En los últimos años, la ayahuasca se ha disparado en popularidad como práctica de bienestar, ganando adeptos en todo el mundo.
Al caer la noche, el taita Isaías Muñoz Macanilla, médico tradicional y activista indígena de Putumayo, purifica un claro al aire libre rodeado de árboles y a los participantes sentados en círculo para prepararlos para su primera ceremonia de ayahuasca.
Pero no están en la Amazonia. En realidad se encuentran en un hotel boutique de Barcelona.
La ayahuasca, un brebaje psicoactivo de origen vegetal que se encuentra en Sudamérica y se utiliza en la medicina tradicional y el chamanismo, se ha disparado en popularidad en los últimos años como práctica de bienestar.
Pero como la decocción contiene dimetiltriptamina (DMT), una sustancia que provoca visiones intensas, purgas y experiencias psicológicas muy potentes en quienes la consumen, está prohibida en la mayoría de países europeos.
España y Portugal son la excepción, lo que ha dado pie a un número creciente de retiros de ayahuasca mucho más accesibles para los europeos.
Por qué quienes buscan la ayahuasca están cambiando Sudamérica por España
Decenas de centros de retiro invitan ya a viajeros en busca de bienestar alternativo a lugares remotos de Perú y Brasil para conocer tradiciones de ayahuasca profundamente enraizadas.
Esta práctica indígena ha despertado un interés creciente en Occidente, amplificado por el auge del turismo espiritual, las confesiones públicas de famosos sobre su consumo de psicodélicos y un debate cultural más amplio en torno a la salud mental y la espiritualidad, explica Alejandro Carbó, fundador de los retiros Avalon.
Los programas de Carbó conectan a los huéspedes con practicantes tradicionales de ayahuasca, pero forman parte de una oferta cada vez mayor de experiencias mucho más cercanas para los europeos.
Sus retiros se desarrollan en España y Portugal, países que, asegura, atraen cada vez más a los viajeros por una combinación de motivos prácticos, culturales y de percepción.
"La reducción del tiempo y los costes de viaje hace que estos retiros sean mucho más accesibles, mientras que los estándares europeos de alojamiento, alimentación, higiene y servicios proporcionan un nivel de comodidad que muchos participantes esperan", señala Carbó.
En los retiros de Avalon, por ejemplo, hay médicos, psicólogos y guías de integración disponibles.
"También existe una mayor confianza arraigada en la familiaridad con la cultura, el territorio, la comida y las normas sociales, lo que rebaja el umbral psicológico para participar", añade Carbó.
Ambos países llevan mucho tiempo entre los destinos vacacionales preferidos por los europeos, y además los retiros suelen integrar otras actividades de bienestar como yoga, arteterapia y meditación adaptadas a los gustos occidentales consolidados.
España y Portugal, unos 'entornos permisivos únicos' para la ayahuasca
A medida que crece el interés por los retiros de ayahuasca en Europa, aumentan también las preocupaciones por la seguridad y la apropiación cultural.
"En mi opinión, los fundadores de retiros europeos deberían actuar como puentes entre dos mundos, el amazónico y el occidental", afirma Carbó.
"Deberían trabajar en colaboración con las tradiciones indígenas, herederas legítimas de esta sabiduría ancestral, y al mismo tiempo adaptar el ritual a los participantes no indígenas, a sus necesidades y a un contexto (territorio, legalidad y seguridad) distinto de su lugar de origen".
Las cuestiones legales hacen que en la mayoría de países europeos la práctica de la ayahuasca esté vetada, pero España y Portugal se describen a menudo como entornos singularmente "permisivos", explica Carbó.
"No es porque la ayahuasca sea explícitamente legal, sino por cómo funcionan en la práctica sus marcos jurídicos. En ambos países, la ayahuasca como brebaje no está específicamente incluida en las listas de sustancias fiscalizadas, lo que la sitúa en una zona gris legal en lugar de bajo una prohibición clara", apunta.
En España, esta permisividad viene marcada en gran medida por la jurisprudencia, ya que los tribunales han tendido a distinguir el consumo privado y no comercial del tráfico o el daño público.
En Portugal, la reputación permisiva del país está estrechamente ligada a la despenalización en 2001 de la tenencia de drogas para uso personal y al enfoque posterior, centrado en la salud pública, de la aplicación de la ley, según Carbó.
"Con todo, esta permisividad es intrínsecamente frágil, porque se apoya más en la discrecionalidad y el contexto que en una protección legal explícita, y puede cambiar con rapidez ante presiones políticas o sucesos adversos", añade.