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Las razones del rechazo a las vacunas en Europa

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Por Luke Hurst
Una vacuna contra la covid-19
Una vacuna contra la covid-19   -   Derechos de autor  Matt Rourke/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.

Uno de los muchos problemas urgentes a los que se han enfrentado los gobiernos de toda Europa durante la batalla contra la pandemia de coronavirus ha sido cómo convencer a los adultos reacios a vacunarse.

Un estudio ha analizado qué tipo de mensaje era más eficaz para convencer a estos grupos. En el Reino Unido hubo un claro motivador, la posibilidad de poder viajar el extranjero. 

Sin embargo, en otros países se han obtenido resultados diferentes, ya que algunas poblaciones europeas no se dejaron convencer por la promesa de un pasaporte de vacunas. 

Los investigadores descubrieron que en los países con poblaciones con niveles más bajos de conocimientos básicos sobre la salud y una mayor prevalencia de teorías conspirativas, los adultos no vacunados eran menos propensos a cambiar de opinión, independientemente de los mensajes públicos.

Las vacunas contra la covid-19 han demostrado ser una poderosa herramienta de protección de los servicios sanitarios al reducir las posibilidades de que las personas enfermen gravemente por el coronavirus. Pero una minoría significativa de la población de muchos países europeos sigue siendo escéptica a la hora de vacunarse, debido a una serie de factores.

Entre ellas se encuentran la desconfianza en las autoridades, así como la preocupación por la velocidad de desarrollo de las vacunas y los posibles efectos secundarios.

Investigadores de la London School of Economics (LSE), la Universidad Técnica de Múnich y la Universidad de Trento han entrevistado a 10.000 adultos no vacunados en el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Suecia y Bulgaria.

En el momento del estudio había una gran variación en la aceptación de la vacuna en los ocho países, con una indecisión de alrededor del 61% en Bulgaria y solo del 6,4% en España.

Resultados diferentes con tres mensajes

Durante la primavera y el verano de 2021, los adultos que participaron en el estudio recibieron información sobre las vacunas disponibles, y también se les mostró uno de los tres mensajes de las campañas de salud pública destinadas a aumentar las tasas de vacunación.

Uno de ellos hacía hincapié en cómo las vacunas reducen el riesgo de enfermedad grave o muerte. El segundo mostraba cómo un pasaporte vacunal reabría los viajes al extranjero. El tercero explicaba cómo las personas vacunadas podían disfrutar de restaurantes, cines y gimnasios sin restricciones.

Los tres mensajes fueron eficaces para convencer a los adultos alemanes. En el Reino Unido, la promesa de poder viajar al extranjero hizo que el número de personas dispuestas a vacunarse subiera del 22% al 28%.

Sin embargo, en todos los demás países, ninguno de los mensajes fue eficaz, y los adultos no vacunados de España e Italia fueron incluso menos propensos a vacunarse después de leer los mensajes.

"Una explicación plausible es la diferencia en los niveles de alfabetización sanitaria en Alemania en comparación con Italia y España"
Matteo Galizzi
Profesor de la London School of Economics

Entonces, ¿por qué algo que funcionó en Alemania fue contraproducente en Italia y España?. "Una explicación plausible es la diferencia en los niveles de alfabetización sanitaria en Alemania en comparación con Italia y España", asegura a Euronews Next Matteo Galizzi, profesor asociado de ciencias del comportamiento en la LSE y uno de los autores del estudio.

Galizzi considera que no todas las personas tienen la misma capacidad para comprender los aspectos básicos del riesgo y su reducción, y tienen diferentes opiniones sobre el balance beneficio-riesgo de vacunarse dependiendo de su propia edad y salud.

Brecha de género en las dudas sobre las vacunas

Un patrón notable que el estudio recogió fue la diferencia de género en las tasas de indecisión sobre las vacunas, con las mujeres más indecisas en cinco de los ocho países encuestados.

"En la mayoría de los países encontramos una diferencia estadísticamente significativa y relevante entre hombres y mujeres en cuanto a la indecisión sobre las vacunas", sostiene Galizzi, añadiendo que "es una de las primeras veces que se documenta con tanta claridad".

El profesor subraya que esto podría atribuirse a dos motivos. En primer lugar, el temor a los efectos secundarios de las vacunas y, en concreto, a los efectos sobre la fertilidad.

En segundo lugar, el hecho de que la enfermedad del COVID-19 parece afectar menos a las mujeres que a los hombres, lo que "podría ser una reacción casi racional para explicar la mayor resistencia a la vacunación".

Lecciones para los responsables políticos

Los investigadores afirman que el estudio, publicado en la revista Science Advances, ofrece importantes lecciones para las campañas de vacunación actuales y futuras.

Aunque la Comisión Europea ha pedido una estrategia de vacunación coordinada en toda la UE, los investigadores advierten del peligro de un enfoque único.

Galizzi argumenta que, si bien las campañas de vacunación coordinadas pueden ser beneficiosas en lo que respecta al suministro de vacunas o la priorización de determinados usuarios, " deben adaptarse a cada país".

"No existe una campaña de vacunación o un mensaje de salud pública que hayamos probado y que funcione en todos los países", señala. 

Una de las principales conclusiones del estudio se deriva del hecho de que la aceptación de las vacunas de ARNm fabricadas por Pfizer-BioNTech y Moderna, por un lado, y la de AstraZeneca, por otro, varía significativamente de un país a otro.

Un tercio de los participantes británicos declaró tener un alto nivel de confianza en la vacuna fabricada en el Reino Unido, frente a menos del 5% de los participantes alemanes e italianos.

"Estos datos motivan una importante lección política: las campañas de vacunación y refuerzo de COVID-19 serán probablemente más eficaces si los ciudadanos pueden decidir activamente qué tipo de vacuna recibirán", consideran los autores del estudio.

Los investigadores sostienen que los mensajes de salud pública centrados en las pruebas rigurosas y exhaustivas de las vacunas, así como la comunicación transparente sobre la prevalencia, la prevención y el tratamiento de los posibles efectos secundarios, podrían resultar más eficaces para abordar las preocupaciones de los adultos reticentes a las vacunas.

"Este estudio demuestra que los mensajes de salud pública -y los sutiles empujones informativos- pueden influir en nuestras decisiones. Ahora conocemos las principales razones por las que algunos adultos dudan en vacunarse", valora Galizzi.

"Los mensajes de salud pública deben responder a estas preocupaciones, y centrarse en comunicar las rigurosas y extensas pruebas de las vacunas, y la medida en que los riesgos de los efectos secundarios de las inyecciones se comparan con los riesgos de la COVID y la COVID persitente", concluye. .