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Así es la tradición rural polaca que transforma fardos de paja en arte y humor

Cartel de bienvenida de la fiesta de la cosecha en el municipio de Radzyń Podlaski
Cartel de bienvenida a la fiesta de la cosecha en el municipio de Radzyń Podlaski Derechos de autor  Gminny Ośrodek Kultury i Sportu w Radzyniu Podlaskim
Derechos de autor Gminny Ośrodek Kultury i Sportu w Radzyniu Podlaskim
Por Aleksandra Galka Reczko
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Quienes recorran las zonas rurales de Polonia a finales del verano se encontrarán junto a las carreteras con llamativas estructuras de paja, espigas y flores: los 'witacze', creativos y extravagantes adornos que dan la bienvenida durante las fiestas de la cosecha.

Se pueden encontrar en todas las regiones de Polonia, aunque su presencia varía considerablemente de unas zonas a otras: en algunas son muy frecuentes y en otras aparecen de forma más esporádica.

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Se instalan sobre todo en los accesos a pueblos y pequeñas localidades, así como cerca de los lugares donde se celebran las fiestas de la cosecha. Su función es dar la bienvenida a los visitantes, decorar el entorno y, al mismo tiempo, reflejar el carácter de la comunidad local, su ingenio, su sentido del humor y su vínculo con el territorio.

A menudo son construidos de forma colectiva por los vecinos, los círculos de amas de casa rurales, los bomberos o distintas organizaciones locales.

Los 'witacze de dożynki' en la Fiesta de la Cosecha

Las dożynki, conocidas también como Fiestas de la Cosecha, son celebraciones que marcan el final de la temporada de siega y expresan el agradecimiento por el trabajo de los agricultores. Constituyen una de las tradiciones más importantes de la cultura agrícola polaca y se han transmitido de generación en generación. Por lo general, se celebran entre finales de agosto y principios de septiembre.

El programa suele incluir una misa de acción de gracias, un desfile de dożynki y, posteriormente, una fiesta popular con actividades para las familias, platos regionales preparados por los círculos de amas de casa rurales, actuaciones artísticas, concursos y un reparto simbólico del pan.

Otro elemento fundamental de la Fiesta de la Cosecha, con varios siglos de tradición, son las coronas de dożynki, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Los witacze de dożynki son un fenómeno mucho más reciente, aunque se desconoce con exactitud cuándo aparecieron.

Galería de imágenes de los 'witacze de dożynki' en la región de Lublin

Simbolismo tradicional y cultura pop contemporánea

El Museo Etnográfico Franciszek Kotula de Rzeszów describe este fenómeno del siguiente modo:

"Los witacze ilustran especialmente bien esta transformación, ya que combinan la simbología tradicional con la cultura visual contemporánea y la cultura pop. Situados en los accesos a las localidades, cumplen una función de bienvenida y decorativa y, además, actúan como tarjeta de visita de la comunidad local.

A diferencia de la corona de dożynki, el witacz no cumple una función ritual, sino que está pensado para comunicar, divertir y representar al pueblo, por lo que puede definirse como una instalación folclórica específica y un ejemplo de transformación creativa de la tradición".

El material principal son los fardos de paja que se obtienen durante la cosecha. En el pasado predominaban los haces atados a mano, pero hoy han sido sustituidos por fardos regulares formados mecánicamente, un reflejo de los cambios que ha experimentado la agricultura polaca.

Sus creadores combinan con frecuencia motivos tradicionales con elementos de actualidad, como maquinaria agrícola, coches, personajes conocidos de los medios de comunicación o referencias a acontecimientos recientes. El resultado son coloridos paneles, arcos, figuras y escenas tridimensionales, que van desde corrales con animales, tractores y cosechadoras hasta grandes letreros, rimas y personajes humorísticos hechos de paja.

Tampoco es raro encontrar representaciones de personajes locales, como agricultores, parejas o miembros de los servicios públicos, así como referencias a acontecimientos globales, desde un Mundial de fútbol hasta un cantante famoso. Los witacze pueden entenderse como una especie de meme local hecho de paja.

Según un artículo publicado en la página del Museo Etnográfico de Rzeszów, la construcción anual de witacze se ha convertido en una nueva forma de acción colectiva en el medio rural. La mecanización ha provocado que las antiguas cosechas realizadas de forma comunitaria hayan desaparecido casi por completo. Sin embargo, preparar una instalación de este tipo sigue exigiendo cooperación, reparto de tareas y la implicación de numerosas personas.

El humor, la sátira y la parodia, muy presentes en estas creaciones, permiten a los habitantes comentar aspectos de la vida contemporánea utilizando un material profundamente ligado a la tradición agrícola.

Vallas publicitarias de paja

Los witacze de dożynki sirven para anunciar y recordar la celebración, crean un ambiente festivo y a menudo se convierten en escenario para fotografías o incluso en objeto de competición. En numerosos municipios de Polonia se organizan concursos para elegir los witacze más originales y creativos.

Jakub Jakobiszyn, responsable del perfil Korbusje, lleva años documentando los witacze polacos. Según explicó en una entrevista con el portal 'Noizz', este fenómeno se ha desarrollado especialmente en Polonia. En países vecinos como Chequia, Ucrania o Alemania también se crean instalaciones similares. Sin embargo, según Jakobiszyn, estas suelen limitarse a anunciar las fiestas de la cosecha y carecen del componente humorístico y de los elaborados comentarios sobre la vida local que caracterizan a muchos witacze polacos.

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