiento de la isla.
Además, existe margen para ampliar y reorganizar los espacios. La normativa urbanística permite agrupar algunos de los volúmenes ya existentes, lo que podría aumentar la superficie disponible de la residencia.
Según medios italianos, la isla tendría un precio de unos 5,5 millones de euros, aunque la cifra no ha sido confirmada oficialmente.