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¿Es el intercambio de casas la solución perfecta para un mundo pospandemia?

¿Es el intercambio de casas la solución perfecta para un mundo pospandemia?
Derechos de autor  Brina Blum / Unsplash
Por Euronews
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El intercambio de casas es especialmente popular en las zonas rurales y costeras.

En la última década, plataformas como Airbnb han superado a los hoteles y a las propiedades de alquiler convencionales como opción de alojamiento para las vacaciones. Pero, en los últimos años, ha surgido un nuevo competidor más asequible y sostenible: el intercambio de casas.

Se trata del denominado ‘arte’ de intercambiar tu casa o apartamento con otra persona, en tu propio país o en el resto del mundo, para que, cada uno, pueda beneficiarse de una opción económicamente viable a la hora de disponer de un alojamiento durante el período vacacional.

Piense en ello como en el clásico de la película navideña ‘The Holiday’, con Cameron Diaz y Kate Winslet, aunque no se puede garantizar que termine como en el largometraje y se produzca un romántico desenlace.

Este tipo de vacaciones parece estar en alza, según un nuevo estudio de la empresa británica Love Home Swap. La compañía observó un aumento del 282 %, el año pasado, en comparación con 2019. Una cifra al alza, seguida de otro aumento del 73 %, entre mayo y junio de 2020.

Los mismos datos mostraron que las solicitudes de alojamiento en propiedades costeras han representado el 40 % de esta cifra, así como un aumento en las estancias de propiedades rurales; en torno al 30 %.

¿Cuáles son las ventajas del intercambio de viviendas?

Desde que la COVID-19 creó una especie de ansiedad en torno a los espacios compartidos, el intercambio de casas da a los viajeros la tranquilidad de disponer de su propio espacio.

"A diferencia de los hoteles, habrá menos gente de paso por el lugar en el que te alojas", comenta Celia Pronto, directora general de Love Home Swap.

"Alrededor de la mitad de las casas de nuestra plataforma pertenecen a personas cuyas propiedades se encuentran más alejadas de los puntos turísticos, lejos de las multitudes, y tienen un estilo más local".

James Asquith, fundador y director general de Holiday Swap, da más detalles sobre esta iniciativa.

"El concepto de intercambio de casas estaba en alza antes de la aparición de la COVID-19. Pero, la llegada de la pandemia lo ha potenciado".

Y, no solamente desde el punto de vista sanitario. Desde una perspectiva económica, el intercambio de casas es una opción considerablemente más barata ya que, literalmente, se intercambia tu hogar con otro hogar por los mismos costes de funcionamiento que pagan los propietarios, normalmente, más un pequeño extra para la plataforma en la que se está registrado. En el caso de Holiday Swap, es menos de un euro, por persona y noche.

"Una de las razones por las que estamos observando un mayor interés en el intercambio de casas es, sin duda, para poder ahorrar dinero", explica James.

"La crisis económica es enorme y las pequeñas empresas y las personas que trabajan en el sector de los servicios están pasando por un momento muy complicado.

"Si se minimiza el mayor coste de las vacaciones, que es el alojamiento, en torno a un 36 %, se puede ahorrar mucho dinero".

Estos datos están respaldados por las estadísticas, ya que Love Home Swap afirma que un tercio de sus miembros se va de vacaciones más de cuatro veces al año, ahorrando una media de 1 100 euros, en alojamiento, a través de la plataforma.

El otro gran atractivo es una mentalidad que apuesta por ‘vivir como un ciudadano local’, estableciendo relaciones genuinas con la comunidad, que se ha convertido en una parte verdaderamente importante de los planes de viaje de la gente.

"Las personas quieren crear esas nuevas conexiones. Holiday Swap es como una espcie de Tinder para los viajes. Conoces de antemano a las personas en cuya casa te vas a alojar y te pueden presentar a los lugareños. Para mucha gente, esa es la mejor parte de viajar".

Holiday Swap ha aumentado sus usuarios en un 20 %, incluso durante la interrupción provocada por la pandemia, el año pasado. James cree que esto se debe a que el proceso de consumo que hay detrás de Holiday Swap es ideal para un confinamiento que nos ha conducido hacia las pantallas (la exposición a tablets, ordenadores…).

"La gente ha tenido realmente tiempo para pensar en lo que quiere para sus próximas vacaciones. Como he dicho, es como la aplicación Tinder”, comenta James Asquith. "La actividad ha bajado, pero los ‘encuentros’ y los planes para el futuro, han subido", añade.