Un grupo de activistas pide a la Comisión Europea impulsar una red social europea financiada por la sociedad; se ha registrado una Iniciativa ciudadana, que abre una campaña de hasta 18 meses y un millón de firmas, mientras persisten dudas sobre coste, contratación y plazos.
Desde que Elon Musk adquirió X, antes Twitter, en 2022, y incluso antes de esa fecha, algunos europeos se han mudado a plataformas alternativas de redes sociales, a menudo regresando a las ya existentes por su mayor base de usuarios, o han debatido sobre la necesidad de contar con una red social europea.
En la actualidad, las redes sociales más populares tienen su sede en Estados Unidos o en China y suelen recibir críticas de los responsables políticos europeos por su gestión de los datos y sus efectos perjudiciales.
Sin embargo, dos años después, ninguna alternativa europea privada a las redes sociales existentes ha alcanzado una popularidad comparable, con excepciones como Mastodon, de modo que parece que ahora los activistas están pidiendo ayuda a la Comisión Europea.
La última iniciativa plantea que la Comisión elabore en esencia otra norma y contribuya a crear una red social europea que esté "financiada por la sociedad", lo que probablemente significa que el dinero de los contribuyentes europeos se utilizaría al menos en cierta medida.
"Sería una alternativa a las plataformas actuales y funcionaría como un servicio para la sociedad, estaría financiada por la sociedad y bajo su supervisión" y "podría mantenerse imparcial e independiente de las presiones políticas, garantizando al mismo tiempo los derechos de todas las personas sin distinción".
Próximos pasos y limitaciones, por ahora hay más preguntas que respuestas
El 4 de marzo la Comisión Europea registró una llamada Iniciativa Ciudadana Europea para una red social europea. Siguiendo un auténtico procedimiento europeo por etapas, la Comisión dio luz verde al inicio de la recogida de firmas dentro de los próximos seis meses, durante 12 meses, en los que deberán reunirse más de un millón de firmas procedentes de al menos siete Estados miembros de la UE.
En la práctica, esto significa que los activistas disponen de hasta un año y medio para recoger las firmas y que, si la Comisión decide actuar, la redacción y aprobación de la citada norma llevaría probablemente al menos un año.
Después sería necesario algún tipo de procedimiento de contratación pública, que también llevaría bastante tiempo. Sigue sin estar claro cuánto tardarían finalmente los europeos en poner en marcha una plataforma de este tipo. Tampoco se sabe si se crearía una plataforma completamente nueva o si se podría financiar alguna de las ya existentes.
Tampoco está claro si la UE está dispuesta a abrir la cartera para sufragar una plataforma fácil de usar, competitiva a escala global y capaz de mantenerse sin inyecciones frecuentes de dinero comunitario.
Un supuesto módico precio asumible por la ciudadanía
A modo de contexto, hace 20 años Facebook recibió una inversión de 13 millones de dólares(11,2 millones de euros) en 2005 y, dos años después, en 2007, Microsoft añadió el equivalente a unos 373 millones de dólares actuales (322,6 millones de euros), lo que otorgó a Facebook un valor total implícito de unos 15.000 millones de dólares (12.975 millones de euros), cerca de 23.300 millones de dólares (20.154 millones de euros) de 2025.
Los promotores de la idea explican que desarrollar y operar la plataforma costaría 1 euro por ciudadano y año, lo que supone al menos 450 millones de euros anuales. "El coste total para el desarrollo y funcionamiento de la plataforma, dividido entre todos los ciudadanos de la UE con conexión a internet, sería de en torno a 1 euro al año, apenas 0,08 euros al mes, una cantidad que no debería perjudicar materialmente a nadie y asumible para la Unión y sus Estados miembros".
Esta historia se publicó originalmente en EU Tech Loop y 'Euronews' la reproduce en virtud de un acuerdo.