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El compromiso de la industria del chocolate por un 'comercio justo'

Por Guy Shone & Nina Borowski
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El compromiso de la industria del chocolate por un 'comercio justo'
Derechos de autor  euronews

¿A quién no le gusta el chocolate? A muchos de nosotros nos cuesta resistirnos a él, lo que significa que contribuimos al consumo de varios millones de toneladas métricas de este producto, cada año, en el mundo. Nuestras ganas de consumirlo han hecho que el sector alcance un valor que ronda los 120 000 millones de euros.

Actualmente se producen cinco millones de toneladas de chocolate al año. El 70 % de esta cantidad proviene de los países de África Occidental. Según un informe publicado por Fior Markets, se espera que el valor de la industria del chocolate aumente y ascienda a cerca de 180 000 millones de euros en 2028.

Puede que el chocolate sea un producto de moda entre los consumidores, pero los inversores tienen, a veces, un ‘apetito’ más cauteloso. ¿Por qué? La volatilidad de los precios del cacao lo convierte en una apuesta arriesgada.

Sin embargo, últimamente, invertir en chocolate parece una perspectiva, cada vez, más apetecible. Victoria Scholar es la directora de inversiones de Interactive Investor, en Londres. Scholar explica que "las materias primas, en general, se han comportado muy bien últimamente, en medio del aumento de la demanda en la recuperación económica, tras la crisis provocada por la pandemia".

El cacao es un producto que goza de gran popularidad entre los inversores en este momento.
Victoria Scholar
Directora de Inversiones de Interactive Investor

Según la directora de inversiones de Interactive Investor, en Londres, la oferta ha estado superando a la demanda, "pero esa dinámica está cambiando". Los problemas debidos a fenómenos meteorológicos en Costa de Marfil han provocado una disminución de la producción de cacao. Al mismo tiempo, hemos observado un importante repunte de la demanda".

Retos sociales, económicos y climáticos

La industria del chocolate representa un gran negocio y, desde hace años, los defensores de los derechos humanos exigen que las grandes empresas comercien de forma justa. Los consumidores también piden, cada vez más, chocolate producido siguiendo valores éticos.

Además, las grandes amenazas mundiales, como la COVID-19 y el cambio climático, también influyen en el futuro del mercado del cacao.

Jacques Torres es un ‘artesano chocolatero’ de fama mundial. Es un repostero premiado y lleva alrededor de cinco décadas en el negocio. Además de tener su propia marca de chocolate, es uno de los principales jueces de la célebre serie ‘Nailed It’.

Torres considera que los problemas a los que se enfrenta la industria pueden convertirse en una "oportunidad para hacer algo, relativamente diferente". Así, espera encontrar soluciones a los nuevos retos que deberá afrontar el sector. Para él, "escuchar a los clientes es esencial. Nuestros clientes quieren nuevos productos, quieren explorar nuevos caminos con nosotros". Y eso es, exactamente, lo que pretende hacer el célebre ‘chocolatero’.

El cambio climático y su impacto en la calidad de los granos de cacao

La crisis climática ha sido un gran problema para la industria del cacao, mucho antes de que la pandemia de coronavirus hiciera su irrupción en escena. Torres ha contemplado el impacto del calentamiento global en los países productores. Asegura que “el cacao no crece en todas partes, ya que es muy frágil”. Por ello, no es bueno que haya épocas de mucho calor o de sequía en los países productores.

El prestigioso ‘artesano del chocolate’ cree que siempre habrá “locos a los que les guste sumergirse en el mundo del chocolate”. Y advierte de que la gran incertidumbre para el día de mañana, quizá, esté representada por el clima".

Producción sostenible

Los efectos del cambio climático podrían acabar mermando los florecientes beneficios de la industria del chocolate. Sin embargo, Valrhona es un ejemplo de empresa que se ha comprometido a hacer sostenible su negocio ‘desde el grano de cacao hasta la tableta de chocolate’. La conocida compañía francesa tiene más de 40 000 clientes en 85 países y trata de desarrollar ‘relaciones sostenibles’ con los productores de cacao.

Valrhona también está aplicando métodos como la agrosilvicultura y la plantación de árboles alrededor de los cultivos de cacao, para luchar contra la deforestación. En el seno de la empresa consideran que, de este modo, también se ayuda a preservar la calidad de los granos de cacao. Además, creen que esta es una forma de asegurarse de que sus productos se sigan vendiendo.

La compañía cuenta con un ‘museo del chocolate’ en el sudeste de Francia. Un centro en el que, entre otras cosas, intenta que los ciudadanos se conviertan en consumidores, cada vez más ‘responsables’.

Valrhona es una exitosa empresa que factura cerca de 90 millones de euros. ¿Cómo apoya, realmente, a las comunidades que hacen el ‘trabajo más duro’?

Según Carole Seignovert, responsable de sostenibilidad de la compañía, tratan de hacer tres cosas importantes: pagan a los productores de cacao un precio justo, invierten en proyectos comunitarios y se aseguran de que los productores protejan el entorno en el que trabajan. Además, Valrhona, en su conjunto, también está tratando de reducir su huella medioambiental.

Los consumidores y los comerciantes de productos básicos siguen enamorados del chocolate. Y, ¿por qué no iban a estarlo? El sector está llamado a crecer en los próximos años. Muchas personas consideran que, con miles de productores de cacao, viviendo por debajo del umbral de la pobreza, muchas más empresas deberían comprometerse a anteponer el interés por las personas al interés por los beneficios.