Australia ya dio el paso y ahora Francia, Austria o Portugal debaten vetar las redes sociales a menores. ¿Protección real o una medida fácil de esquivar en internet? Analizamos el impacto en la salud mental y por qué algunos creen que los niños siempre "encontrarán la forma".
Desde las tendencias virales hasta el contenido de baja calidad generado por la inteligencia artificial (IA), el mundo de los niños se ha ido moldeando por sus experiencias digitales.
Pero el tiempo excesivo frente a las pantallas y las consecuencias dañinas de las redes sociales han despertado una preocupación creciente, y los gobiernos de todo el mundo intentan imponer normas más estrictas.
En diciembre, Australia se convirtió en el primer país del mundo en aplicar una prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años. La medida impide que los menores tengan cuentas en todas las grandes plataformas, como Facebook, TikTok, Instagram y YouTube.
Desde entonces, varios países de toda Europa debaten medidas similares, y Austria es el último en estudiar una prohibición a escala nacional para menores de 14 años. El Parlamento Europeo también ha propuesto fijar en 16 años la edad mínima en toda la UE para acceder por cuenta propia a las redes sociales y a las plataformas de intercambio de vídeos.
Muchas personas son partidarias de restricciones más contundentes para proteger a los menores, ya que las redes sociales alimentan la proliferación del ciberacoso y de contenidos perjudiciales.
Una sentencia histórica en Estados Unidos la semana pasada añadió más leña al fuego, al concluir que Meta, propietaria de Facebook e Instagram, dañó conscientemente la salud mental de los menores aprovechándose de su vulnerabilidad.
Otros, sin embargo, creen que una prohibición total no es la solución y sostienen que los sistemas de verificación de edad son deficientes y que una medida así podría empujar a los niños a buscar rincones de internet más peligrosos y sin regulación. Pero ambas partes del debate coinciden en algo: el diseño de fondo de las redes sociales, basado en algoritmos agresivamente adictivos, tiene que cambiar.
Mientras varios países se preparan para aplicar sus propias restricciones, Euronews Next ha hablado con vecinos de distintas ciudades europeas para saber qué opinan sobre una posible prohibición de las redes sociales para menores.
Francia
Margot, de 26 años y vecina de Lyon, ha crecido con las redes sociales y conoce de primera mano los daños que pueden causar.
"La mayoría de mis amigos y yo lo pasamos muy mal por cosas que no deberíamos haber visto o por el acoso en línea y todo eso, así que creo que, en cierto modo, no está tan mal impedir que los jóvenes usen las redes sociales".
Sin embargo, cree que una prohibición total no es la respuesta, porque las redes sociales forman ya una parte enorme de la vida de los adolescentes.
"Son los padres y también los colegios quienes de verdad deberían educar a los niños sobre los peligros", añadió.
El 31 de marzo, el Senado francés votó un proyecto de ley para bloquear el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, una norma que las autoridades esperan que pueda entrar en vigor en septiembre.
Hanif Ibrahim, estudiante de 26 años en Lyon, considera que una medida así es en conjunto "algo positivo", pero también que una prohibición es excesivamente dura y podría dejar a los menores sin la alfabetización digital necesaria.
"No queremos que, en cuanto cumplan 16 años, de repente se vean lanzados a todo este mundo de las redes sociales. Hay que procurar que aprendan poco a poco a usarlas para que, cuando lleguen a la edad adulta, sean usuarios más responsables", afirmó.
Bélgica
La legislación vigente en Bélgica establece que los menores deben tener al menos 13 años para crear una cuenta en redes sociales, pero ya se debate la posibilidad de elevar esa edad a 15 años.
"Creo que (una prohibición]) debería aplicarse, como mínimo, en todos los países de Europa, porque (las redes sociales) tienen un gran impacto en la salud mental de los adolescentes", señala Alexandra Barilova, vecina de Bruselas. "Incluso yo intento reducir su uso todo lo posible, así que creo que es algo muy útil para los jóvenes".
Sorengo Guie, enfermero de 27 años que también vive en Bruselas, está especialmente preocupado por cómo se está viendo afectada la salud mental de los jóvenes.
"Lo veo (en el trabajo) cada día, tenemos cada vez más jóvenes que sufren depresión. No están bien en sus vidas porque sufren acoso en redes sociales o porque sienten que tienen que estar muy delgados y parecer modelos", explicó.
Reino Unido
"No creo que merezca la pena prohibir las redes sociales porque los chavales encontrarán la forma de esquivarlo", comenta Tyler, empleado de comercio de 27 años en Londres, a 'Euronews' Next. "Puedes conectarte a una VPN (red privada virtual), conectarte a cualquier país y seguir usando esos servicios. Y mucha gente joven es mucho más hábil con la tecnología de lo que yo era a su edad".
El Gobierno británico va a probar la prohibición del uso de redes sociales con 300 adolescentes, un ensayo que se ha puesto en marcha este mes junto a una consulta pública para recabar opiniones sobre cómo proteger a los menores en Internet.
Taylor está a favor de una regulación más estricta, pero considera que son las propias plataformas las que ya deberían estar aplicándola.
"(Plataformas como) Instagram y Twitter deberían autorregularse y controlar lo que publican".
Portugal
En febrero, el Gobierno portugués aprobó un proyecto de ley para restringir el libre acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Solo se podrá evitar esa limitación si existe un consentimiento verificado de un progenitor o tutor legal.
"Estoy totalmente de acuerdo (con prohibir las redes sociales a los menores)", afirma una mujer que vive en Lisboa y que ha tenido dificultades para controlar el tiempo de pantalla de sus propios hijos.
"La exposición a las pantallas y, en particular, a las redes sociales, es perjudicial para los niños cuyo cerebro está todavía en formación y que aún no tienen una comprensión plena de la realidad", explicó, y añadió que una legislación oficial también ayudaría a aliviar parte de la presión que recae sobre los padres.
Un vecino de Lisboa se mostró de acuerdo y citó su temor a la "manipulación, la desinformación y la pérdida de identidad" que pueden generar las redes sociales. Otro hombre señaló que cualquier tipo de regulación debería tener en cuenta las circunstancias de cada persona y si los padres están o no de acuerdo.
"Creo que (la forma de aplicar estas normas) depende del contexto social de cada persona y de la educación que reciba en casa o en la propia escuela", apuntó. "Para mí, es algo muy relativo decidir si se debe o no restringir a alguien el uso de (las redes sociales)".
Entrevistas adicionales de: Gunel Huseynova, Mohammad Shayan Ahmad, Anushka Roy, Ricardo Figueira, Juan Isidro Montero y Christina Thykjaer.