¿Vuelve Twitter? Una startup con el exempleado de Twitter Stephen Coates lanza esta semana una nueva plataforma, ofrece acceso temprano a una red social "recuperada" para plantar cara a Elon Musk.
Para parafrasear un dicho conocido, "Twitter ha muerto. Larga vida a Twitter".
Una nueva red social que se parece a Twitter, funciona un poco como Twitter y además se llama Twitter acaba de lanzarse, desafiando una demanda de X, la empresa de Elon Musk.
La startup Operation Bluebird, con sede en Virginia y fundada, entre otros, por Stephen Coates, antiguo asesor jurídico jefe y miembro del consejo de administración de la Twitter original, ha puesto en marcha esta semana Twitter.now (fuente en inglés).
Coates realizó el anuncio en LinkedIn y escribió: "Olvida X, el pájaro ha vuelto".
En su mensaje dejó claro además que Twitter.now "no pretende recrear la antigua plataforma", sino que es un servicio que permite a los usuarios decidir qué tipo de contenido llega a sus cronologías, basado en el principio de "libertad de expresión, no de alcance".
Coates explicó que la campaña para recuperar Twitter de alguna forma se inició tras la adquisición, el cambio de nombre y el rediseño de la popular red social como X por parte de Elon Musk.
En la página de inicio del sitio se puede leer: "Hubo un lugar al que venía todo el mundo a hablar. El hombre más rico del planeta lo compró y lo estropeó. Somos un equipo pequeño que está recuperando Twitter, reconstruida sobre la confianza".
La campaña comenzó cuando Operation Bluebird presentó en diciembre de 2025 una solicitud ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para anular las marcas "Twitter" y "tweet" de X.
La empresa sostuvo que X había abandonado esas marcas al eliminar la identidad de Twitter y sustituirla por X, y al mismo tiempo solicitó su propia marca Twitter.
Posteriormente, la startup fue demandada por X, la compañía de Musk, en un intento de impedir el lanzamiento de la nueva red social, y acusó a Operation Bluebird de infringir derechos de autor.
La startup logró convencer a un tribunal de distrito de Estados Unidos de que X había renunciado a marcas como "Twitter" y "Tweet". El juez Colm Connolly emitió una resolución provisional en la que apuntaba que X podría haber abandonado esas reclamaciones de propiedad intelectual, lo que ha abierto a Operation Bluebird la posibilidad de seguir adelante con sus planes.
Únete a 'la lucha' contra Musk
El nuevo Twitter se encuentra de momento en una fase de acceso anticipado y ofrece a los usuarios la posibilidad de inscribirse como "fundadores" por $20 (17€) para ayudar a construir y probar la plataforma y reservar con antelación nombres de usuario codiciados.
La página de inicio de la plataforma deja claro que el lanzamiento es una respuesta directa a los cambios introducidos por Elon Musk en el Twitter original, y anima además a los miembros a aportar $40 (34€) para sumarse a "la lucha", la batalla legal que la startup mantiene contra X.
El sitio web presenta este enfrentamiento como una batalla de "David y Goliat" que enfrenta a un pequeño equipo con "el hombre más rico del planeta", mientras la startup defiende su derecho a lanzar y gestionar la plataforma. X sostiene que millones de usuarios siguen utilizando la antigua dirección de Twitter para acceder a X y que aún se refieren a las publicaciones en la plataforma como "Tweets".
Un elemento clave de la nueva plataforma es la transparencia y la credibilidad. La startup está incorporando una función que permitirá a los usuarios "regular el nivel" de contenido y fuentes "fiables" y de "poca confianza" que aparecen en su cronología.
El modo en que se determinará ese grado de confianza aún no se ha dado a conocer, pero el sitio indica que se regirá por "la Constitución de Birdhouse y las directrices de la comunidad".
La compañía afirma además que quiere prohibir el contenido ilegal, la explotación infantil, las amenazas de violencia, el acoso, las estafas y otras conductas dañinas, con políticas que irán evolucionando a medida que la plataforma crezca.
Todo ello responde a las críticas generalizadas de que X no ha mantenido los valores originales de la plataforma, y a que muchos usuarios descontentos, estimados en 33 millones en todo el mundo, han optado por alternativas que consideran más fiables o útiles.