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Alerta en la OTAN por los vínculos entre un alto oficial español y una supuesta espía rusa

Archivo: Oficiales militares permanecen de pie durante una ceremonia en la Base Naval de Rota. Rota, España, viernes 29 de marzo de 2019
Archivo: Oficiales militares permanecen de pie durante una ceremonia en la Base Naval de Rota. Rota, España, viernes 29 de marzo de 2019 Derechos de autor  Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Por Escarlata Sánchez
Publicado última actualización
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Un alto oficial de la Armada española destinado en una base británica de la OTAN quedó bajo alerta de seguridad tras mantener una relación íntima con una mujer a la que conoció a través de Tinder. Según revela 'The Telegraph', las autoridades sospechaban que la mujer podía ser una espía rusa.

La sombra del espionaje ruso ha sacudido de lleno a la Armada española. Un oficial superior destinado en el Mando Marítimo Aliado (Marcom) de la OTAN, en Northwood (Reino Unido), fue apartado de forma fulminante tras salir a la luz su relación con Janina White, sospechosa de vincularse a la inteligencia de Moscú. El mando militar no solo perdió sus credenciales de seguridad, sino que fue repatriado a España.

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La exclusiva la ha firmado este lunes el diario británico 'The Telegraph' tras acceder a los registros judiciales del caso. Por el momento, los documentos no prueban que White haya operado para el Kremlin ni que el militar español llegara a filtrar secretos oficiales. La propia White niega tajantemente las sospechas y permanece en libertad sin cargos.

El militar, cuya identidad se mantiene bajo reserva, es un hombre casado y padre de dos hijos que acababa de separarse cuando conoció a White a través de Tinder, en octubre de 2024. Lo que empezó como un contacto informal en una aplicación de citas se transformó rápidamente en un romance acelerado: en cuestión de semanas, White ya convivía con él, compartían cuenta bancaria y trazaban planes de vida juntos.

Romance exprés, raíces soviéticas y el pase que encendió las alarmas

De 49 años y nacida en la antigua Unión Soviética, White ostenta las nacionalidades británica y polaca. Afincada en Romford, al este de Londres, la mujer defiende que el recelo de las autoridades responde a un claro sesgo: está convencida de que las sospechas se alimentan, única y exclusivamente, de sus raíces rusas.

La sintonía entre ambos fue inmediata. Ella también dejaba atrás un matrimonio cuando conectaron, y en apenas dos semanas ya compartían techo en Ruislip, al oeste de Londres. "Abrimos una cuenta conjunta y planeábamos tener hijos", relata White.

El punto de inflexión llegó en la Navidad de 2024: el 12 de diciembre, el militar la introdujo en el comedor de suboficiales de Northwood con un pase de visitante bajo escolta. Aquella invitación a un evento social dentro de la base fue el detonante que encendió todas las alarmas.

El español operaba en el centro neurálgico de operaciones navales de la OTAN

La posición estratégica del militar convertía cualquier punto débil en una amenaza directa para la seguridad nacional. El mando español prestaba servicio en el órgano neurálgico desde el que la OTAN coordina sus operaciones navales y rastrea de forma permanente el escenario marítimo euroatlántico.

El peso del centro estratégico hace aún más sensible el incidente. Según Defensa, Marcom es el único mando marítimo permanente de la OTAN -clave en el rastreo de submarinos de Moscú y la 'flota fantasma' rusa- y alberga a 35 militares españoles. En este escenario de máxima tensión desde la guerra de Ucrania, las alarmas se dispararon del todo cuando la propia White logró acceder al recinto: el 12 de diciembre de 2024 acudió con el oficial a un acto social mediante un pase temporal con escolta.

Las alertas saltaron a comienzos de 2025 y desencadenaron dos investigaciones paralelas: una en la OTAN y otra en España. Sorprendentemente, Reino Unido quedó al margen. Madrid dio el paso decisivo al suspender la habilitación de seguridad del oficial, notificándolo a Northwood el 19 de junio. A partir de ahí, el militar perdió su pase de acceso y fue repatriado. En un correo a un compañero, revelado por 'LBC' y 'The Telegraph', el perjudicado denunció un aislamiento y lamentó el impacto psicológico que el proceso ha tenido en su familia.

Janina White: "No soy una espía rusa"

Por su parte, Janina White rechaza tajantemente la sombra de la sospecha. "Sé perfectamente que no soy una espía rusa", ha asegurado a 'The Telegraph', afianzando que en el domicilio que compartían existía una norma absoluta de no hablar sobre el trabajo del comandante. Aunque admitió conocer de forma superficial que su pareja abordaba asuntos de submarinos y de la 'flota fantasma' de Moscú, niega haber recibido jamás detalles operativos.

Sin embargo, el capítulo más inquietante de su testimonio sitúa la escena en suelo ruso. White admite que el mes pasado viajó a San Petersburgo para visitar a su padre enfermo y que, estando allí, un hombre que se presentó como Andrei, miembro del servicio de inteligencia ruso (FSB), la citó en una cafetería. Según su versión, el agente la sometió a un tenso interrogatorio de dos horas centrado en la figura del oficial español, el avance de las investigaciones de seguridad y la naturaleza exacta de su relación.

La sombra del FSB y un contragolpe en los tribunales

El interrogatorio en San Petersburgo dejó sobre la mesa preguntas inquietantes: el agente ruso quiso saber cómo se conocieron, qué detalles manejaba del militar y si seguían juntos. Una escena con doble lectura para la contrainteligencia, pues tan pronto sugiere un vínculo con Moscú como respalda la versión de que ella misma era blanco del FSB.

Sin pruebas públicas que despejen la incógnita, White ha pasado al ataque: ha llevado al Ministerio de Defensa británico ante los tribunales denunciando discriminación por su origen soviético.

Las instituciones, entre tanto, se parapetan en el silencio. Tanto Marcom como el Gobierno británico rechazan hacer declaraciones apelando a la confidencialidad y a los litigios en marcha. La tormenta estalla en un momento crítico: hace apenas unos meses, la ministra Margarita Robles defendía en Northwood el compromiso "fiable y serio" de España frente a la amenaza rusa.

Por ahora, el caso se sostiene en la prevención y la sospecha, sin evidencias de espionaje probado ni cargos formales contra el oficial. Lo incontestable es que una relación íntima activó todas las alarmas de la OTAN y le costó a un alto mando español su puesto en el corazón neurálgico de la Alianza.

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