Testimonios recabados por 'Euronews' durante la mañana posterior al accidente y varios usuarios en redes atestiguan que algunas compañías aéreas y de alquiler de coches inflaron sus precios en las rutas desde la capital a Málaga y Sevilla. Comprobamos si tienen cobertura legal para hacerlo.
Azucena Esteban y Carlos Hidalgo, un matrimonio madrileño que tenía previsto viajar a Sevilla en un tren de Renfe nocturno durante la noche del domingo 18, ya ha conseguido llegar a su destino tras un periplo de 48 horas marcado por el accidente de Adamuz. Pero lo han hecho por sus propios medios -mediante un coche de alquiler- y costeándoselo de su propio bolsillo, sin que hayan recibido noticias de su compañía ferroviaria respecto a una posible indemnización, a la cual tienen derecho.
"No había opción", recuerda Esteban cuando le preguntamos por las opciones de transporte que valoraron en su momento. La primera vez que hablaron con 'Euronews' fue durante la mañana del lunes 19 en la estación de Atocha, mientras ambos esperaban a que Renfe les comunicase una alternativa viable de viaje. Cuando comprobaron que ni siquiera llegaba el bus lanzadera que les habían prometido para trasladarse a la estación de Méndez Álvaro, optaron por alquilar un coche en el aeropuerto de Barajas, ya que no había disponibilidad de este servicio en Atocha.
Los vuelos Madrid-Sevilla, relata Azucena al día siguiente por teléfono y ya desde la capital andaluza, habían escalado hasta los 300 euros, muy por encima de su precio habitual; algo que denunciaron varios usuarios a través de sus redes durante todo el lunes.
"Miré todas las compañías de avión, pero era inviable [el puente aéreo] Málaga - Madrid, al menos el lunes", explica el malagueño Alberto García Chaparro, otro afectado residente en la capital. "Autobuses agotados y coches de alquiler inviables. Los precios de avión iban de 180 a 500€. De hecho, intenté comprar uno de Iberia por 128€, pero al proceder al pago [a través de un comparador de vuelos], estaba colapsado y no te dejaba comprarlo. Al volver a entrar, ya valía 300€".
Como apunta García Chaparro, también las compañías de coches de alquiler aplicaron subidas de precios tras el accidente que bloqueó durante 24 horas cualquier viaje en tren entre Madrid y Andalucía, la primera y tercera región más pobladas de España. "Los coches estaban a 80; se miró el día anterior", asegura Azucena Esteban, quien pagó una cifra superior a 200 euros para emprender el viaje hacia el sur. La mujer añade que otros usuarios, que se habían acercado a Barajas con la misma intención que ellos, llegaron a recibir presupuestos de 1.000 euros desde otras compañías de coches.
Debido al sistema de precios variables en función de la oferta y demanda en estas compañías, es imposible verificar este hecho: las cifras actuales para un viaje similar al ejemplificado, en el momento de escribir este artículo, se mueven entre los 125 y los 250 euros.
Además de Esteban, Hidalgo y García Chaparro, 'Euronews' habló el lunes con más personas afectadas en la estación de Atocha que sí optaron y consiguieron un billete de autobús para llegar a Andalucía. Pero los testimonios recabados durante la mañana posterior al accidente aseguraban que solo quedaba un bus nocturno cuando lo consultaron. "Lo hemos podido coger a las 22:00, pero ya no quedan". Las dos chicas entrevistadas también atestiguaron que los precios de los aviones estaban "carísimos".
¿Es legal la subida de precios de servicios alternativos ante una catástrofe?
Depende. El Consejo de Ministros aprobó en noviembre de 2024 (un mes después de la tragedia de la DANA valenciana y castellano-manchega) una modificación normativa de la ley de defensa de consumidores para fijar que aquellas empresas que personalizan precios de forma automatizada no los suban cuando existan situaciones que puedan calificarse de emergencia por protección civil.
La normativa del Consejo de la Unión Europea (a nivel ministerial de los 27) y del Consejo Europeo (jefes de Gobierno) es clara: "La protección civil comprende medidas preventivas destinadas a reducir las consecuencias de futuras emergencias o catástrofes, así como ayuda prestadaa aquellas poblaciones que, tras sufrir una catástrofe natural o de origen humano, la necesitan".
Pero Rubén Sánchez, secretario general de la asociación de consumidores Facua, aclara que, para aplicar la normativa, primero debe formalizarse una declaración de emergencia de protección civil, cosa que no ha ocurrido en el caso del siniestro de Adamuz.
"La pérdida de billetes se puede reclamar y también se puede plantear que nos abone el coste del autobús que usemos como alternativa si es más caro que el billete de tren. Pero el reglamento europeo del sector no contempla que podamos reclamar sobrecoste por usar como alternativa un avión", advierte Sánchez.
Iberia reaccionó el martes, ofertando un vuelo diario más en su puente aéreo madrileño-andaluz, tanto en Málaga como en Sevilla, y capando los precios: los billetes se han fijaron en 99 euros.
¿Qué hacer en caso de ser uno de los afectados por las cancelaciones?
Facua, que reclama al ministerio de Consumo modificaciones en la ley para proteger a la ciudadanía en futuros casos similares, explica que el usuario tiene derecho a la devolución completa del importe o a un viaje alternativo.
"Si no habilita este transporte en un máximo de 100 minutos desde la hora prevista de salida y el pasajero lo tiene que contratar por su cuenta, tiene derecho a que la compañía le abone el coste del viaje en autocar", explica la asociación en un comunicado en el que, efectivamente, no se contempla la opción de coger un avión.
Los pasajeros que hayan sufrido cancelaciones tienen derecho a que, mientras logran transportes alternativos, las compañías ferroviarias les faciliten alojamiento. "En caso de no haberlo hecho, los usuarios pueden reclamar el importe de los alojamientos que hayan tenido que contratar", concluye Facua.