Siete candidatos clave a la presidencia francesa se enfrentan en su primer debate, marcado por la economía, la deuda pública y la reforma de las pensiones.
Siete candidatos clave de todo el espectro político que aspiran a convertirse en el próximo presidente de Francia se enfrentaron el jueves en un debate organizado por el MEDEF, la mayor patronal del país.
A menos de ocho meses de las elecciones presidenciales, la economía, las pensiones y la deuda pública dominaron el debate celebrado en Roland Garros, sede del torneo francés de tenis.
Entre los siete aspirantes figuran dos antiguos primeros ministros de Emmanuel Macron, el centrista Gabriel Attal y el dirigente de centroderecha Edouard Philippe.
También estuvieron presentes figuras polarizadoras como el líder de la izquierda radical Jean Luc Mélenchon y la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen, junto al eurodiputado de centroizquierda Raphaël Glucksmann, el conservador Bruno Retailleau y la líder ecologista Marine Tondelier.
Sin raquetas de tenis a la vista, los candidatos hicieron esfuerzos de distinta intensidad para ganarse a los representantes empresariales presentes en la sala, al tiempo que defendían con firmeza sus programas y proyectos políticos.
Posturas enfrentadas sobre Europa
Los candidatos presentaron propuestas muy diferentes sobre la relación de Francia con Europa.
Mélenchon afirmó sin rodeos que planea "desobedecer todo lo que venga de Europa y entre en conflicto con los intereses del pueblo francés".
"Por tanto, debemos modificar el tratado que sirve de base a la Unión Europea, porque de lo contrario pereceremos política, social e industrialmente, ya que no estamos en condiciones de resistir", añadió.
Por su parte, Le Pen dijo a los empresarios que era necesario recortar el gasto tanto a nivel del Estado como de la Unión Europea y sostuvo que no había 'ningún motivo' para que la contribución de Francia al bloque superara los 5.000 millones de euros. Para 2026, las aportaciones de Francia al bloque rondan los 29.000 millones de euros.
"Esta contribución se ha disparado en los últimos años, aunque la Unión Europea no ha aportado gran cosa a nuestra economía, más allá de un número considerable de normas, restricciones y una gran variedad de reglas".
Le Pen también se mostró partidaria de eliminar miles de normas europeas: 'cada vez que la Unión Europea fija una norma mínima, nosotros vamos más allá, queremos ser el alumno aventajado de la clase'.
Philippe advirtió de que la ventaja competitiva de China afecta negativamente a Francia y defendió la idea de fijar cuotas que obliguen a las empresas chinas que comercian con el país a producir una determinada cantidad de bienes en territorio francés.
"Debemos convencer a nuestros socios europeos para que hablen el lenguaje del poder con China y Estados Unidos", señaló.
Al mismo tiempo, alegó que vecinos como Alemania, Italia y España están compensando la falta de competitividad industrial de Francia.
En respuesta, Glucksmann replicó: "Nunca he conocido a empresarios franceses que me hayan dicho que la principal amenaza es la competencia alemana o neerlandesa. Dondequiera que se mire, todo el mundo habla de China. El principal reto para el próximo presidente de la República es golpear la mesa en Bruselas".
Durante el debate, Glucksmann denunció además lo que calificó de 'ideología antieuropea' de Le Pen.
Afrontar la deuda de Francia
Aunque los candidatos coincidieron en que Francia, que registra uno de los mayores déficits presupuestarios de la Eurozona, atraviesa una situación económica delicada, discreparon a la hora de explicar cómo piensan corregir el problema.
Philippe calificó la propuesta de Mélenchon de cancelar una gran parte de la deuda pública francesa como peligrosa.
Sus declaraciones llegaron después de que el candidato de la izquierda radical reiterara en un acto de campaña su petición de que el banco central de Francia anule los títulos de deuda del Estado que tiene en cartera.
Al dar su opinión sobre esta propuesta, Attal comentó: "Propones cancelar la deuda, pero quieres seguir subiendo los impuestos, ¿es puro sadismo?"
El dirigente de la izquierda radical respondió a las críticas alegando que había margen de 'maniobra' y acusó a sus rivales de caricaturizar sus propuestas. Mélenchon advirtió además a los representantes empresariales de que no subir los salarios acabaría provocando una recesión en Francia. "Esa es su responsabilidad", dijo.
Le Pen anunció que presentará un plan de recorte del gasto de 125.000 millones de euros para abordar la deuda francesa "antes del debate presupuestario", que está previsto que comience en las próximas semanas, cuando se registre el proyecto de ley de presupuestos.
El debate permanente sobre las pensiones en Francia
Los candidatos también se mostraron divididos sobre la controvertida reforma de las pensiones.
Las multitudinarias protestas en todo el país y la reacción política contra el plan del presidente francés Emmanuel Macron de elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años llevaron a la Asamblea Nacional a votar a favor de suspender la reforma de las pensiones hasta enero de 2028.
Esto significa que la cuestión volverá a estar sobre la mesa después de la toma de posesión del próximo presidente de Francia.
Tondelier se opuso con firmeza a la propuesta de Macron de retrasar la edad de jubilación, mientras que Mélenchon defendió una jubilación 'en un primer momento a los 62 años' y, 'tan pronto como sea posible', a los 60 años.
Le Pen abogó por devolver la edad de jubilación a los 62 años para la mayoría de la población francesa y por permitir la jubilación a los 60 años a quienes tuvieron su 'primer empleo significativo' a los 20 años o antes.
Bruno Retailleau, líder y candidato del partido conservador Les Républicains, anunció que detallará sus propuestas sobre jubilación en los próximos días y sugirió que la edad debería vincularse a la 'esperanza de vida'.
También afirmó que Francia trabaja tres semanas menos al año que muchos de sus vecinos europeos y sostuvo que es necesario trabajar más para mejorar la situación de la economía.
Philippe defendió que, para reducir su déficit y su deuda, Francia debe hacer 'lo que todos los demás países de Europa, sean de derechas o de izquierdas, han aceptado hacer: trabajar durante más tiempo'.
El miércoles, Patrick Martin, presidente del MEDEF, pidió que se rompa el 'corsé' que está 'asfixiando' a Francia.
"¿Cómo no vamos a estar exasperados por el control férreo impuesto por un gobierno obsesionado con la microgestión?", añadió.
Martin también criticó a la UE, entre otras cosas por su gestión de las negociaciones sobre aranceles con el entonces presidente estadounidense Donald Trump, y sostuvo que el bloque "no estuvo a la altura de su papel y no tomó las medidas necesarias para ello".